Schiaretti se acerca a Rodríguez Larreta

¿Adiós a la avenida del medio? Los movimientos internos en el peronismo nacional excluyen la posibilidad de una tercera vía, que ya el cordobesismo intentó sin éxito en 2019. La creciente polarización política acerca cada vez más al gobernador de Córdoba al espacio que lidera el jefe de Gobierno porteño.

Por Guillermo Posada / @cortodemira

La carrera electoral del 2023 ubica nuevamente al gobernador de Córdoba Juan Schiaretti en una posición expectante, al igual sucediera en 2019 antes que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner optara por Alberto Fernández y desarmara cualquier posibilidad de armado alternativo del peronismo de los gobernadores.Esta vez, al mandatorio provincial lo corre la necesidad de encontrar una vía de escape nacional ante el irremediable fin de su tercer periodo en El Panal por la imposibilidad constitucional de reelegir en el cargo.

Quizás por eso la semana pasada circuló la versión en medios de comunicación nacionales-con repercusión en la prensa local-, que ubicaron a Schiaretti en un lugar preponderante en el armado político que encabeza el Jefe de Gobierno (símil al cargo de gobernador) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Horacio Rodríguez Larreta.

Ninguna fuente oficial de la Provincia había confirmado la iniciativa al cierre de esta edición, pero tampoco surgieron desmentidas. Ni en Córdoba ni en Buenos Aires.Se especuló con la posibilidad de que el gobernador acompañe en la fórmula a Rodríguez Larreta, abandonando el confort del peronismo, donde militó toda su vida. Seguiría así los pasos del ex senador rionegrino Miguel Ángel Pichetto, que en 2019 decidió acompañar a Mauricio Macri en su frustrada reelección. También se mencionó que Rodríguez Larreta convocaría a Schiaretti a la Jefatura de Gabinete de Ministro, alternativa que dejaría abierta la candidatura avice para un radical, primera opción del jefe de Gobierno porteño hasta el momento.

La proximidad de Schiaretti con el Pro es de larga data y se apoya en la afinidad entre el gobernador y el ex presidente Mauricio Macri, sosteniendo con sus diputados nacionales la mayoría de las leyes enviadas por el Ejecutivo de entonces al Congreso. También tienen coincidencias en la baja a las retenciones a la exportación de productos agropecuarios -una de las primeras medidas implementadas por Macri, aunque después dio marcha atrás-, que ahora levantan como bandera los diputados del cordobesismo, que incluso presentaron un proyecto de ley propio. También acompañaron la política de endeudamiento durante el periodo 2015-2019, en el que Córdoba dolarizó su deuda provincial casi totalmente (antes alcanzaba el 50 por ciento).

Con Rodríguez Larreta Schiaretti jugó en tándem al aplicar las restricciones que impuso la pandemia de Covid 19, cuestionando conjuntamente el aislamiento preventivo y obligatorio. Como se recordará, ambos fueron ablandando las estricciones a caballo del cansancio que generaban en la población, implementando la apertura de establecimientos escolares por encima de lo que resolvía el Gobierno nacional para diferenciarse en un tema que impactó en el ánimo general y tuvo su correlato en las encuestas, que en El Panal miran con detenimiento periódicamente.

Condiciones

El acercamiento formal de Schiaretti al Pro dejará fuera de uso la estrategia de tercera vía “antigrieta”, que el consultor Guillermo Seita diseñó a principios de año y que mostró en una reunión en el coqueto barrio bonaerense de San Isidro, a la que asistieron Gerardo Morales, Juan Manuel Urtubey, Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Florencio Randazzo y el propio Schiaretti.

Las condiciones cambiaron porque los gobernadores peronistasse aglutinaron cual “scrum” de rugby para chocar contra Rodríguez Larreta en la disputa por los fondos recuperados -o intervenidos, según sea la versión- por el Gobierno nacional por el traspaso de la Policía Federal a CABA.

Ante la posibilidad de que la Corte Suprema falle a favor del gobierno porteño, los gobernadores doblaron la apuesta y ahora promueven una reforma integral de la Corte. El nuevo escenario ubica a Schiaretti cerca de Rodríguez Larreta, aunque dinamite su postura “anti grieta” y debilite su cruzada en pos del federalismo, punta de lanza de su proyección nacional, repetida en el último almuerzo al que lo invitó la Fundación Mediterránea.

A su vez, Rodríguez Larreta espera a Schiaretti con los brazos abiertos porque suma masa crítica para su proyecto de juntar al 70% de la dirigencia política nacional. “No se trata del 70% de los votos, pero sí del sistema político que tiene que dejar de lado al kirchnerismo”, explicó un operador porteño a MI Córdoba.

El problema para Schiaretti es que no puede engordar el espacio político propio fuera de los límites de Córdoba, situación que le baja el precio en relación a la Unión Cívica Radical, que reclama más espacio en Juntos por el Cambio porque administra tres provincias y cientos de municipios de todo el país y tiene una estructura partidaria que garantiza la fiscalización de la elección nacional, que demanda no menos de 100.000 militantes. Ni el Pro ni el llamado peronismo republicano pueden ofrecer esa herramienta.

Tampoco puede mostrar Schiaretti que conduce el espacio peronista opositor al Frente de Todos, atento a que Urtubey participó de un encuentro de La Cámpora en Mendoza, donde el ministro del Interior Eduardo De Pedro izó su propia bandera de federalismo, disputándole el concepto a al mandatario provincial.

Desde Buenos Aires admiten que la condición de Schiaretti para sumarse al armado de Rodríguez Larreta es que el Pro cordobés acepte que el intendente de Córdoba Martín Llaryora sea su sucesor en El Panal. Si no en abierta alianza con el peronismo, al menos dejando a la intemperie la candidatura de Luis Juez.

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