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A cuatro años de la desaparición de Delia Gerónimo Polijo

"No hay Paz desde que Delia nos falta", remarcaron los padres de la joven.

Delia Gerónimo Polijo tenía 14 años la tarde del 18 de septiembre de 2018 cuando, volviendo desde la escuela a su casa, desapareció. Cuatro años después, su papá, mamá y la comunidad de La Paz, exigen saber qué pasó con ella y afirman: “Justicia lenta, no es justicia”.

Por Anabella Antonelli

En el paraje La Guarida, en la localidad de La Paz, Modesta y Mario siguen esperando que alguien les diga qué pasó con su hija. Son migrantes de Bolivia y trabajan en hornos de ladrillos. Delia era la tercera de seis hermanes y había sido elegida para representar a su curso en los festejos por el Día de les Estudiantes y de la Primavera. Pero su banco quedó vacío tres días antes. Un banco que permanece en el aula, con frases y dibujos de sus compañeros y compañeras que, este año, egresan del colegio.

Ese 18 de septiembre, la jornada escolar se había acortado por actividades deportivas. A las cuatro de la tarde, Delia emprendió el regreso a su casa en una ladrillera del paraje La Guarida, a casi cuatro kilómetros del IPEM 137 Carolina Lucero de Funes. A las 18 su hermano fue a buscarla, pero la escuela estaba cerrada. Tras una búsqueda desesperada, llegando la noche, Mario y Modesta radicaron la denuncia.

Roxana Bonafont es vecina de La Paz, acompaña desde el comienzo a la familia de Delia y forma parte de la agrupación Mujeres que Abrazan. En conversación con MI Córdoba, cuenta que apenas desapareció, vecinos y vecinas se organizaron para rastrillar el campo donde habían aparecido pertenencias de Delia, en La Guarida. “Un día los vi en la Policía y me acerqué, luego de enterarme por una compañera de la Mesa de Derechos Humanos que en la Policía les habían sacado el banco y los papás esperaban sentados en el piso. Mucha discriminación”, relata.

Delia no fue la primera desaparecida en el departamento San Javier. “A raíz de su desaparición supimos de los otros casos y hoy la lucha es por todas”, sigue Roxana. El 2 de febrero de 2014 no se supo nada más de Marisol Rearte ni de su hija Luz de Villa Las Rosas. Ese mismo año desapareció Silvia Gallardo en Yacanto. “Los familiares siempre estamos juntos -explica Mario Gerónimo, papá de Delia, a MI Córdoba- también de Córdoba Soledad Cuello, hermana de Yamila (desaparecida en 2009) vino a apoyarme acá y estamos juntos con los reclamos. Hay muchas organizaciones que están apoyando, porque todos queremos saber qué pasó y para que no pase más”.

Tres meses después de comenzar la búsqueda, el 23 de diciembre de 2018, una vecina de La Paz denunció a su pareja, Mauro Martínez, por violencia de género, vinculándolo con la desaparición de Delia. En su testimonio, explicó que él la había amenazado diciendo que la tiraría al “pozo de Pinocho, como a la boliviana”, en referencia a un pozo de agua en el que habría arrojado a Delia. Al otro día, Martínez apareció ahorcado. Cerca de su casa se encontraron pertenencias que Delia llevaba el día de su desaparición. Se emprendió entonces un rastrillaje en los pozos, pero no hubo hallazgos. “Aquel día que murió el señor que es el principal sospechoso, la Fiscalía quería cerrar la causa, pero los vecinos y nosotros pensamos que no actuó él solo, hay varias personas. Nosotros queremos saber. Hay gente que sabe, pero nadie quiere decir nada”, explica Mario.

No hay Paz

La Paz, una localidad de poco más de mil habitantes, no volvió a ser la misma. “Todo cambió. Vamos a seguir acompañando a la familia hasta saber qué pasó con Delia, pero muchos vecinos se mantienen en silencio. Es un dolor que atraviesa a toda Traslasierra”, refiere Roxana.

Apenas desapareció la joven, se organizaron marchas todos los días. Luego, desde mediados de 2019 hasta el inicio de la pandemia, se convocaron el 18 de cada mes. Las medidas de aislamiento significaron una pausa, pero a inicios de 2021 retomaron el reclamo de verdad y justicia en la calle.

Para convocar a la movilización del 18 de septiembre pasado, el IPEM N° 137 Carolina Lucero de Funes de La Paz emitió un comunicado dirigido a toda la comunidad: “(Se cumple) un nuevo aniversario, que nos conmueve a todos como sociedad, porque a pesar de los reiterados pedidos de justicia, de las innumerables marchas realizadas y de las múltiples gestiones de letrados y peritos, no hay aún ninguna respuesta de parte de las autoridades competentes que nos explique lo sucedido la tarde de su desaparición. Que nos explique, ¿cómo se truncó el destino de una adolescente llena de sueños y proyectos de vida que anhelaba cumplir? Nosotros seguimos extrañando su cálida sonrisa y su necesaria presencia”.

Más de 800 personas marcharon por las calles del pueblo. “Vecina, vecino no sea indiferente, se llevaron a Delia en la cara de la gente”, coreaban familiares, vecines y organizaciones. “Nos fue bien, hay bastante gente que está preocupada por no saber nada, toda Traslasierra apoya”, explica Mario y agrega: “Como papás hasta ahora no sabemos nada y pasaron cuatro años, no hay respuesta de las autoridades. Vamos a seguir con los reclamos, vamos a exigir a la señora fiscal que busquen a mi hija”.

“Justicia lenta no es justicia”

La lentitud, la falta de coordinación y capacitación, y los procedimientos realizados a destiempo, son señaladas como las características del mal accionar judicial en el valle. “Se hizo muy largo. Realmente nunca creímos que después de cuatro años íbamos a encontrarnos acá todavía, sin respuestas, sin verdad ni justicia”, expresa Roxana.

La causa está radicada en la Fiscalía de Primera Nominación de Villa Dolores, a cargo de la fiscal Lucrecia Zambrano. En marzo de 2021, la Mesa de Derechos Humanos de Traslasierra y la agrupación Mujeres que Abrazan presentaron un pedido para constituirse como querellantes, argumentando que la violencia contra las mujeres no solo vulnera el derecho de las víctimas directas, sino que afecta a toda la comunidad. Esto permitiría tener acceso al expediente y a la información, algo que la familia sigue reclamando. Sin embargo, la Fiscalía no hizo lugar.

Para el abogado de la causa, Germán Romero Marcón, la Justicia muchas veces se maneja con “sistemas vetustos” y con personal sin formación. En el Valle de Traslasierra, la situación se ve agravada por la cantidad de causas que recaen en sólo dos Fiscalías, pese al aumento de habitantes en la zona y a la creciente demanda en los Tribunales, “porque todo se legaliza, lamentablemente, ya que no tenemos un sistema de mediación obligatorio en Córdoba, que haría descomprimir el trabajo de Tribunales”. A esto se le suma la condición de mujer, migrante y pobre de Delia, intersecciones que resultan en un accionar más lento y prejuicioso del Poder Judicial.

“Lo que se pide es que vuelvan a buscarla y ese es un pedido que debe hacer la fiscal Zambrana. Necesitamos que el Sistema Federal De Búsqueda de Personas venga a buscar a nuestras desaparecidas. Necesitamos saber qué sucedió con Delia. Encontrarla y que caigan todos los que tengan que caer”, señala Bonafont. Y Mario agrega: “Queremos saber si está viva o está muerta para sacarnos este dolor de nuestro corazón”.

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