Juan Pablo Quinteros: "Córdoba no tiene un partido de oposición, sino un puñado de opositores"

El actual concejal del bloque Encuentro Vecinal se inició en la política de la mano de Luis Juez, a quien lo une una gran amistad, pero terminó dando el portazo al Frente Cívico.

Por Guillermina Delupi

Juan Pablo Quinteros trabajó 14 años en el Poder Judicial y fue miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales en la Legislatura de Córdoba. Es el menor de ocho hermanos, por quienes se hizo hincha de Belgrano. Estudió en el Colegio de la Inmaculada Concepción, el mismo al que asistió José Manuel De la Sota. Integró el directorio del Ersep y fue elegido legislador en una coalición integrada por el PRO, la UCR y el Frente Cívico, hasta que renunció por diferencias políticas irreconciliables. “Para mí ser peronista fue un acto de rebeldía”, admitirá en esta entrevista.

- ¿Cómo fueron tus inicios en política y por qué estás hoy en Encuentro Vecinal?

- Cuando trabajaba en Tribunales entablé una buena relación con Luis Juez. Él era Fiscal Anticorrupción y cuando lo echaron decidimos intentar, con su liderazgo, construir un partido político de cara a las elecciones del año siguiente. Al principio éramos unos pocos, pero al año siguiente hubo un efecto aluvional; en las elecciones de octubre de 2003 sacamos casi el 60% de votos en Capital y logramos romper el bipartidismo en Córdoba. Trabajamos muy bien cuatro años, yo era secretario de Desarrollo Social. Luego me quedé con (Daniel) Giacomino en Asesoría Letrada y al año siguiente hubo un quiebre entre Giacomino y Juez. Estuve un año sin estar en un cargo público, hasta que el Frente Cívico decidió cambiar la representación en el Ersep y pasé a integrar el directorio como vocal.

- Después fuiste candidato…

- Sí, en 2015 integré la lista de legisladores de la coalición PRO-UCR-Frente Cívico y fui legislador. Renuncié cuando Juntos por el Cambio decidió ir con dos listas, lo que a mi entender le garantizaba el triunfo a Schiaretti. Le planteé a Juez que para preservar la relación personal debíamos terminar la relación política: a mí me une con él un vínculo afectivo muy fuerte, pero no comparto ni dónde está políticamente, ni muchos de sus pensamientos, ni quiénes son sus socios.

- ¿Y cómo terminaste en Encuentro Vecinal?

-Yo había formado, junto a Aurelio García Elorrio y Liliana Montero, un trío opositor interesante en la Legislatura. Córdoba no tiene un partido de la oposición, lo que tiene, en el mejor de los casos, es un puñado de dirigentes opositores. Muchos con cargos legislativos, pero todos nombres propios, no de partidos. Yo he visto a Juntos por el Cambio votar cosas increíbles y he votado en soledad en contra de leyes que no podía creer que la oposición acompañara. Después de esa sinergia, García Elorrio me buscó y me sumé como candidato a intendente.

- ¿Te sumaste por afinidad programática?

- Yo no formo parte de su estructura orgánica. Sí comparto los lineamientos básicos respecto a determinados valores.

- ¿Cuáles?

- En la lucha contra la corrupción fuimos inflexibles a lo largo de toda nuestra historia y tenemos una concepción política de servicio que no veo en el resto de espacios. Pero sé a dónde apuntás con esa pregunta: yo estuve en contra de la ley del aborto. Pero te recuerdo que la Legislatura, en su gran mayoría, solicitaba a nuestros senadores que votaran en contra.

- Además de la Ley de IVE, pensaba en la eutanasia o la idea que tienen de la familia como pilar de la sociedad, pero solo entre la unión de un varón y una mujer, lo que deja afuera a las diversidades.

- Mirá, yo respeto las posiciones de quien piensa de otra manera, pero pido también que respeten la mía. No quiero convencer a nadie. Creo que a nosotros nos va a quedar la peor de las pandemias, que es la pandemia de la intolerancia. Estoy convencido que vos estás en las antípodas de mi pensamiento en este tema y lo respeto, porque el respeto en el debate es fundamental. No puede ser que el que piensa distinto inmediatamente pase a ser tu enemigo, alguien que ideológicamente hay que destruir.

- Los famosos discursos del odio.

- Sí, pero fíjate que a través de los discursos del odio también se fomenta el odio. Tenemos que intentar respetarnos en la diversidad de pensamiento, porque no podemos tener un pensamiento único. Pero la grieta o los discursos del odio no son algo nuevo. El peronismo y el antiperonismo han existido siempre. Acá hubo argentinos que escribían en las paredes “Viva el cáncer”, en la época de Evita. Yo soy producto de una familia absolutamente antiperonista, por eso me hice peronista. Para mí ser peronista fue un acto de rebeldía.

¿Y hoy lo seguís siendo?

- Absolutamente. Cuando gobernamos me di cuenta que la sensibilidad política que tiene un auténtico peronista para los problemas de la gente es distinta.

- ¿Cómo ves la crisis institucional de la Provincia?

- Durante el tiempo que fui legislador planteé esta crisis, que ya existía. En Seguridad, en Salud, en el Poder Judicial. En dos décadas, el Fuero Anticorrupción creado por (el gobernador José Manuel) De la Sota no tuvo un solo funcionario imputado. Y no es que no haya corrupción, lo que hay es impunidad. Cuando Odebrecht vino a Córdoba, fue una de las primeras leyes que nos tocó votar: de los 22 legisladores de Juntos por el Cambio, el único que votó en contra fui yo. No porque no quisiera que se hicieran las obras, quería transparencia y Odebrecht, por donde pasara, estaba señalada por hechos de corrupción. Lo que pasa es que antes estas cosas quedaban encapsuladas y no saltaban.

- ¿Por qué?

- Porque el Gobierno no tenía el desgaste que tiene hoy y porque probablemente los hechos de corrupción no generan en la sociedad un estrépito como el que pueden haber generado los últimos hechos.

- ¿Creés que hay una naturalización de la corrupción?

- Sí. La frase más nefasta que he escuchado en este sentido es “roba, pero hace”. Y no podemos naturalizar la utilización del Estado para enriquecimiento personal. Hay gente que desde el ‘83 ha vivido exclusivamente de la función pública. Es cierto que la función pública te permite vivir bien, pero si es tu único ingreso, no te hace rico. Y acá algunos tienen un nivel de vida que no pueden explicar.

- ¿Se agudizó la crisis institucional?

- El problema de Schiaretti es la famosa maldición de las terceras gestiones. Angeloz lo dijo más de una vez: el peor error que cometí en política fue aceptar ser gobernador por tercera vez. La diferencia es que él terminó sumido en un conflicto con Domingo Cavallo, que jugó para desestabilizar al Gobierno de Córdoba.

- Y hoy se suman casos como el de Blas Correas o los hechos en el Neonatal.

- Bueno, eso deja claro que no se puede gobernar pretendiendo no hablar y que nadie hable. La mamá de Blas lo único que necesitaba era contención. Yo no voy a hacer responsable directamente a los funcionarios políticos del accionar de la Policía, pero cuando los funcionarios no aparecen y no dan explicaciones…

- Y encubren...

- Yo no creo que hayan minimizado el hecho, pero también me parece de una injusticia extrema lo que se dice sobre las frases de algunos policías, sobre que “esta vez le dieron a un rubito”.

- Convengamos que los casos de gatillo fácil no empezaron con Blas.

- No, pero la Marcha de la Gorra no generó nunca una repercusión como la que tuvo el caso de Blas.

- Porque no habían matado a un “rubito”.

- Probablemente. Pero eso también nos interpela como sociedad, porque seguramente todos hemos tenido una visión distinta. Hoy las redes son un termómetro interesante. Leo frases como “un chorro menos” y me parece espeluznante. Tenemos un problema grave.

- ¿Qué opinás sobre el nuevo ministro de Gobierno y Seguridad?

- Veo muy auspicioso el ingreso de Julián López porque es una persona de diálogo, humilde en su forma de ser, con una faceta humana diametralmente opuesta al ministro que se va, que tenía un dejo de soberbia muy grande. Se empieza a ver también un recambio generacional. Espero que no venga con los mismos vicios de los anteriores.

“Queremos saber qué agua estamos tomando”

A partir de la denuncia penal que hizo la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (muestras analizadas por la Universidad de la Plata dan cuenta de la presencia de microcistinas, una toxina que produce daños hepáticos a largo plazo), desde Encuentro Vecinal presentaron un pedido de informes al Departamento Ejecutivo Municipal. “Aguas Cordobesas y el Ersep dicen que está dentro de los parámetros normales. Ellos usan el eufemismo ‘agua apta para el consumo humano’ y no ‘agua potable’, con ese término están queriendo decir que el agua no produce daños en la salud. Nosotros pedimos que las autoridades municipales que integran la mesa tarifaria intervengan de manera urgente. No quiero llevar alarma a los usuarios del servicio, pero queremos saber qué estamos tomando”.

Quinteros reclama además la renegociación del contrato con Aguas Cordobesas porque “hoy el servicio de agua potable se cobra como si fuera un impuesto inmobiliario, no tiene nada que ver con el consumo. Si vivís en un departamento y tenés una sola canilla o si vivís en una casa con diez personas, a la base te la cobran igual. Aparte a esa base la cobran en función de los metros cuadrados que tenés en tu vivienda”, advierte.

Piden que se reabra la causa Sanagec

“Entre 2011 y 2013 hubo 18 muertes de bebés en la clínica Sanagec. Esos hechos se denunciaron, pero se ordenó el archivo de la causa porque el Ministerio de Salud de la Nación consideraba que ese índice estaba dentro de los parámetros normales”, explica Quinteros sobre este hecho, que es el antecedente más cercano al caso del Hospital Neonatal, por el que fue imputado el ex ministro Diego Cardozo. En aquel momento los querellantes apelaron. “Había cuatro profesionales señalados como responsables. Los imputaron y les fijaron fecha de audiencia para tomar indagatoria. Pero aparentemente la causa prescribió por una negligencia judicial. Entonces nos pareció atinado pedirle al fiscal General de la Provincia, que es quien tiene acceso a la causa, que determine si efectivamente está prescrita y en tal caso que obre en consecuencia”.El escrito fue presentado hace una semana y aún se espera respuesta. “Nunca se supo qué pasó, nunca se investigó y eso es inadmisible”, insiste Quinteros.

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