Por Roy Rodríguez
Osvaldo Giordano: "El mal funcionamiento del Estado no es de izquierda ni de derecha"
El ministro de Finanzas del gobernador Juan Schiaretti habla de su libro y de la mirada económica que intenta plasmar desde el modelo cordobés, basado en un fuerte cuestionamiento al sistema de coparticipación federal vigente, la necesidad de replantear la relación de las provincias con la Nación y una simplificación del régimen impositivo para mejorar la recaudación y darle mayor progresividad al sistema. "Hoy tenemos más de 150 impuestos", se queja el funcionario.
Fotos por Diego Cabrera
Sobre la cabecera de la sala de reuniones deuna de las salas del edificio ubicado frente al Parque Sarmientoel ministro de Finanzas de la Provincia de Córdoba, Osvaldo Giordano, habla sobre “Una vacuna contra la decadencia”, el libro que escribió junto a Carlos Seggiaro y Jorge Colina, donde afirma que el mal funcionamiento del Estado ha provocado la decadencia argentina. “Estoy convencido que la cuestión de cómo organizar el Estado no tiene ideologías. No es de derechas ni de izquierdas”, afirma. Después desarrollará sus ideas marco: un cuestionamiento abierto al sistema de coparticipación y planteará una nueva relación entre las provincias y la nación con un sistema simplificado de impuestos que tiene como eje el IVA, el Impuesto a las Ganancias y un impuesto a los Bienes Personales.
“La Argentina está en un proceso de decadencia, de involución. Y si bien hay muchos factores que explican por qué nos va tan mal, el mal funcionamiento del Estado es uno. Y muy relevante. Todos de una u otra manera hemos contribuido a ello. Hemos cometido errores. Y creemos que eso sucedió porque hubo consensos equivocados sobre algunas formas de administrar el Estado. Ideas comunes, equivocadas, que diferentes sectores hemos apoyado desde planteos ideológicos distintos”, dice Giordano.
“Hoy tenemos más de 150 impuestos. Y si uno mira lo que hacen los países que funcionan bien, ve que tienen un buen impuesto al consumo y la mayoría opta por el IVA, un buen impuesto a los ingresos, -lo que mal llamamos Impuesto a las Ganancias- y un impuesto al patrimonio que también le da progresividad”, afirma el ministro.
La base de la propuesta es un aumento del IVA -aun cuando reconoceque la alícuota actual es de las más altas de Latinoamérica- donde se subsuman impuestos como “Ingresos Brutos y las tasas de Comercio e Industria municipales”. La propuesta incluye además que cada provincia reciba el total del monto que se recauda por ese tributo en su territorio.
El planteo podría acrecentar asimetrías. De implementarse es posible que los desposeídos pagaran un mayor porcentaje de impuestos en el consumo de sus necesidades básicas. Y las provincias pobres mermarían sus ingresos, minando sus posibilidades de desarrollo respecto de las provincias ricas.“Nosotros planteamos como principio general que cada jurisdicción se financie con lo que recauda -insiste Giordano-.Eso resuelve el problema de tres cuartos del país. No hace falta tener un mecanismo tan complejo como la coparticipación, donde una provincia rica como Córdoba tiene que mandar la plata a Buenos Aires y que después vuelva. Dejemos que el 80 % del país resuelva el problema yque cada uno cobre lo que genera. Y apliquemos un mecanismo de solidaridad con esa parte más pobre del país y,a la cual, con un monto relativamente moderado se le puede dar un apoyo a los fines de tender a corregir esas asimetrías”, propone el secretario de Finanzas.
“Hagamos un acuerdo previo. Simplifiquemos y después veamos cuánta progresividad le damos al sistema impositivo”. La progresividad estaría dada en los porcentajes recaudados por el Impuesto a las Ganancias y un Impuesto a los Bienes Personales, que incluya los impuestosAutomotor e Inmobiliario.
En Córdoba, en 1984, la recaudación por el Impuesto Inmobiliario implicaba el 26 % de la recaudación. En 2021, el 5%. “Pasó algo muy perverso y es que Ingresos Brutos fue desplazando al Impuesto Inmobiliario ¿Por qué? Porque es más fácil de recaudar y genera menos resistencia que el Inmobiliario”, reflexiona Giordano.
Uno de los principales contribuyentes del Impuesto Inmobiliario es el sector agropecuario. En Córdoba, en 1988, la unidad productiva promedio era de 337 hectáreas. En 2002, la tierra se habría concentrado y el promedio era de 471 hectáreas. Por entonces había 333.000 explotaciones en toda la provincia. En 2017 se habían reducido a 250.000. Al otro lado, Ingresos Brutos es un tributo obligatorio de toda actividad comercial, desde un kiosco a una pequeña industria.
En relación al Impuesto Inmobiliario, durante la breve gestión de la ministra Silvina Batakis se discutió el revalúo de los inmuebles en todas las provincias como parte del compromiso con el Fondo Monetario Internacional. “Nosotros hicimos un esfuerzo y tenemos la capacidad para tener actualizada la valuación de todos los inmuebles. Ahora,si usamos esa información, lo que logramos es que los cordobeses paguen más Bienes Personales. Y como Bienes Personales es un impuesto coparticipable, el resultado de todo ese esfuerzo se distribuye en el resto del país, mientras otras provincias no se esfuerzan. El esquema desalienta que cada provincia mantenga actualizadas las valuaciones.Mientras más subvaluados tenga los inmuebles, más me beneficio, porque elrevalúo que haga el vecino impacta sobre la cifra de Bienes Personales que recibo.Y yo quedo bien con mis ciudadanos porque no les aumento. Es un problema de incentivos. Nos pasan las cosas que nos pasan porque estamos mal organizados”, insiste Giordano.
Acuerdos, pactos y consensos aparecen en la tapa de los diarios asiduamente. A principios de agosto, el Senado aprobó un nuevo proyecto de ley de Consenso Fiscal,que espera el tratamiento en Diputados. Y está vigente aún el Consenso Fiscal de 2017, donde Nación y Provincias se comprometían a cumplir metas y a compartir información. “El problema de esa ley era de diseño. No era posible llevarla a la práctica. Partía de la idea de ir bajando impuestos en la medida que la economía creciera. Y la economía no crece con este sistema impositivo. Era un supuesto falso. Y pasó lo que pasó.En definitiva, hoy tenemos tres Estados,-nacional, provincial y municipal- totalmente desarticulados, superpuestos, y eso genera un montón de daños”, concluye Giordano.
Rebajar impuestos patronales
Una de las propuestas del libro del ministro Osvaldo Giordano es reducir los aportes patronales. ”Nosotros hacemos un inventario de “impuestos distorsivos”, que en general tienen algún efecto negativo. Las contribuciones patronales es uno, porque encarece la contratación en blanco de trabajadores. Muchas veces se intentó cambiarlo. Pero siempre de manera parcial, con cierta incertidumbre. Nadie va a contratar más personal porque le diga que por seis meses no va a pagar contribuciones patronales. La decisión de contratar trabajadores es más de largo plazo. En la medida que no se dé una seguridad y se tengan en cuenta otros factores, obviamente no vamos obtener grandes resultados”.
Descentralización y educación
Descentralizar y traspasar responsabilidades políticas y tributarias de la Nación a las provincias y de provincias a municipios ha sido una propuesta reiterada de organismos como el Fondo Monetario Internacional. La descentralización educativa puede tomarse como ejemplo de resultados. Durante la última dictadura se traspasó de Nación a las provincias la educación primaria. El gobierno de Carlos Saúl Menem hizo lo mismo con el nivel secundario. Estudios sobre la calidad educativa hablan de un deterioro de décadas. Dice Giordano: “Tenemos un federalismo mal organizado que requiere un replanteo de roles. Y no terminamos de definirlos. Cuando hay un debate presidencial, uno de los temas es la educación, cuando en realidad el presidente tiene poco para hacer porque las escuelas dependen de las provincias. Nosotros planteamos que si queremos tener mejor educación, pongamos toda la atención en las provincias. Eso sí, la Nación lo debería generar institucionalidad, mejor información y que la población conozca más sobre qué hacen los gobernadores y les exija”.
“Dejar de robar”
Si existe una frase que simboliza la decadencia argentina, esa pertenece a Luis Barrionuevo. “Tenemos que dejar de robar dos años”, dijo. Encabeza uno de los capítulos del libro de Osvaldo Giordano. “Apuntamos a decir que la honestidad es una condición necesaria pero no suficiente para administrar el Estado. Obviamente se necesita honestidad. Pero muchas veces la falta de capacidad puede generar aún más daño que la falta de honestidad. Hoy el Estado es de una complejidad enorme. No nos quedemos sólo con la idea de honestidad porque nos vamos a volver a frustrar. Porque alguien podrá decir: puse al honesto. Y el honesto nos llevó al fracaso, porque no estaba en condiciones de manejar el Estado”.

