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Soledad Laciar: "A mí me han dicho cosas muy graves de Mosquera y las voy a declarar en el juicio"

El próximo miércoles comienza el juicio por el asesinato de Blas Correas a manos de la Policía de Córdoba. En su lucha por que se haga justicia, la mamá de Blas se ha encargado de señalar sistemáticamente al Gobierno provincial como el máximo responsable de los hechos. En diálogo con MI Córdoba, Soledad Laciar insiste que es inadmisible que el ministro de Seguridad Alfonso Mosquera continúe en su cargo tras los casos de gatillo fácil en Córdoba.

Por Guillermina Delupi

Soledad Laciar tiene su teléfono intervenido desde hace tiempo. Ha dejado de ser ella misma para convertirse ante los ojos de la opinión pública en “la mamá de Blas”. A pocos días de empezar el juicio en el que 13 agentes policiales serán juzgados en una treintena de audiencias previstas, recibe a MI Córdoba en su hogar, donde cuida de sus dos hijas más pequeñas, Martina y Milagros. No hay odio ni rencor en su mirada, sólo la profunda tristeza de quien sabe que -sea cual sea el resultado de este juicio-, su hijo no volverá a casa con ella.Sus ojos calmos reflejan además la convicción de haber abrazado una lucha que, le demande el tiempo que le demande, no soltará nunca más “para que otras familias no pasen por lo que yo he tenido que atravesar”.

- ¿Qué expectativas tenés en el juicio?

- Absolutamente todas. Hace unos días estuve en una sentencia de un caso también de gatillo fácil, el de José Avila, y la sentencia me pareció horrorosa. Espero que acá no pase lo mismo.

Mi lucha hace dos años que excede a Blas. Estoy convencida de que (Lucas) Gómez y (Javier) Alarcón son dos personas deshumanizadas que, tengan la condena que tengan, no van a cambiar, van a salir igual, lamentablemente. Pero sí tengo todas las expectativas puestas en el tema del encubrimiento. Yo creo que un policía que encubre tiene que ser inhabilitado de por vida. Es la única manera que el resto tome nota de que cuando las cosas se hacen mal, hay un castigo real.

- ¿Cómo ha sido la vinculación con otras familias que han pasado por situaciones similares?

- Al principio estuve muy metida para adentro. Además estaba embarazada de Martina, con un embarazo de riesgo. Tuve que hacer reposo, así que no podía participar. Pero en cuanto me puse bien y entendí de qué se trataba luchar, supe que iba mucho más allá de mi hijo. Yo el siete voy a juicio, entro sin Blas y salgo sin Blas, sea cual sea la condena. Esta batalla ya la perdí. Mi lucha es para que no la pierda otra gente. De los primeros familiares que contacté, me pegó muy fuerte el caso de Joaquín (NdeR: Joaquín Paredes fue asesinado por la espalda de un balazo policial en Cruz del Eje), ahí reaccioné y entendí que había que hacer algo. Intentamos formar una comisión, pero no tuvimos éxito. En muchos casos de gatillo fácil la gente está muy enojada y yo no estoy enojada, tengo dolor. Y me topé con gente que tenía una manera de luchar con la que no me sentía identificada. Luego me di cuenta que no era yo sola la que pensaba así, que había más gente que lucha desde el dolor.Muchas veces me preguntan qué opino de la pena de muerte, pero yo quiero creer en la Justicia. Por qué voy a decidir sobre la vida de alguien cuando alguien decidió sobre la vida de mi hijo y estoy luchando para que se los castigue. Sería una incoherencia de mi parte. Nadie puede decidir sobre la vida de los otros. Así que empezamos a luchar. Me contacté con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación…

- Ellos pidieron constituirse como Amicus Curiae en el juicio, ¿los aceptaron?

- Sí. Como amicus curiae y como observadores. Me parece súper importante eso porque como yo creo que acá el problema no es la Policía sino el Gobierno, en tanto responsable de la Policía; entonces el cambio tiene que venir de más arriba. Y como en el juicio son trece policías implicados y nadie más, me parece importante el informe que ellos puedan presentar, pensando en ir un poco más arriba, hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Además porque acá hubo violencia institucional y tienen que hacerse cargo. La policía tiene que estar formada y armada porque lamentablemente no vivimos en un mundo ideal. Soy una convencida que una policía bien formada cuando tenga el arma en la mano la va a usar como corresponda.

- Miguel Robles dijo en una entrevista con MI Córdoba que el problema de la policía responde a un patrón cultural. ¿Estás de acuerdo?

- Sí, porque que estos policías deshumanizados que están hoy sepan disparar, tengan el mejor cuerpo o cinco polígonos de tiro, a mí tampoco me sirve de nada. Me parece que el problema es mucho más profundo y mucho más grave. Pero también creo que no es algo imposible de cambiar, aunque ninguno de nosotros vea el cambio.

- ¿Por dónde debería empezar ese cambio?

- Por la educación. Hoy hay valores que están trastocados. La Policía se ha convertido en una salida laboral y ese es otro gran problema. No existe más la vocación, De la Sota la convirtió en una salida laboral, encima mal pagada; entonces los policías terminan su horario y hacen adicionales. Y tenemos policías que están los 30 días del mes laburando cansados, con todo lo que eso implica. Es triste pero es una realidad.

- ¿Por qué creés que Schiaretti sigue sosteniendo a Alfonso Mosquera en su cargo?

- No lo sé. Se lo pregunté en la cara y no me respondió. A mí me han dicho cosas muy graves de Mosquera, que de hecho las voy a declarar en el juicio. Estuve cinco horas sentada acá en mi casa con el comisario (Gonzalo) Cumplido, que era su mano derecha. Cuando yo cuento que Mosquera habló con Cumplido y le dijo: “Arreglame este quilombo porque le dimos a un rubito”. Esas fueron palabras de Cumplido. Y como él dijo que lo va a decir en el juicio, tendrá que ir Mosquera a negarlo. Y los tendrán que carear. No sé cómo se maneja la Justicia en esos casos, pero hay uno de los dos que miente. Y la mentira es muy grave porque con esa frase le demostraron a la sociedad que no importa haber matado a alguien, sino a quién mataron.

- ¿Creés que hay una práctica que está legitimada?

- Totalmente. Con Blas quedó tan al descubierto porque fue muy obsceno lo que hicieron. Y lamentablemente estamos en una sociedad que prejuzga mucho. Soy parte y me hago cargo, porque hasta antes de lo que pasó con Blas, yo también era así. Se metieron con un pibe del que no pudieron decir que tenía antecedentes ni nada. Ahí te das cuenta que no es en vano la marcha de la gorra, por ejemplo, porque la portación de rostro es una realidad.

- ¿Cómo es tu vínculo con Viviana Alegre?

- Ella me enseñó mucho cómo luchar. Y cada vez que hablo con ella se me estruja el alma porque no tiene donde llorar a su hijo. Viviana le dio un beso un día y no lo vio nunca más. Yo creo que ella en el fondo de su corazón sabe que él está muerto. Pero tiene derecho a tener un lugar donde llorarlo. Y sigue adelante y la ves con una fuerza admirable.

- Ninguna condena le va a devolver la vida a Blas, pero ¿qué sería razonable para sentir que se hizo justicia?

- Sostengo que quien mata tiene que tener perpetua. Pero para mí no es tan grave quién mató, sino quién encubrió. Sé que las penas son bajas en cuanto a años, pero sí creo que se puede hacer una inhabilitación de por vida y eso marcaría un antes y un después en la Policía.

El miércoles comienza el debate oral y público

Con jurados populares y el tribunal técnico de la Cámara Octava del Crimen, el próximomiércoles empezará el juicio en el que trece efectivos policiales serán juzgados por “homicidio calificado por haber sido cometido en abuso de su función por un miembro de las fuerzas policiales y homicidio agravado por el empleo de armas de fuego”. A estos cargos se suman “encubrimiento por favorecimiento personal y real agravado por la calidad funcional y por la gravedad del hecho; omisión de deberes de funcionario público y falso testimonio”.Soledad Laciar insiste en que “a ellos se les cae cualquier argumento, porque nosotros comprobamos que el auto pasó por el control a 13 o 15 kilómetros por hora, les dispararon, se subieron a un auto, se fueron (en ningún momento hubo persecución) y volvieron al lugar de los disparos a los 20 minutos a plantar un arma. Qué van a decir ahora. Si pensaban que eran unos delincuentes,¿por qué no los siguieron? Si plantaron un arma es porque algo mal hicieron. Pero hay todo un equipo por detrás para arreglar ese mal accionar”.

Sin fecha para el juicio a la Clínica Aconcagua

Paralelamente a la causa que empieza esta semana está pendiente el juicio contra la Clínica Aconcagua, donde llegó Blas tras haber sido baleado por la Policía y se negaron a brindarle asistencia médica. “Tengo algo muy ambiguo con el tema de la clínica. Por momentos me enojo, por momentos me da la sensación que juzgar a estas tres personas es como cortar a tres perejiles. Acá hay una responsabilidad de la Clínica que baja una orden clara: no los tenían que atender. Pero esto es una práctica. No puede ser que lo primero que te pregunten siempre es qué obra social tenés. Eso tiene que cambiar”, dice Soledad Laciar. Y agrega que “sí me hubiese gustado que las últimas personas que vieron con vida a mi hijo al menos me hubiesen hablado en estos dos años, pero ninguno de ellos se contactó. Eso me dolió”. Ningún médico, de todos los que estaban dentro de la clínica al momento de la llegada de Blas, salió. “Mandaron a tres administrativos. Hicieron un juramento hipocrático pero no salió ninguno”, concluye Laciar.

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