Por Hernán Vaca Narvaja
Entrevista exclusiva a Fernando Vaca Narvaja. El último sobreviviente
De los seis guerrilleros que se fugaron a Chile y los 19 que fueron fusilados en la base naval Almirante Zar -incluidos los tres sobrevivientes-, Fernando Vaca Narvaja es el único que sigue con vida. En una entrevista exclusiva con MICórdoba, rememora detalles inéditos de la fuga y reflexiona sobre el significado político y simbólico de la conmemoración del primer medio siglo de aquellos acontecimientos, antesala del terrorismo de Estado en el país.
Fernando Vaca Narvaja fue uno de los protagonistas de la histórica fuga de la cárcel de máxima seguridad de Rawson. Con cinco años de instrucción en el Liceo Militar General Paz, fue el elegido para calzarse el uniforme militar que las organizaciones guerrilleras más importantes del país -Montoneros, ERP y FAR- habían ingresado clandestinamente al penal junto con una pistola reglamentaria. El plan era simular una inspección militar en el penal y así fueron recorriendo los seis pabellones hasta reducir a la totalidad de los guardiacárceles. Los seis guerrilleros que iniciaron el plan de fuga lograron tomar un avión que los llevaría al Chile de Salvador Allende. Pero cuando llegaron los otros 19 que en taxis y remises, el avión ya había decolado y volaba en círculos. Después de tomar el aeropuerto para garantizar la fuga de sus compañeros, se entregaron a las autoridades, no sin antes exigir la presencia de un juez federal, un médico y el periodismo. Una semana después, los 19 presos recapturados eran fusilados a quemarropa en la base Almirante Zar. Entre las víctimas estaban las compañeras de Vaca Narvaja y Santucho, Susana Lesgart y Ana Villarreal. En diálogo con exclusivo con MI Córdoba, el único sobreviviente de aquellos episodios rememora detalles de la fuga y reflexiona sobre el significado de los actos conmemorativos en todo el país, que hoy tendrán su epicentro en Trelew.
-¿Cómo se viven los 50 años de Trelew?
- Lo importante es que hay una comisión de familiares, respaldada por comisiones de ex presos políticos de la época, donde hay muchos jóvenes, hijos de las familias de los compañeros que estuvieron presos, lo que implica una garantía de continuidad de la memoria, verdad y justicia, porque han asumido esta convocatoria que va a ser muy importante en Rawson, en Trelew, donde van a llegar desde distintos puntos del país. Y esto es importante porque una de las características de los compañeros masacrados, fusilados en Trelew, es su pertenencia geográfica a distintos puntos del país. Es un hecho de magnitud federal. Y en ese sentido es muy importante. Y por supuesto siguen vigentes los objetivos por los cuales pelearon los compañeros a lo largo de toda esa historia.
- La masacre opacó, por su brutalidad, el éxito de la fuga del penal de máxima seguridad de Rawson, que fue la primera operación conjunta de la guerrilla urbana en Argentina.
- Sí, es cierto. La opacó en términos de indignación, de bronca. Pero la fuga fue un éxito. Era un penal de máxima seguridad, con un nivel de concentración militar inédito que incluyó refuerzos de efectivos de la Marina, Gendarmería, Policía Federal y del Ejército, que estaba bajo la jurisdicción del Quinto Cuerpo de Ejército. Con el añadido que el gobernador era un contraalmirante retirado, Jorge Alfredo Costa, lo que convertía el lugar en una zona absolutamente militarizada y un penal de máxima seguridad en donde se concentraban los principales dirigentes, no sólo de las principales organizaciones armadas guerrilleras, sino que estaban Agustín Tosco, la dirigencia combativa del Sitrac Sitram, los compañeros de la FOTIA, dirigentes estudiantiles, las mujeres consideradas “peligrosas”, que estaban en el pabellón cinco, arriba. Se suponía que de ahí no podía salir nadie.
- Era el reaseguro de la dictadura militar de tenerlos lejos, aislados y encerrados.
- Exactamente. Y en un contexto, en 1972, en el que Agustín Lanusse era el último dictador, que había asumido post Cordobazo, Rosariazo, etc., que encarnaba el final de la “Revolución Argentina” iniciada por el General Onganía, que había planteado que había objetivos y no tiempos, y que había fracasado. Lanusse intentaba, con el Gran Acuerdo Nacional, generar una propuesta política alternativa con sectores del radicalismo. El ministro del Interior, el ministro político de la dictadura, era Arturo Mor Roig. Y ese esquema político excluía al peronismo a través de la proscripción de Perón.
- Un poco el esquema que había planteado antes Aramburu…
- Bueno, en esa idea de encontrar una salida política… muy parecida a la que va a implementar después Pinochet en Chile, un recambio constitucional con una senaduría vitalicia para el propio Pinochet. En definitiva, lo que llamaban la trascendencia de la Revolución Argentina, de esa dictadura que había empezado en 1966 y que duró hasta 1973. Esa dictadura elaboró un Estatuto Fundamental que debía estar vigente hasta mayo de 1981, que modificó de un plumazo cinco artículos de la Constitución Nacional, declaró inaplicables otros cuatro, planteó que los candidatos debían estar en Argentina a noviembre de 1972, de modo de proscribir a Perón. Toda una maniobra política que la fuga de Rawson y la posterior masacre de los compañeros da por tierra, le saca la careta a ese pseudo proyecto político de Lanusse y la dictadura militar.
- La fuga en definitiva fue una acción política…
- Claro. Fue una acción política porque en ese momento la dictadura militar estaba en retirada y buscaba condicionar la salida política con la proscripción de Perón y el condicionamiento de las estructuras políticas. El debate en aquél momento era si convenía hacer la fuga o esperar en prisión a que la dictadura se desmoronara sola. La fuga genera este cimbronazo político que desenmascara el GAN. A partir de ahí Lanusse empieza a retroceder sistemáticamente y pocos meses después, el 17 de noviembre de 1972, Perón vuelve a la Argentina.
- En este debate, ¿Agustín Tosco estaba en desacuerdo con la fuga?
- No. Tosco estaba en conocimiento de la operación, pero era consciente que su rol político no era la fuga y debía quedarse en la cárcel porque su situación legal iba a ser resuelta, como finalmente ocurrió. Su rol político era totalmente distinto, pero cuando se le comunica el plan de fuga, pregunta: “¿Qué tengo que hacer, en qué puedo ayudar?”. Lo mismo ocurrió con los compañeros de la FOTIA, Sitrac Sitram y los dirigentes estudiantiles.
- ¿Cuánto tiempo llevó el plan de fuga?
- Minutos. Estaba condicionado por el vuelo de Austral que llegaba al aeropuerto de Trelew y teníamos entre 18 y 20 minutos para iniciar la fuga y tener control del aeropuerto y el avión.
- ¿Pero qué tiempo demandó el plan de fuga?
- En realidad en todos los penales había planes de fuga. Cuando la dictadura nos mandó al buque Granaderos, que era un buque fondeado en la dársena de Buenos Aires, en Capital, había un plan de fuga con buzos tácticos nuestros; en el penal de Villa Urquiza, en Tucumán, en 1971, que yo participaba en el grupooperativo de apoyo externo, había un plan de fuga que se hizo; en la cárcel de mujeres del Buen Pastor, en Córdoba, había un plan de fuga que se concretó. En el caso de Rawson, el plan de fuga original incluía un túnel, que se desechó por las características del terreno, pedregoso, húmedo, que se desmoronaba muy fácilmente.Entonces gracias a la participación de un guardiacárcel peronista, Fassano, que después sería denostado, preso y asesinado, ingresó al penal una pistola y el uniforme militar, que se usó para simular una inspección militar en la cárcel. Esa fue la llave. Y el efecto sorpresa, porque semejante cantidad de personal militar desplegada en el territorio, en la ciudad y en la cárcel. Había 40 hombres armados en la seguridad externa y 80 de refuerzo en la cárcel de Rawson y todos fueron reducidos por nosotros. Esperaban que se tomara la cárcel de afuera hacia adentro y lo hicimos al revés: de adentro hacia afuera. Esto los tomó totalmente de sorpresa.
- ¿Ese uniforme te lo calzaste vos?
- Si. Yo tenía cinco años de instrucción en el Liceo Militar General Paz, en Córdoba, por lo que conocía perfectamente las voces de mando de un oficial del Ejército.
- ¿Qué edad tenías?
- 24 años.
- ¿La pistola también la tenías vos?
- No. La tenía Marcos Osatinsky.
- ¿Qué tiempo demandó la toma del penal?
- Salió como un relojito. Son seis pabellones y nosotros estábamos en el último. Se va reduciendo la guardia inicial del pabellón cinco, el nuestro, incluido el pabellón de las mujeres, que estaba arriba. Y se va avanzando hacia la administración. Cuando se controla toda la seguridad interna, desarmada, siempre con el oficial a cargo de ellos y posteriormente cuando salimos con el oficial a cargo de la guardia armada externa (son dos oficiales con responsabilidad distinta). Todo simulaba una inspección militar, porque íbamos con el oficial a cargo. Los militares eran muy arrogantes, agresivos, cuando iban a inspeccionar a una cárcel, y generaban cierto temor entre el personal guardiacárcel.
- ¿Cómo llega el dato del vuelo al penal?
- Lo teníamos. Estaba cronometrado. Sabíamos a qué hora llegaba el vuelo, donde venían tres compañeros nuestros que habían tomado ese vuelo. Por eso se inicia la acción con el tiempo suficiente para llegar al aeropuerto y garantizar la menor cantidad de tiempo de exposición de movimientos. Podríamos haber tomado antes el penal, quedarte atrincherado y después salir al aeropuerto, pero nos hubiéramos expuesto a algún imprevisto que pudiera hacer fracasar la acción, que fue sumamente exitosa. Y esa es la indignación, la bronca, el odio de la dictadura, que tenía una cárcel de máxima seguridad que se les desarmó como un castillo de naipes.
- ¿Cuánto hay de mito y verdad en que el plan estuvo a punto de fracasar por la mala interpretación de una señal que se debían hacer desde el interior del penal?
-La parte más sencilla del plan, que consistía en hacer una seña con un pañuelo desde el pabellón de las mujeres, que estaba arriba, fue mal interpretada. Por eso se retiraron los vehículos. El grupo de apoyo externo eran dos camiones, una camioneta y un Ford Falcon, además de los tres compañeros que venían en el avión y debían reducirlo cuando nosotros llegáramos al aeropuerto. El resto éramos 120 hombres y mujeres dentro del penal que debíamos garantizar la toma. La acción más sencilla se malinterpretó.
-¿Y cómo lo resolvieron? ¿Es cierto que un grupo terminó yendo en taxi al aeropuerto?
- Nosotros teníamos un plan A y un plan B para cada uno de los pasos que se daban. Si fracasaba la toma del penal habíamos pensado cómo se haría la entrega y la rendición en caso de que no pudiéramos salir, que podría haber sucedido. Había planes alternativos. En el caso de los vehículos también y era acudir a taxis, remises y a los vehículos del sector de administración del penal, que eran muy pocos por el horario en que se hizo el operativo. Los compañeros del segundo grupo llegaron al aeropuerto con los vehículos de taxistas y remiseros, que forman parte de esa historia magnífica que se dio en Trelew. Nos trasladaron a un lugar geográfico alejado, aislado políticamente, y se generó el efecto inverso porque hubo una fuerte reacción del pueblo de Trelew, Puerto Madryn y Rawson, que tuvieron que reprimirlos porque se levantaron después de la masacre de los compañeros. En octubre se hizo una asamblea en el teatro del pueblo que planteaba que ante la Operación Vigilante de la dictadura…
- Lo que cuenta Tomás Eloy Martínez en su libro La Pasión según Trelew…
- Claro. La dictadura allana más de cien casas y llevan a los presos, que eran dirigentes políticos y sociales de Trelew, a Capital Federal, tratando de alejar ese proceso de resistencia que en quince días produjo cinco movilizaciones de tres mil y cinco mil personas, dos huelgas generales. Se da un Trelewazo en una población que tenía en ese momento 25 mil habitantes.
- Recién decías que el éxito de la fuga fue lo que provocó la ira de los militares. ¿Eso explica el ensañamiento con algunas de las familias de los guerrilleros como los Pujadas, Lesgart y la tuya propia?
- Los Lea Place… Obviamente. Los sobrevivientes, tanto María Antonia Berger como Norberto Camps. Incluso Ricardo Haidar, el último en ser secuestrado en 1982, fueron perseguidos por la Marina, que quedó totalmente desacreditada porque estaba a cargo de la seguridad del penal de Rawson.
- ¿El presidente de facto Agustín Lanusse estaba al tanto de lo que ocurría? ¿Avaló los fusilamientos o fue una cuestión de la Marina?
- No tengo ninguna duda que Lanusse estaba al tanto. Cuando los compañeros llegan al aeropuerto la falla de la seña genera que entre al penal un solo auto, el Ford Falcon, manejado por Carlos Holberg, un pibe de 18 años, de las FAR. Se inicia un tiroteo en la última guardia externa, en el que cae el agente penitenciario Valenzuela, que reconoce a los compañeros que se van aproximando y se arma un tiroteo. Ese es el vehículo que nosotros usamos para ir al aeropuerto de Rawson, que estaba a unos cuantos kilómetros de la cárcel de Trelew. No había nieve, pero era de noche, oscuro, y estábamos en el límite de tiempo. Salió el Falcon a buscar los camiones que se habían ido por la mala interpretación de la señal y eso nos demoró. Salió otro compañero con un vehículo del sector administrativo a ver si los podía hacer regresar, y eso nos demoró. Cuando llegamos al aeropuerto, el avión ya estaba decolando porque había pocos pasajeros, eso también hizo que el vuelo se adelantara en tiempo para su salida. Cuando llegan los compañeros del segundo grupo en los remises y taxis,nosotros ya estábamos dando vueltas en círculo, porque la única forma de parar el avión con las turbinas encendidas hubiera sido denunciar que había una bomba, lo que hubiera supuesto un gran escándalo y desaparecido el efecto sorpresa del operativo. Nosotros pensábamos que la Marina tenía mayor efectividad en la respuesta inmediata a partir del dato de la fuga de Rawson, pero no fue así. Cuando llega el segundo grupo no nos avisa porque supone que, como se había descubierto la fuga, se tenía que fugar el primer grupo, porque si bajaba el avión se corría el riesgo de que nos cruzaran un camión y ya no pudiéramos decolar.
- Es contra fáctico plantearlo pero… se podrían haber fugado también los 19 que después fueron fusilados…
- Efectivamente, daban los tiempos para que bajáramos y subieran al avión. Medio justo, pero daba el tiempo.
- Imagino que no es un tema menor cuando revisás lo ocurrido…
- Las heridas del cuerpo cicatrizan, como lo sabemos quienes hemos sufrido heridas en enfrentamientos. Las heridas del alma no, siempre quedan.
- ¿Tenían un plan B para esa situación?
- Si, y lo ejecutan los compañeros cuando llegan al aeropuerto: entregarse previa presencia de un juez federal, un médico que los revise y los abogados. Y dando una conferencia de prensa, que se volvió un documento histórico, en el que hablan Mariano Pujadas y Rubén Bonet, compañeros de Montoneros y del ERP. El plan era que volvieran a la cárcel y garantizaran la entrega del penal. Porque los 120 compañeros que no habían podido salir, el tercer grupo, que eran más de cien, tenían tomado el penal.
- ¿Cuántos debían fugarse en el plan original?
- Más de 120 compañeros y compañeras, casi 130 en total. Pero cuando ya no vienen los camiones quedamos dos grupos: los seis que subimos al avión y los 19 que quedaron en el aeropuerto y después fueron fusilados, incluidos los tres sobrevivientes que después fueron desaparecidos por la otra dictadura, la de Videla, Massera y Agosti. Lanusse decreta el estado de sitio, bajan al juez, bajan a los abogados, bajan al médico y en lugar de llevarlos a penal de Rawson los trasladan a la base naval Almirante Zar, donde llevan a cabo la masacre.
- ¿Imaginaron semejante represalia?
- No. Si sabíamos cuál era el riesgo de una fuga en esa cárcel, sabíamos que podíamos quedar en el camino, como ocurrió tantas veces en la resistencia a las dos dictaduras militares. Ahora, con la intervención de un juez federal, un médico, los abogados, la prensa, pensamos que los compañeros no iban a zafar de la tortura, pero iban a preservar la vida. Cuando Salvador Allende pone a votación, después de la masacre de Trelew, que hacer con nosotros, dice: “El ejército argentino ha perdido su moral. Ante los hechos sangrientos que han desarrollado, los compañeros se van a Cuba”.
- Sos el único sobreviviente de aquella fuga, ¿cómo se lleva esa mochila?
- Uno siempre recuerda a los compañeros eternamente jóvenes.

