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Néstor García Canclini: "La pandemia nos obligó a atender el cuidado de los otros"

El intelectual Néstor García Canclini disertó en la III Bienal Córdoba Ciudad Diseño. En diálogo con MI Córdoba, destacó el avance del movimiento feminista y el desafío de superar cierto elitismo imperante. "No se trata sólo de resolver la cuestión binariahombre-mujer, sino de hacernos cargo de cómo las diferencias de género se intersectan con las clases sociales", advirtió

Por Carolina Carrizo

Escritor, profesor, antropólogo y crítico cultural argentino, Néstor García Canclini se tuvo que exiliar en1976 en México, lugar donde todavía reside. Recientemente estuvo en Córdoba, en el marco de la “III Bienal Córdoba Ciudad Diseño”. En su disertación, titulada “Futuros sociales del diseño”, relacionó conceptos e ideas que son ejes en su obra con temas de estricta actualidad como la pandemia y los feminismos. “En los últimos años uno de los temas que más se ha expandido, en parte por la pandemia, que nos obligó a tenerlo presente y en parte por movimientos como el feminista, es el del cuidado. Cuando hacemos cuidado de los otros -pueden ser nuestros hijos o hijos de otros, que no conocemos-, cuando cuidamos que nadie sea golpeado, que nadie sufra hambre, que los bienes sean distribuidos más equitativamente, estamos ocupándonos de la memoria de esas vidas, de su futuro y, aún en las condiciones actuales de mercado, podemos hacer algo que no es sólo mercantilizar”, advirtió el pensador durante su disertación en Córdoba. Y agregó: “Lo que me pareció atractivo en ese desplazamiento de la fórmula que dice las mercancías sirven para pensar, si sirven para algo ya está diciendo que no es simple mercantilización. A mí me pareció interesante decir: el consumo sirve para pensar, los modos en que nos apropiamos, reutilizamos con otros los materiales, lo que se está perdiendo, nos ocupamos de la naturaleza que también nos acompaña y la cuidamos con otros y nos cuidamos entre nosotros como parte de este universo y estamos haciendo algo que no es simplemente mercado. Eso me pareció una clave de tipo de responsabilidad social de diseño”.

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El reconocido escritor y teórico recibe un reconocimiento por parte de la III Bienal Córdoba Ciudad Diseño.

El reconocido escritor y teórico recibe un reconocimiento por parte de la III Bienal Córdoba Ciudad Diseño.

-En marzo de 2020, cuando se decretaba la pandemia, ¿imaginó que iba a cambiar la realidad mundial al punto de no poder prever ni diseñar a futuro?

- Una de las lecciones de la pandemia ha sido su impredecible llegada, su desarrollo, la incertidumbre. La aparición de la vacuna nos trajo cierta tranquilidad, pero nos desconcertó a todos. Traté de ser muy prudente y no escribir de inmediato, como algunos autores muy valiosos lo hicieron, sobre el fin de capitalismo o el fin de quién sabe qué. Estos acontecimientos que trastornan radicalmente las condiciones de vida normales muestran una situación incierta, poco previsible. Después de un tiempo, creo que hubo un fenómeno colectivo: volvimos de alguna manera al trabajo, a compartir con otros las dudas. Aparecieron las invitaciones para participar en muchos zooms y fuimos diciendo lo que se nos iba ocurriendo y lo que vivíamos.

Hoy, en perspectiva y retro perspectiva, es claro que fuimos cambiando: los primeros libros que aparecieron son insostenibles, muy difíciles de considerarlos reflexiones sólidas. Y sus propios autores fueron cambiando, en los casos más inteligentes. De manera que es urgente pensar colectiva y comunitariamente hacia dónde vamos y tomar en cuenta los precedentes, las condiciones de crisis del capitalismo, de la ecología, de las diferencias de género, diferencias de clases sociales, que ya estaban haciendo estallar muchos órdenes.

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- El feminismo no era un tema de agenda. ¿Su vigencia actual tiene que ver con los cambios sociales?

- Tenés razón al decir que no era un tema de agenda, sobre todo si nos colocamos en un período un poco más largo. A mí me sigue asombrando que en Argentina hasta 1947 las mujeres no votaran, cuando en la mayoría de los países latinoamericanos tuvieron el voto femenino por esos años. Hoy eso nos parece un gran disparate, hay muchas otras equidades que se han ido asumiendo. Yo recuerdo en los años 60 y 70 en la Argentina y en otros países había movimientos feministas. Eran pequeños, muchos de mujeres universitarias. Lo novedoso en el siglo XXI, me parece, es que estos movimientos se hayan vuelto masivos, transculturales, transgeneracionales. No es sólo resolver la cuestión binaria de hombre-mujer y sus desigualdades, sino hacerse cargo de otras muchas diferencias, y cómo las diferencias de género, que no son sólo dos, se intersectan con diferencias de clases y el tratamiento de la naturaleza. Esto ha enriquecido la agenda y ha convocado a sectores populares y sociales. La sensación que tenemos muchos, y por supuesto los hombres, es que esto ya no se puede hacer. El maltrato de género se hizo insostenible: ese desprecio a otras opciones de género, que no puedan estar en la calle, que no puedan expresar sus afectos, se ha vuelto cada vez menos aceptado. Y eso es un avance importantísimo.

"Una de las lecciones de la pandemia ha sido su impredecible llegada, su desarrollo, la incertidumbre. La aparición de la vacuna nos trajo cierta tranquilidad, pero nos desconcertó a todos” "Una de las lecciones de la pandemia ha sido su impredecible llegada, su desarrollo, la incertidumbre. La aparición de la vacuna nos trajo cierta tranquilidad, pero nos desconcertó a todos”

- ¿Cree que el feminismo dejó de ser “elitista” para pasar a ser algo más generalizado?

- Es así. Tienen dificultades en encontrar lugares como movimiento en relación a las instituciones, porque hay sectores en la lucha de género que se plantean ser autónomos, lo que está muy bien. A veces les cuesta hallar espacios de inserción, de conversación y polémica, con los políticos, los empresarios. Ahí siguen existiendo las inequidades en el pago de salarios de mujeres y hombres, expulsiones mayores de mujeres de los empleos que requieren legislación. También está la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, todos aspectos que exigen definiciones institucionales. Uno de los grandes temas contemporáneos es cómo combinar los movimientos independientes de género, ecologistas, con otras causas de justicia.

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Memoria, objeto y sujeto

El título de la ponencia de Néstor García Canclini en Córdoba fue “Futuros sociales del diseño”. Según el reconocido intelectual, el diseño se parece a la filosofía: “Es un modo de ver el mundo como algo diseñable, la variedad de campos en los que deberíamos instalarnos. Mi propósito -aseguró- es preguntar por el sentido de diseñar con perspectiva a la antropología”.

García Canclini advirtió sobre “el fracaso de las predicciones” en torno a lo que dejó la pandemia y alertó sobre la práctica del consumo en el sistema capitalista: “Me parece interesante plantear que el consumo sirve para pensar los modos en que nos apropiamos y reutilizamos los materiales, lo que se está perdiendo”.

“Nos ocupamos de la naturaleza, que también nos acompaña. La cuidamos con otros y nos cuidamos entre nosotros como parte de este universo. Entonces estamos haciendo algo que no es simplemente mercado y eso me parece una clave para hablar de la responsabilidad social de diseño”, advirtió. Y ejemplificó: “Me regalaron ayer una lapicera hecha con objetos reciclados. ¿De dónde salieron esos materiales? ¿Cómo se reciclaron? La memoria de los objetos es la memoria de los sujetos que los hicieron y los usaron antes, es la vida que nos precede y que nosotros también tenemos como historia, es lo que nos puede dar una identidad con sentido, es lo que permitirá que construyamos sentido hacia el futuro, no quedarnos deslumbrados en el presente”.

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