"Me metí en la mierda y salí sin olor"

El reconocido humorista de Cruz del Eje reivindica su paso por la política como candidato a vicegobernador del kirchnerismo en 2015. "Hay cosas que prometí en su momento y que otros las tomaron, o sea que no dije boludeces", asegura. También cuenta cómo vivió el descanso obligado por la pandemia, habla de las lágrimas de su regreso a los escenarios y anticipa la gira que prepara para el mes próximo por Estados Unidos y Canadá.

Por Hugo Caric

A la hora señalada y en el lugar indicado, una llamada telefónica interrumpe la espera. “¿A dónde estás, cabeza? En cinco minutos ando por allá”. Luis Eduardo Buenaventura, “Cacho”, no se hace esperar demasiado. Al ratito ya está sentado frente al grabador, con semblante distendido y el chiste siempre a flor de piel. Pide “un café chico bien fuerte y un vaso de soda grande” y se sorprende por el agradecimiento a su excelente predisposición para aceptar la entrevista. “Es una pena lo que me estás contando y lo lamento, porque yo también vivo de la comunicación”, apunta al enterarse de que la celeridad no es lo habitual en este tipo de gestiones. “Entre las varias cosas que nos dejó esta pandemia que tuvimos que vivir,y que estamos tratandode superar,está el tema de la incomunicación”, reflexiona. Y deja picando la pelota para las primeras preguntas.

-¿Salimos mejores de la pandemia?

-No lo sé. No veo resultados en lo inmediato, pero como decían los viejos:“si no nos mata, que nos fortalezca”. Sí veo que la gente tiene ganas de salir, de estar contenta, de compartir, de disfrutar. Hace pocos días hice dos espectáculos y la gente estámaravillada, y yo también. ¿Vos me ves haciendo streaming? ¡No sabés lo que sufrí! Yo soy “locopa´la bosta”, capaz de hablar solo todo el día, pero por decisión propia. Pero eso de hablar para nadie, queriendo transmitir una alegría que no tenía, te puedo asegurar que no fue agradable. Por eso estoy muy contento de que empecemos a salir de nuevo, sin olvidarnos de tomar los recaudos y de seguir siendo responsables.

-En tu caso particular, ¿cómo transitaste el aislamiento?

-Yo justo había terminado una temporada deverano y estaba tan “limado”que dije “bueno, un par de meses de descanso no me van a venir mal”. Perofueron unos cuantos pares de meses, y la verdad es que me rompí la cabeza. De no estar nunca en mi casa a que me pasen a plantapermanente, fue duro. Aprendí a resolver algunas cosas y a ser un poco más solidario con lo doméstico, porque antes yo era un turista. Con mi esposa Stella Maris, con la que llevamos 47 años de casados, decidimos armar una rutina diferente. Apagamos los noticieros y empezamos a jugar a la escoba, al chinchón, al truco, y también a discutir para buscar soluciones y no para ver quién tenía razón. Y siempre con la premisa de no quejarnos y de reírnos. Tengo cuatro hijos y ocho nietos, y no poder estar con ellos también fue difícil.Una de las cosas que más me preocupó en la pandemia fue honrar las deudas. Me abollaron la puerta los cobradores, pero la mayoría de la gente entendió la situación. Más allá de todas esas cosas, nosotros salimos bien parados. Hay gente que pasó por situaciones terribles y que perdió seres queridos.

-¿Cómo fue la vuelta a los escenarios?

-Con mucha emoción. La primera vez que volví a actuar con presencia de público se me caían las lágrimas. Llegué a casa a las treso cuatro de la mañana y mi mujer me estaba esperando para que le contara cómo me había ido, como en mis primeros shows, y yo me salía de la vaina por comentarle.

-Pandemia, guerra, inflación, crisis política… Es cosa seria hacer humor en semejante contexto.

-Ufff... Siempre ha sido cosa seria hacer humor.Me dedico a esto hace mucho tiempo y, aunque me puedo equivocar como cualquier ser humano, creo que la gente me reconoce esa faceta de hacerlo sin maldad o torpeza. Hoy no es sencilla la comunicación, porque todo está muy cuestionado: que si decís gordo, que si decís negro, que si decís vieja… Mucho más difícil se hace si le sumás crisis, pandemia, inflación, el precio de la carne… Te ponés a ver el noticiero en un café y salís gritando “¡socorro!”. Decí que yo de todas esas cosas aprendí a reírme, porque no me olvido que vine a la vida en bolas y a los gritos,y que me voy a ir de acá calladito y sin nada.Yo celebro que nos podamos seguir juntando a hablar estupideces y reírnos un poco en defensa propia, para que sea lindo estar vivo. De eso se trata.

-Tan simple y tan complejo como eso.

-Hay gente que está tan preocupada por mañana que se olvida de hoy. Yo amanezco con vida y agradezco. A eso lo aprendí en mi casa.Mi mamá decía “amanecer con vida es ganancia”y yo agregaba en chiste que nos hacía dormir lasiesta para amanecer dos veces.Como también era ganancia un mate cocido con un pedazo de pan duro o con un pan casero que mandaba un vecino, porque a la solidaridad la conocimos y la practicamos en las situaciones más cotidianas. Y siempre con la alegría que promovían mis viejos, aunque no nos sobraba ni el diario de ayer. La primera vez que me tocó estar en terapia intensiva yo me reía y hacía chistes, pero me dieron la extremaunción… ¡Ah, mi amor! Por eso no me quedo en la queja. Acá estamos y seguimos avanzando. No sé hacia dónde, porque la verdad es que no hay muchas certezas. Espero que aparezcan ideas quegeneren buenas acciones y que eso sirva para mejorarnos un poco la calidad de vida a todos. La gente tampoco está pidiendo nada raro. Quiere educación, salud, trabajo, que son todas demandas que debe garantizar el Estado.

-A veces pareciera que la agenda de los que gobiernan no se corresponde con las necesidades de la gente. ¿Coincidís? Te lo pregunto porque en 2015 vos tuviste un touch and go con la política.

-No fue un touch and go. Me metí en la mierda hasta el cogote, y salí sin olor. Más pobre, también. Y condenado…

-¿Por qué condenado?

-Porque todo el mundo empezó a decir que esto, que lo otro… Siendo que yo solamente quería devolver en acción y en trabajo un poco de todo lo que me había tocado en suerte ganar, con un gran esfuerzo personal. Hoy me pasa algo raro con la política: veo tipos que el mismo día que asumen están proclamando su reelección. ¿No te parece un poco loco? Primero asumí, después trabajá y después vemos. Una vez Pelé contaba que la estrategia de Brasil era buscar siempre el gol y entonces le preguntaron qué pasaba si el rival les convertía primero, y dijo “bueno, tendremos que hacer dos”. No está malo ser positivo, pero acá te están goleando y no hacés nada para achicar la diferencia. Y a todo esto se lo tenés que explicar a un tipo que trabajando se convirtió en pobre. En 2015 no tirábamos papelitos de colores, pero estábamos un poco más distendidos. Hay cosas que yo prometí en su momento y que otros las tomaron. Como las Termas de Quicho en Serrezuela, que era un lugar olvidado en el mundo, y la extensión de las aulas universitarias para que no se achiquen los pueblos para que sigan creciendo las grandes ciudades. O sea que no dije boludeces. Me la tomé muy en serio a la política. Y salí enfermo de ahí.

-¿Te decepcionó la experiencia? Te pregunto porque volviste a laburar de lo tuyo mientras otros candidatos se acomodaron en algún cargo.

-Sí, están todos (risas). Yo fui candidato y lo hice por convicción. Y a mí la gente no me decepciona, porque no espero tanto de la gente. A veces es más lo que me preocupa que otra cosa. Digo “pobre tipo, ¿tendrá alguien a quien contarle cómo le fue en el trabajo?, ¿una mujer que lo espera todas las noches para escucharle?, ¿podrá mirarlos a la cara a sus hijos?, ¿los chicos se le acercarán para darleun beso?”.

-¿Por qué no seguiste en política?

-Porque considero que ya es el tiempo de los jóvenes. Tiene que haber una renovación en esto. Hay mucha capacidad en las nuevas generaciones.

-Hubo 320 mil personas que votaron la fórmula Accastello-Buenaventura para gobernador y vice de Córdoba. No es poco.

-Es cierto. Una de las cosas por las que entré en lapolítica fue para salir del confort de la crítica y ponerme del otro lado del mostrador. ¡Me mataron! Pero acá estoy. A lo mejor haya sido una inspiración para ese tipo que critica desde la comodidad y de pronto decide involucrarse y dice “bueno, me voy a meter en la mierda”. Hay gente que está fuera de la política y que se está involucrando y aportando ideas, y eso es lo que tiene que pasar.

-¿Te gusta algo o alguien de lo que viene “pintando” para 2023?

-No estoy viendo nada. Ando a fullcon las series y las películas.

-¿Te sorprendió el amague político del ‘Negro’ Álvarez?

-Me contaron y no me sorprendió. Es un tipo muy inteligente y muy preparado. No sé si será la persona ideal para el cargo del que se habló, pero sí te puedo asegurar que “el Negro” es mucho más que un humorista.

-Juntos podrían hacer una buena fórmula.

-Jaja… No, ya está. El otro día me llamaron para que nos juntáramos con “el Negro” y viéramos de armar algo para trabajar juntos, pero creo que esa también es una etapa que ya pasó. Y volviendo a lo otro, ya no estoy para hacer el esfuerzo. El trabajo de la política te mata. A lo mejor por eso algunos de los que están adentro se cuidan tanto y no trabajan (risas).

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