Por Guillermina Delupi
Javier Correa: "Es una aberración histórica lo que se ha hecho con los puentes de Córdoba"
El arquitecto estuvo al frente del trabajo de restauración de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de los Padres Capuchinos, trabajo que fue premiado internacionalmente. El especialista en restauración del patrimonio histórico habló con Marca Informativa Córdoba sobre la sobreestimulación visual en Córdoba y señaló que no se cumplen las normativas vigentes en materia de cartelería en la vía pública.
Según la definición de varios autores especialistas en la materia, la contaminación visual es el abuso de ciertos elementos "no arquitectónicos" que alteran la estética y/o la imagen de las ciudades. Este es un tipo de contaminación ambiental que -promovida en gran medida por el desarrollo sin planificación de las ciudades- deteriora la calidad del espacio urbano y puede producir estrés a raíz de la sobrecarga de estímulos visuales.Se trata de un problema nacido en el siglo XX, que es muy propio de las grandes urbes y que afecta la salud de la población de manera silenciosa. Para Javier Correa, arquitecto y especialista en restauración y patrimonio histórico, la sobreestimulación visual “es la alteración de la vida cotidiana de las personas”.
- ¿Cómo afecta la sobreestimulación visual a las personas?
- El daño que causa la contaminación visual afecta a la salud de los individuos. Puede producir estrés y distraer el foco de la visión, donde la persona tiene que prestar atención. Por otro lado, cuando uno está en un entorno distinto, una plaza, por ejemplo, donde puede sentarse a leer o a disfrutar simplemente de ese espacio verde, lo visual también puede verse alterado por elementos ajenos, que no corresponden al diseño de una plaza. Un ejemplo muy claro es la cantidad de cartelería oficial que hay por las obras que están haciendo en parques y plazas actualmente en Córdoba. La contaminación visual va desde esta promoción de obras públicas hasta instalaciones de cables o contenedores de basura que afectan la visual.
- ¿Cuál es el principal factor de contaminación visual en la ciudad?
- El exceso de publicidad, de cartelería y de infraestructura, como son los cables de distintos servicios: tv, internet, energía eléctrica y todo lo que se conduce a través de ellos. En los países desarrollados cuando se planifican las obras es obligatorio hacerlo bajo tierra. Para eso se los canaliza, hay zanjas ocultas que pueden inspeccionarse y mantenerse; entonces uno levanta la vista y no ve ningún cable. Eso es una situación ideal. Pero acá, en el área central, hay un exceso de cables porque las empresas van, colocan el servicio y luego, cuando el usuario se da de baja, la empresa no se molesta en retirar esos cables. Y eso arruina además la estética de los edificios y de las construcciones. Pasa lo mismo con los aires acondicionados. Hace 25 años era raro ver una unidad exterior, pero desde que aparecieron los equipos split se colocan en el exterior de la fachada de una vivienda o edificio y eso también produce contaminación visual. Sin contar que va en desmedro del diseño o de la estética del edificio. Principalmente en edificios que tienen valor patrimonial. Ahora se están ajustando ordenanzas al respecto y ya hay algunos edificios que planifican dónde deben ir los equipos.
- ¿Qué pasa con las ordenanzas vigentes?
- Bueno, hay distintas ordenanzas. De cartelería, por ejemplo, son muy extensas y estrictas. Pero no hay un adecuado control de estas normativas. No es lo mismo colocar un cartel en Avenida Maipú que en una zona histórica como puede ser la Manzana Jesuítica. Es necesario un mayor control de policía,porque hay ordenanzas que exigen el mantenimiento de los edificios en sus partes exteriores y tampoco se cumplen.
- Vos trabajás con Patrimonio Histórico ¿Cómo lo afecta esta contaminación visual?
- Por un lado, en lo constructivo, se daña mucho el valor patrimonial. Me ha pasado con edificios donde el exceso de instalación de cables y ganchos han producido fisuras y grietas en las partes altas de las construcciones.Y, por otro lado, en lo visual específicamente, caminando por la peatonal nos encontramos con cartelería que no sólo dificulta el andar de las personas, sino que además impide disfrutar del patrimonio histórico de algunos edificios. Y me estoy refiriendo a cartelería que el mismo gobierno municipal planifica y coloca a modo de columnas o estructuras metálicas en el medio de la circulación peatonal; eso también afecta mucho a la visión.
- ¿Esto es un problema de planificación urbana?
- Sí. Hace falta un mayor orden en cuanto al control porque las ordenanzas están. El problema es que no se cumplen. Además, hay un exceso por parte de los mismos entes de gobierno, ya sean provinciales, nacionales o municipales: ellos mismos incumplen las ordenanzas en la promoción de sus obras. En el afán de mostrar las obras que están haciendo colocan cartelería en exceso. Sin ir más lejos, en las plazas, donde no está permitido colocar cartelería privada, el Gobierno sí pone la suya.
- Otro de los grandes problemas es, a partir de la tecnología, el crecimiento de cartelería con luces led o intermitentes que distraen a los conductores.
- Sí, pero esto ocurre en todas las grandes ciudades. Si uno mira la ciudad de Nueva York o Manhattan, tienen contaminaciones visuales extremas. Es difícil competir con los intereses económicos que hay siempre detrás.
- ¿Y qué se puede hacer para revertirlo?
- Simplemente normas estrictas. Y hacerlas cumplir. Si tiene que haber cartelería, que se ajuste a las normas y que no distraiga el foco de atención de las personas que transitan la ciudad.
- Desde la Municipalidad están interviniendo muchos puentes últimamente, ¿Eso se suma a la contaminación de la que hablamos?
- Bueno, es muy fuerte la palabra que voy a usar, pero es una aberración histórica lo que se ha hecho con los puentes de Córdoba. Son puentes que tienen un valor patrimonial, que fueron construidos entre los años 1880 y 1920, en ‘”la Belle Époque” de la Argentina. Y resulta que ahora vemos que han sido pintados de colores, como por ejemplo en Alberdi, con los colores de Belgrano. Es decir: un puente que es histórico se ha alterado completamente y su valor patrimonial ha quedado olvidado. Porque una cosa es el graffiti espontáneo, que de cierta manera es una expresión respetable y muy difícil de regular en el mundo, pero otra muy distinta es que el mismo Gobierno pinte construcciones que hablan de la historia y que tienen un alto valor patrimonial. No puedo entenderlo. Haciendo una analogía, sería como si uno va a París y se encuentra con los puentes pintados con los colores de la camiseta del París Saint Germain. No se explica.

