Por Roy Rodríguez
Un mundo cada vez más desigual
La brecha entre pobres y ricos se agigantó durante la pandemia de Covid-19. El 1% más rico se quedó con dos terceras partes de la nueva riqueza generada. La situación es tan crítica que un grupo de ricos pidió en el Foro Económico Mundial en Davos que les cobren más impuestos
En abril de 2022 el entonces ministro de Economía Martín Guzmán propuso la creación de un impuesto a la renta inesperada. Se les cobraría a poco más de 100 empresas que habían tenido ganancias extraordinarias por el Covid 19. Alemania, Italia, Francia e Inglaterra habían analizado e incluso aprobado medidas similares. Es que la pandemia ensanchó el muro que separa los ingresos de los ricos del resto de la sociedad. Tanto que en los últimos dos años “el uno por ciento más rico se quedó con dos tercios de la nueva riqueza generada en el mundo” casi el doble de lo que fue a las manos del resto de la humanidad. Tan injusta es la situación que un grupo de 200 ricos globales, agrupados bajo el nombre de Patriotic Millionaires (Millonarios Patriotas) se presentó ante el Foro Económico Mundial de Davos en enero para pedirle a los gobiernos del mundo que simplemente les cobren más impuestos.
Millonarios Patriotas nació en Estados Unidos hace más de una década. Su presidente es Morris Pearl, un multimillonario que fue director gerente de Black Rock, el fondo común de inversiones más importante del mundo. El mismo que logró la incautación de la Fragata Libertad.
La carta presentada en Davos dice: “Como millonarios, sabemos que el sistema fiscal actual no es justo. La mayoría de nosotros puede decir que, si bien el mundo ha pasado por una inmensa cantidad de sufrimiento en los últimos dos años, en realidad hemos visto aumentar nuestra riqueza durante la pandemia (…) Esta injusticia arraigada en los cimientos del sistema fiscal internacional ha creado una colosal falta de confianza entre la gente del mundo”. Las caras visibles del grupo fueron la heredera del imperio Disney, Abigail Disney, y el millonario británico Phillip White.
La organización publicó además un informe de 50 páginas que da cuenta de los montos que durante la pandemia percibieron los más ricos de cada país y del mundo. Dice por ejemplo que en Argentina “la clase multimillonaria vio incrementada su riqueza en 4.970 millones de dólares” y que “205 multimillonarios aumentaron su participación en la riqueza generada en un 52%", mientras el 90% de la población argentina vio cómo su parte de la torta se reducía en casi un uno por ciento.
Gravar la desigualdad
Al tiempo que los millonarios hacían su pedido de gravar sus fortunas en Davos, el Comité de Oxford para aliviar la hambruna (Oxfam), una confederación de 19 ONGs globales, presentaba su informe anual: “La ley del más rico. Gravar la riqueza para acabar con la desigualdad”.
Las coincidencias entre el grupo de ricos y la ONG son muchas. Y concuerdan en el impacto cotidiano en la vida de millones. Es que en los últimos años, por ejemplo, incluso los pobres de Estados Unidos vieron cómo se reducía su esperanza de vida. Con menores ingresos bajan las posibilidades de acceso a la salud, a las vacunas y a las políticas de prevención. Las mujeres pobres tienen casi 14 años de esperanza de vida menos que sus congéneres ricas. Y esa diferencia se amplió en cuatro años sólo en los últimos tiempos.
Según el informe de Oxfam, durante 2020 y 2021 el uno por ciento más rico del planeta se quedó con el 63 % de la nueva riqueza generada. El 90% más pobre, apenas el uno por ciento. El 36 % restante se repartió entre el ocho por ciento que conformarían las clases medias globales.
En la práctica, las inyecciones de dinero líquido realizadas por los diferentes gobiernos fueron a parar directamente a manos de los hiperricos y milmillonarios. Tanto es así que las fortunas del uno por ciento más ricos se incrementan actualmente a un ritmo de 2.700 millones de dólares diarios.
“Un gran número de mega empresas se está aprovechando de la crisis del costo de la vida, al utilizar el aumento de los costos externos para justificar sus propios aumentos de precios, que en realidad aumentan sus márgenes de ganancias y alimentan el espiral de inflación”, dice el informe de Oxfam. El pasado 14 de febrero, el ministro de Economía Sergio Massa se quejó durante la presentación del nuevo programa de Precios Justos por las “picardías” de algunos empresarios para aumentar el valor de sus mercaderías.
Ser rico, sin impuestos
Según Oxfam, Elon Musk, hombre blanco y occidental, es la persona más rica del mundo. Pagó apenas tres por ciento de impuestos entre 2014 y 2018. Aber Christine, mujer y negra que subsiste vendiendo harina en el mercado de Gulu, en Uganda, gana 80 dólares al mes. Sobre el total de sus ventas diarias paga un 40 % de impuestos.
La progresividad impositiva cayó desde 1980 de manera ostensible a nivel global. En promedio en la zona OCDE, formada por los países más ricos del mundo, los porcentajes aplicables a las rentas más altas cayeron del 58 % al 42 % en la actualidad.
“La concentración extrema de riqueza socava el crecimiento económico, corrompe las políticas y los medios de comunicación, erosiona la democracia y acentúa la polarización política”, afirma el informe de Oxfam. Pirámide global abajo, 1700 millones de trabajadores asalariados perdieron ingresos frente a la inflación.
La carta que los hiperricos presentaron en Davos puede leerse en https://www.intaxwetrust.org/. En impuestos confiamos, podría traducirse.
Según un estudio conjunto publicado por Patriotic Millonaires, si los ricos del mundo pagaran el dos por ciento anual sobre sus fortunas y si además, quienes tienen fortunas por más de 50 millones de dólares pagaran un tres por ciento, mientras que el tributo aumentara al cinco por ciento para aquellos que tienen más de 1.000 millones de dólares, se recaudarían 2,52 billones de dólares al año. Suficiente para que 2.300 millones de personas salieran de la pobreza. Argentina aprobó en 2.020 la ley 27.505, que preveía cobrar a los ricos alícuotas de entre el dos y el cinco por ciento. Pero fue por única vez, para paliar los efectos de la pandemia.
“Para nuestro bienestar, ricos y pobres por igual, es hora de enfrentar la desigualdad y elegir gravar a los ricos. (…) Si no lo hacemos entonces todas las conversaciones privadas no cambiarán lo que se avecina: son impuestos u horcas. Escuchemos la historia y elijamos sabiamente”, cierra la carta de Patriotic Millonaires.
Niños pobres, viejos millonarios
No sería erróneo afirmar que las quince personas más ricas del planeta son hombres blancos y viejos, puesto que tienen en promedio 65 años. Juntos poseen 1.694.000 millones de dólares. Es decir que su fortuna es superior al PBI de Canadá, la décima potencia del mundo. Al mismo tiempo, según el último informe de Unicef, 220 millones de niños –un número similar a la población de Alemania, Francia y Reino Unido juntas- viven en la pobreza extrema. Todo se polarizó tras la pandemia: las fortunas de los hiperricos crecieron a un ritmo de 112 millones de dólares por hora. En ese tiempo, 11.500 niños se convertían en pobres. La tendencia continúa.
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