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Parque Nacional Ansenuza: Piden que la nueva ley incluya a los pobladores

El proyecto de ley de creación del Parque Nacional Ansenuza podría tener media sanción en la Cámara de Diputados esta semana. Sería el Parque Nacional más grande de la Argentina. Brindará protección a una zona sensible de gran biodiversidad, pero no contempla la forma de vida trashumante de sus habitantes. Los pobladores, junto a organizaciones sociales y la Universidad Nacional de Córdoba, piden que sea incorporado un artículo a la Ley que les permita la co-gestión del parque y reconozca su forma ancestral de vida.

Por Carlos Ruiz / @qarlos_ruiz

Ansenuza es la diosa del agua de los sanavirones. Cuenta la leyenda que un día la diosa encontró a un guerrero herido, del que se enamoró, pero que no pudo salvar su vida. Lloró tanto que sus lágrimas tornaron al agua de la laguna en agua salada. Los dioses se apiadaron de ella y el Padre de los dioses devolvió la vida al guerrero. Un rayo cayó sobre él y lo convirtió en una hermosa ave de plumas rosadas, que vive en las aguas salobres de Ansenuza.

Más allá de la leyenda, que quizás no sobreviva al paso del tiempo, lo cierto es que la gran laguna de “Mar Chiquita”, el espejo lacustre más grande la Argentina, hoy recupera el nombre de la diosa del pueblo sanavirón.

Ansenuza o Mar Chiquita es un enorme espejo de agua de 600 mil hectáreas, de salinidad y superficie variables, que la convierten en el mayor lago salado de Sudamérica y el quinto en el mundo. Por sus características es un hábitat único para cientos de miles de aves (el 60 por ciento de las aves migratorias argentinas) y otros animales. Se trata de un ecosistema único donde la Naturaleza y las formas de vida humanas ancestrales viven en un equilibrio constantemente amenazado. Por eso, la Cámara de Diputados de la Nación trata en estos días el proyecto de ley para la creación de una Reserva y Parque Nacional que los proteja definitivamente.

Parque Nacional

El proyecto de creación del Parque y Reserva Nacional Ansenuza ingresó al Congreso de la Nación por la Cámara de diputados a partir de sendos proyectos presentados por las diputadas cordobesas Gabriela Estévez (Frente de Todos) y Brenda Austin (UCR Córdoba).

En agosto del año pasado, por medio de la Ley provincial N° 10.775, la provincia de Córdoba cedió al Estado nacional la jurisdicción ambiental y el dominio sobre un sector de los Bañados del Río Dulce y Laguna de Mar Chiquita o “Mar de Ansenuza”, a los efectos de la creación del parque y reserva. Pero lo hizo con una importante omisión: no estaba contemplada la voz de las poblaciones afectadas.

El proyecto avanzó y ya obtuvo el dictamen favorable en dos comisiones (Legislación y Ambiente) y se espera que en esta semana lo haga en la de Presupuesto, con lo cual pasaría a ser tratado en el recinto para su media sanción.

Los involucrados

Mientras era tratado en comisiones, varias organizaciones que representan a los pobladores presentaron un informe por el cual piden incorporar al proyecto de ley un artículo con dos pedidos: el primero es que reconozca la forma de vida trashumante y ancestral de las poblaciones campesinas e indígenas y el segundo que se les permita participar de la gestión del futuro Parque Nacional.

El informe, del que participaron el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), la Asociación Civil de Costeros y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, impulsa una política socio ambiental y territorial en los Bañados del Río Dulce y Mar de Ansenuza que incluye la creación de un “Área Campesina para la Soberanía Alimentaria”, una figura de protección que contempla las formas de vida y producción de los pobladores.

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