La sombra de Blas Correas sobrevuela los cambios de gabinete

Obligado por las circunstancias políticas, el gobernador Juan Schiaretti eligió mover las piezas de su elenco de gobierno el día antes de que declarara Soledad Laciar en el juicio por el homicidio de su hijo Blas Correas, donde apuntó contra el ahora destituido Alfonso Mosquera.

Por Guillermo Posada / @cortodemira

La semana política cordobesa se vio conmovida cuando Soledad Laciar, mamá de Blas Correas, se sentó frente al micrófono de la Cámara Octava del Crimen para declarar en el juicio donde 13 policías enfrentan cargos que van desde homicidio calificado -dos casos- a falso testimonio, encubrimiento por favorecimiento personal agravado por la calidad funcional y omisión de deberes de funcionario público -11 casos-, por el asesinato de su hijo el 6 de agosto de 2020.

El miércoles pasado, en su segundo día de declaración a sala llena, Soledad miró al frente y no dudó en mencionar en su testimonial, ante los jurados populares y los jueces técnicos, al ex ministro de Seguridad Alfonso Mosquera como partícipe del intento de encubrimiento del crimen de su hijo.

Todos sabían el tenor de esa declaración porque ya lo había anticipado a principios de mes en una conferencia de prensa junto a Amnistía Internacional, organización de Derechos Humanos que la acompañó en el largo y doloroso periplo a buscar justicia para su hijo asesinado por una bala policial. También lo sabía elGobierno provincial, que no esperó que llegase esemomento, sino que se anticipó 24 horas ydespidió a un Mosquera que todavía no lo debe poder creer:hacía menos de un mes había respondido, altanero, “ni lo sueñen”, cuando los periodistas le preguntaron si evaluaba dejar su puesto en el Ministerio de Seguridad.

De hecho, la mañana del martes Mosquera tenía agendada una reunión con el Consejo Económico y Social de Río Cuarto, audiencia que él mismo había solicitado el lunes -dijeron a MI Córdoba desde el sur provincial- para mostrarse activo en su pago chico con un encuentro destinado a discutir la situación del cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad. Pero en las primeras horas de ese día debió suspender el viaje desde Córdoba para afrontar el mal trago de su destitución. La reunión se llevó a cabo igual, pero con la solitaria presencia del secretariode Gestión de Riesgo, Claudio Viñeta.Al mediodía, el Gobierno provincial informaba por sus redes sociales los cambios en el gabinete y Mosquera anunciaba horas después su propia renuncia, procurando convertir su expulsión del Ejecutivo en una decisión propia.

Esa misma tarde se hicieron efectivos los cambios en el gabinete con la designación del ex ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julián López, como nuevo superministro de Gobierno y Seguridad, desplazando a Facundo Torres a Trabajo, aunque jerarquizando el área, que pasa de Secretaría a Ministerio, a la vieja usanza. En Justicia asumió como ministra Laura Echenique, ex secretaria de Justicia, en tanto en la nueva cartera de Hábitat y Economía Popular catapultó a Laura Jure, que será la encargada de cuidar la relación política y funcional con el Movimiento Evita.

Cuando terminó su declaración testimonial en el juicio, Soledad Laciar enfrentó otros micrófonos, los de la prensa, y no dudó en celebrar el alejamiento de Mosquera y abrirle una nota de crédito a su reemplazante: “Toda la suerte al ministro nuevo”, dijo para luego agregar: “Hay que darle tiempo”. López, agradecido.

Con aroma de café

Con los cambios de gabinete seinformó que Claudio Stampalija será el encargado de la Secretaría de Seguridad y tendrá el control directo sobre la Policía de la Provincia. El flamante ministro López anunció su nombramiento en la conferencia de prensa que dio luego de su designación: dijo que Stampalija es un asesor que trabaja hace mucho tiempo con el Gobierno y adelantó que haría llegar a los periodistas su currículum vitae,donde constan sus intachables antecedentes académicos, asumiendo que pocos conocen la trayectoria del hombre que desde ahora tendrá a su cargo nada menos que el manejo de las fuerzas de seguridad.

“Tenemos que articular todas las herramientas que estén al alcance del Estado para que el diseño de políticas públicas de seguridad tenga un rápido reflejo en la calle, con los que sufren. Para eso es necesario no sólo la presencia policial, sino lo que el gobernador enumeró en esta nueva estrategia diseñada desde el Gobierno provincial”, dijo López.Y agregó: “Lo haremos con la generación de empleo, con las políticas de hábitat, las cuestiones que tiene que ver con los barrios y los Consejos de Seguridad. No hay soluciones mágicas en materia de seguridad y estamos inmersos en un país con políticas macroeconómicas a nivel nacional que han generado un índice muy fuerte de pobreza, donde hay exclusión social. Y como dice nuestro gobernador: muchas veces el delito es el brazo largo de la exclusión”.

El ministro también habló del diseño de una estructura de gobierno diferente “para aggiornarlo a la nueva sociedad y al nuevo tiempo que estamos viviendo”. “La temática de la inseguridad está en todo el país, Córdoba tampoco escapa a esa situación, lo primero que tenemos que hacer es diseñar las políticas para mitigar las consecuencias de ese impacto. En ese sentido, Seguridad se une a Gobierno para unificar la coordinación de las políticas públicas de seguridad con cada uno de los municipios y comunas de la provincia. Es el eje fundamental de esta etapa”, adelantó.

En esa estrategia de seguridad comunal se asienta el papel de Stampalija, añadió el ministro. Según comentaron en El Panal, el flamante secretario de Seguridad tiene como norte la experiencia colombiana de la policía barrial, basada en un modelo de inclusión vecinal desarrollado en Medellín y otras ciudades de ese país.

No es la primera vez que el peronismo cordobés intenta emular el modelo colombiano. También la ministra de José Manuel De la Sota, Alejandra Monteoliva, se inspiraba en tierras caribeñas, pero su experiencia quedó trunca tras el traumático motín policial de 2013. Monteoliva había estudiado en la Universidad de Los Andes y en la Pontificia Universidad Javeriana y era una entusiasta promotora de los comités barriales.

En 2015, durante la campaña de intendente de Córdoba capital, fue Olga Riutort, que a la postre terminaría aliada en una fórmula perdedora con Luis Juez, quien trajo al colombiano Federico Gutiérrez Zuluaga a la ciudad. Lo presentó como “especialista en seguridad urbana y ex presidente del Consejo de Medellín”, ciudad de la que fue alcalde entre 2016 y 2019. Este año Gutiérrezfue candidato a presidente por un frente conformado por la derecha colombiana que se identifica con el ex presidente Álvaro Uribe, vinculado a la formación de bandas paramilitares de la guerra civil colombiana. Bajo el sobrenombre de “Fico”, Gutiérrez perdió en primera vuelta con el dirigente de la izquierda ecológica Gustavo Petro, ex guerrillero y primer presidente colombiano de raíz izquierdista en la historia de ese país.

Conla designación de Stampalija en la Secretaría de Seguridad, la Provincia parece insistir con el modelo colombiano.

Mosquera vs Laciar

En la parte medular de su testimonio, Soledad Laciar dijo antes los jueces que el comisario Gonzalo Cumplido, ex jefe de Seguridad en Capital, estuvo en su casa durante cinco horas y que le confirmó que había un “complot político-policial” en torno al caso del asesinato de su hijo Blas. También relató que, según Cumplido, Mosquera le ordenó no tomar contacto con ella por su relación con el legislador radical Marcelo Cossar, amigo de su ex marido, el padre de Blas.

Mosquera habría intentado también que Cumplido saliera a poner la cara por él y aislar a la familia para que el escándalo no escalara en la sociedad, como finalmente sucedió. Laciar contó además que Cumplido le dio detalles sobre el arma plantada con que la policía Wanda Esquivel trató de justificar el crimen de su compañero del retén policial donde balearon a Blas. E identificó a Mosquera con la cadena de encubrimiento.

El ahora ex ministro tuvo su momento de réplica en una curiosa entrevista en Canal 12, donde defendió con filminas su gestión en materia de seguridad frente a las encuestas que ponen al delito como el primer problema a resolver en la agenda cordobesa. Mosquera insistió en que las estadísticas avalan su gestión y dijo que fue “esclavo de la ley”. Desafiante, reclamó que lo denuncien penalmente si consideran que actuó por fuera de la ley. De todas maneras, a partir de ahora tendrá fueros, ya que ocupará la banca para la que fue electo en la Legislatura Unicameral.

Por ahora, los esperados cambios en la cuestionada Policía de Córdoba deberán esperar, ya que el ministro Julián López confirmó a la jefa Liliana Zárate en su cargo, por lo que la renovación de la cúpula que suele acompañar los cambios de conducción política quedará para otro momento.

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