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¿Y después de la pandemia?

Este es un momento que nos toca vivir para empezar a escribir un nuevo capítulo en nuestra historia personal y colectiva.

Es imposible olvidar aquel marzo del 2020 cuando de un día para el otro nos tuvimos que quedar en casa y aislar. Encerrados, sin poder salir, sin ir a trabajar, sin ir a los colegios ni ver a nuestros seres queridos y cercanos; todo se volvió como una gran película de ciencia ficción que podríamos titular: La pandemia. Bien sabemos que desde ahí ya nada es igual, porque el mundo cambió y a todos algo nos tocó perder.

Esta pandemia no solo afectó a nivel corporal, sino y sobre todo a nivel emocional. Si de psicología hablamos nunca podemos dejar de lado nuestra psiquis.

Nos hemos visto atravesados por este contexto tan difícil de sobrellevar como es el aislamiento sin un rumbo claro. Porque al principio pensamos que esto sería una especie de vacaciones donde por fin podríamos trabajar desde casa, no tendríamos que ir al colegio, y nos podríamos quedar todo el día en pijama. Claro, suena muy lindo si hubiese sido por tiempo determinado y nos hubiese tocado a todos por igual. Pero no, el tiempo se empezó a extender y es así que se volvía insoportable el reencontrarnos con nuestros pares y con nosotros mismos. Ya no había rutinas que taparan nuestros miedos, nuestras frustraciones, nuestros sentimientos o inseguridades. Dejamos de vivir a mil para quedarnos encerrados con nosotros y así frenar nuestras vidas. ¿Y entonces qué?

Por supuesto cabe destacar que en este escenario hubo actores principales que pusieron el cuerpo y mente para pelear directamente con el virus, una batalla difícil de atravesar.

No importa el papel que nos tocó asumir en esta película, el punto es que todos la tuvimos que vivir. Y es de allí que a cada uno nos marcará de un modo particular. No es lo mismo para nadie porque vivimos en distintos lugares, distintos momentos evolutivos, en distintos contextos y con diferentes herramientas, ya sean económicas o educativas, entre otras.

Es por esto que podrán aparecer tantos síntomas como personas se hayan sentido afectadas por lo vivido. A nivel general podemos enumerar cuadros de trastornos de ansiedad, mayor nivel de estrés, ataques de pánico, rasgos obsesivos muy marcados, miedos, angustia y tristeza entre otros ¿Pero qué vamos hacer con esto? ¿Decir que es solo por la pandemia? La respuesta debería ser NO.

Este es un momento que nos toca vivir para empezar a escribir un nuevo capítulo en nuestra historia personal y colectiva. Es decir, no puede ser en vano lo que hemos pasado.

El cuerpo habla, se manifiesta. Todos los síntomas que están surgiendo o los malestares que nos afectan a diario deben ser escuchados para elaborar lo ocurrido.

Al comienzo de la cuarentena nos dimos cuenta que debíamos frenar, detectamos que la prioridad pasa por la vida, por los afectos y no por lo material. Descubrimos la importancia de las pequeñas cosas como un beso, un abrazo o un mate compartido. Pero a medida que vamos recuperando "la vieja normalidad", parece ser que nuevamente volvemos al ruedo y que esos pequeños despertares de reflexión quedaron atrás como un cuento ideal.

Por eso no sigamos corriendo sin rumbo, detengámonos a pensar ¿Cómo vamos a vivir de ahora en más? ¿Cómo será nuestra "nueva normalidad"?

Mariela D'Andrea - Licenciada en Psicología

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