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Rodríguez Larreta: "La Argentina necesita un plan a 25 años y el kirchnerismo toma medidas a 25 días"

No confirmó que vaya a ser candidato a presidente, pero admitió que trabaja en un programa nacional y destacó que Juntos por el Cambio tiene que ganar la provincia de Córdoba. Además, desde CABA, acusó al Gobierno de "unitario".

Por Gonzalo Dal Bianco

-En una de las salas del disruptivo Centro Cultural Recoleta, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, recibió a Marca Informativa Córdoba y a diario Puntal de Río Cuarto en un mano a mano en el que respondió sobre la realidad económica y social, el campo y las retenciones, se metió en el terreno de la política cordobesa y hasta acusó a la gestión de Alberto Fernández de “unitaria” al responder sobre la distribución de los subsidios en el país. También aprovechó al dólar soja como un ejemplo de cortoplacismo y afirmó que el país necesita un plan a 25 años que sea sostenido por distintas gestiones.

-¿Cómo describe la realidad hoy en el país?

-Tengo una contradicción en ese punto. Por un lado siento la frustración de ver una Argentina con 40% de pobreza, inflación récord para los últimos 30 años y con un potencial productivo desperdiciado. Hoy podríamos estar produciendo y exportando, generando mucho más laburo; pero tenemos además un Banco Central casi sin reservas, lo que me genera mucha frustración. Pero por otro lado, la contracara de eso es el entusiasmo que me provoca cada vez que recorro el país y veo las posibilidades y el potencial que tenemos. En un momento en el que el mundo requiere y necesita lo que Argentina produce: alimento, energía, litio en el Norte. Es un crimen que estemos perdiendo esa oportunidad y, por el contrario, estemos importando gas teniendo el segundo yacimiento hidrocarburífero no convencional del mundo. ¡Es un crimen! No previmos hacer el gasoducto y hoy nos cuesta una fortuna la importación de gas. Deberíamos estar exportando al mundo entero. Entonces siento frustración por la situación actual y gran esperanza por la Argentina que viene, con un potencial productivo enorme. Por ejemplo Córdoba, que es una de las provincias más productivas del país, con su industria en general y la automotriz en particular, podría estar invirtiendo y produciendo más. Todo eso es más laburo argentino que estamos perdiendo. La industria de los alimentos, que por desgracia, porque es producto de la guerra, tiene a uno de los grandes proveedores del mundo fuera de juego y seguramente Rusia dejará de ser proveedor confiable por muchas décadas, no es algo que pasa ahora durante la conflicto; eso va a durar. Por eso invirtamos ya porque vamos a tener posibilidad de vender mucho más alimentos argentinos y eso es laburo en el país.

-¿Y la dirigencia está a la altura de las circunstancias?, porque hasta acá parece que no…

-Creo que es un desafío para la dirigencia argentina definitivamente. Nosotros estamos trabajando desde hoy, cuando falta un año y tres meses para el cambio de Gobierno, en un plan para la Argentina. Un plan de desarrollo potenciando a los sectores que el mundo necesita; potenciando el turismo porque Argentina tiene una diversidad increíble y a contraestación de los países más ricos; es ideal para que vengan a nuestro país. Tenemos un potencial enorme que no lo estamos aprovechando. Si me preguntás hasta hoy, los dirigentes argentinos no hemos estado a la altura de las circunstancias en los últimos 80 años. Es el momento del punto de inflexión, de un plan de desarrollo con visión de futuro para poder explotar todas esas posibilidades que tenemos, y estamos trabajando en eso.

-Cuando habla de sectores para la recuperación, el campo y la agroindustria son motores importantes, pero muchas veces los gobiernos en vez de incentivarlos aplican políticas que terminan perjudicándolos, ¿cómo se entiende eso?

-Creo que el mejor ejemplo lo tuvimos estas dos semanas.

-¿Con el dólar soja?

-Dólar soja por 25 días, cuando en Argentina necesitamos un plan para 25 años. Y ni siquiera pudieron mantener esa medida sin modificaciones. Porque después hubo correcciones a favor y en contra que las lanzaron a la mañana y a la noche las cambiaron porque vieron que se habían equivocado. Pensemos en el productor que tiene que trazar un plan productivo para los próximos 3 o 5 años, que tiene que decidir si compra una maquinaria agrícola nueva cuando le cambian las reglas de juego de la mañana a la noche. ¿Qué hace? Espera, posterga, no invierten. Esa es la Argentina de hoy, cuando tenemos una de las zonas más fértiles del mundo, la llamada zona núcleo y la zona central del país. Podríamos estar produciendo muchos más alimentos y más elaborados además. Porque cada paso en la elaboración es trabajo, trabajo argentino, cordobés, pampeano. Y eso hoy lo estamos desperdiciando. Y por eso insisto en la doble sensación de frustración y esperanza a la vez. Porque necesitamos un plan de desarrollo que estabilice a la Argentina. No podemos vivir yendo al supermercado y ver que la leche que estaba a 170 pasó a 190 y ahora cuesta encontrar una en menos de 200 pesos. No se puede vivir así, con productos de primera necesidad además. El pan, otro tanto; la indumentaria, la zapatilla de los chicos. Fui un fin de semana a comprar unas zapatillas para mi hija, dudé del talle, volví a la semana y costaba 20% más; ¡en una semana! No podemos vivir así por la angustia que les genera a todos los argentinos.

-Hablando de sectores productivos y las políticas de los gobiernos, el tema retenciones viene atravesando gestiones, ¿qué hay que hacer?

-A largo plazo no es un buen impuesto porque grava o penaliza lo que se debe promover que son las exportaciones. Hay que tener un sendero para ir reduciéndolas; priorizando productos elaborados que deben tener una baja más rápida porque tienen más trabajo argentino involucrado. Hay que hacerlo inteligentemente. Pero debemos promover las exportaciones, no penalizarlas.

-Para eso va a hacer falta equilibrar las cuentas del Estado en paralelo sino habrá más problemas…

-Para eso hace falta equilibrar el déficit. Como dijo Boric –el presidente chileno-, que claramente viene de la izquierda, el equilibrio fiscal no es de derecha ni de izquierda, al fin y al cabo es como la ley de gravedad, no se puede evitar. No podemos evitar eso todo el tiempo, gastando más de lo que tenemos permanentemente. Un año alguien nos puede prestar, dos años, pero después ya no se puede. Tenemos que tender a un equilibrio fiscal, no podemos gastar todos los años más de lo que tenemos. Es insostenible y se traduce en lo que estamos viendo, 7 u 8 por ciento de inflación en un mes. La gente hoy no sabe si invitar a los amigos el fin de semana a comer un asado porque no sabe si lo va a poder pagar. Eso es la inflación, producto de que le damos a la maquinita y le seguimos dando hace décadas. Pero como contracara, en esto de la frustración y la esperanza, hay muchos países en el mundo que tenían situaciones similares o peores y la sacaron adelante. Yo me fui a estudiar el caso israelí: en 1985 tenía 500% de inflación y hoy están como locos porque va a pasar del 1% al 3% anual. En aquel momento trazaron un plan, con el liderazgo de ShimonPeres, lo sostuvieron en el tiempo y hoy Israel exporta 10 veces más servicios tecnológicos que nosotros, que tenemos 5 veces más población. Es el resultado de haber tenido un plan y haberlo sostenido. No puede ser que cada presidente nuevo que venga sea un fundador de la Argentina. Cada presidente debiera garantizar que sigue con el plan trazado y en todo caso le pone su impronta personal que eso es razonable, un matiz, pero hay que sostener un plan por 25 o 30 años, que nos dé una esperanza para aprovechar el potencial que tenemos, que es enorme. Hace un siglo se hablaba de Argentina como el granero del mundo; ahora Argentina puede ser otra vez proveedor de lo que el mundo necesita. Pero hay que organizar, invertir y sostener las medidas en el tiempo. Basta de medidas por 25 días, que además después no se cumplen.

-Para eso hace falta algún tipo de diálogo entre fuerzas, ¿es posible?

-Yo creo en el diálogo, sabiendo que eso no quiere decir que haya acuerdo con todos. Pero la actitud de diálogo, sobre todo en un país tan golpeado y angustiado como la Argentina, no tengo dudas que es necesario.

-Pero eso queda generalmente en lo discursivo y nunca llega a los hechos…

-Es cierto que quien tiene que liderar y promover ese diálogo es quien está en el gobierno. Y este es un Gobierno que no mostró ninguna vocación de acuerdo de nada. Tuvo una oportunidad única con el triste episodio del atentado, y en vez de ponerse el Presidente, que fue quien primero habló, a unir a los argentinos, a dejar de lado las divisiones, a que este hechos nos ayude, perdimos la oportunidad otra vez. Ya arrancó con un discurso para su público, sectario, apuntando a quienes dice que son los culpables y mencionó a la prensa, la Justicia, la oposición. Así no va. Insisto, diálogo no quiere decir que nos vayamos a poner de acuerdo. Yo con el kirchnerismo no me pondría de acuerdo.

-¿Pero en algunas cosas no sería necesario?

-Por lo menos hay que buscar el diálogo y no considerar al otro enemigo a muerte. Una cosa es que sea un adversario político, que piense diferente y haya un democrático debate de ideas. Yo creo en un país que produzca, en un país federal; ellos creen en un país unitario y por eso concentró todos los recursos en el Gobierno nacional. Creo que la Argentina debiera volver a ser federal. Pero discutámoslo. Otro tema: ¿cómo bajamos la inflación? Como dice el kirchnerismo, mandando militantes de La Cámpora a los supermercados a controlar precios o con un plan integral, que primero haga que la Argentina produzca más y genere más dólares, para no estar ahogados con el tipo de cambio como siempre. Son dos modelos distintos. Pero discutámoslo; y no por eso tenemos que ser enemigos a muerte el uno del otro.

-Cuando uno está en el interior se escuchan quejas hacia condiciones privilegiadas que tienen los porteños, como con el tema subsidios, ¿cómo lo ve desde Buenos Aires?

-La discusión entre el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el interior está terminada hace 150 años. Acá quien decide el valor del transporte, por ejemplo, es el Gobierno nacional. La discusión es con el Gobierno nacional, con este gobierno kirchnerista que es muy unitario, que concentró recursos para después condicionar políticamente. ¡Basta de eso! No puede ser que un gobernador de Córdoba, por ejemplo, tenga que venir a la Casa Rosada, a recorrer pasillos, para que le den un plan de 100 viviendas, o que le construyan una ruta. Eso lo tienen que definir los cordobeses. ¿Quién mejor que los cordobeses para definir el plan de desarrollo de Córdoba, si Argentina fuera un verdadero país federal? Eso deberíamos ser, y hoy no lo somos. Parte del desafío y una propuesta central que impulsamos es la de volver a ser un país federal.

-Habló de que trabaja en un plan cuando faltan 15 meses para el recambio de Gobierno, ¿va a ser candidato?

-Yo quiero ser parte del plan, de quienes trabajemos para sacar a la Argentina adelante. Que incluya además un plan para Córdoba, hecho por los cordobeses. Nosotros tenemos un equipazo en Córdoba, con Luis Juez, con Rodrigo De Loredo, con Gustavo Santos, Mario Negri. Venimos de ganar en Marcos Juárez con Pedro Dellarrosa.

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