La trama familiar del neo fascista Agustín Laje

Bisabuelo militar y roquista, abuelo penalista y rey de la patria judicial, padre y tíos y tías en el ámbito público de la Justicia. Agustín Laje no es responsable de su linaje ni muchos menos de la colección de denuncias que tiene su tío Cristóbal Laje, juez cordobés. Pero quizás la trama familiar explique su fascismo del siglo XXI.

Por Juan Cruz Taborda Varela

No culpen más al joven Agustín Laje. No lo culpen más por sus teorías homófobas, racistas, xenófobas y el veneno que destila él y sus trolls en las redes antisociales. Basta de creer que él es el único responsable de todo. El joven neo nazi que vive con su madre no tiene la culpa. O sí, pero no es sólo de él. Hay tramas familiares que nos invaden el cuerpo y la conciencia y nos hacen ser lo que somos, para bien o para mal. Bueno, en este caso, para mal.

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“La grieta no se puede cerrar: hay que asumirla. - ¿Tenés un hijo K? Dejá de financiarlo. - ¿Tenés comercio? Cerrá tus puertas a militantes K. - ¿Sos empleador? No contrates K. - ¿Vas a una iglesia donde el cura es K? Dejá de ir ahí. Hay que cortar todo vínculo con estas ratas.”

Agustín Laje. Filósofo contemporáneo. 28 de agosto de 2022.

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Agustín, tan joven él y tanta maldad, deriva de un militar. Y sí, no podía ser de otra manera. Su bisabuelo fue el teniente coronel Manuel Félix Laje Weskamp, hombre del roquismo y del viejo Partido Demócrata, el espacio que dominó la política cordobesa hasta que llegó la chusma radical.

El viejo Manuel Félix Laje, el bisabuelo militar, tuvo un hijo, que fue el abuelo de Agustín. Pero el abuelo no fue militar sino abogado. Uno de los penalistas más reconocidos de Córdoba y docente de nuestra universidad. El abuelo de Agustín se llamaba Justo Laje Anaya, pero se lo conocía con su sobrenombre: Injusto Laje Canalla. Así le decían al hombre que conducía una cátedra en la Facultad de Derecho de la UNC (la universidad pública, ‘qué espanto abuelo’, diría Agustín) y tenía presencia pública considerable por su calidad de penalista en esta Córdoba docta.

¿Y por qué le decían Injusto a Justo, Injusto Laje Canalla? Era, dicen, el hombre que mejor representaba la idea de patria judicial. Ese país donde los valores fundamentales son el elitismo y la discriminación. Allí Injusto era rey. Y era, también, el rey del destrato. Como un emperador, resolvía y decidía de modo autoritario y arbitrario. Los buenos modales los dejaba siempre, cada vez que salía de su casa, escondidos en el placard. Quienes lo sufrieron al abuelo de Agustín Laje, insisten: Injusto Laje Canalla. Siempre bronceado y a bordo de alguna de sus tantas motos -sobre todo la Honda 750, que era sensación-, circulaba por las calles del Cerro de las Rosas como un rey sin corona.

Justo Laje Anaya fue un verdadero cuadro del Derecho. Fue vocal de Cámara del Poder Judicial y es autor prolífico de infinidad de publicaciones y libros. Sus obras sobre Derecho Penal siguen siendo muy consultadas, incluso por aquellos estudiantes que desde el centro de estudiantes de Abogacía lo acusaban de ser la referencia de la derecha en la Facultad. Razones para semejante acusación no les faltaban: (In)Justo firmó la histórica solicitada de 1978 en donde hombres y mujeres de nuestra Universidad le decían el embajador de Estados Unidos que acá estaba todo piola, todo legal, tudo bem. Era 1978. Años después, en Tribunales, su segunda casa, vivió un episodio dramático. En uno de los baños más concurridos, el cierre de su pantalón, quizás por el apuro que generaba alguna causa penal, apretó allí donde más duele. Justo necesitó la ayuda de sus pares para sortear tan difícil momento.

Justo -o Injusto-, tuvo varios hijos. Y pese a que Agustín Laje, el nieto, aborrezca al Estado y a todos los empleados públicos, vaya, en la familia casi todos lo fueron o lo son. Y como si fuera poco, están en el poder menos democrático del Estado: el Judicial. El papá de Agustín, Sebastián Laje Ross, forma parte del Poder Judicial de la Provincia, donde es ayudante fiscal, pese a que muchos lo definen como bohemio por sus dotes de pintor. Y para desventura del niño Agustín, su papá Sebastián ha pasado el último tiempo más de licencia que en el trabajo. Como si fuera poco, ya está en trámite su jubilación, pese a que aún no cumplió los años que se requieren. Este tipo de pasividades, absolutamente válidas por razones sanitarias, son el terror del neoliberalismo. Agustín debe sufrir.

Justo Laje Anaya, la eminencia familiar en Derecho Penal..jpg

Por otra parte, los episodios policiales de su padre, que incluyen exhibicionismo y riña callejera, no han trascendido pese a la intervención de los efectores del orden público. Quizás porque afectarían la carrera de Agustín, a quien sus seguidores de ultra derecha pretenden instalar como candidato a gobernador de Milei para el año que viene. Algunas encuestas ya señalan que tiene mayor intención de voto que Ramón Mestre (h), aunque eso no suponga una adhesión ni mayoritaria ni popular. De todos modos, Sebastián, su padre, dicen, es el más humano de los Laje. Humanidad, quizás lo que algún focus group indique como el déficit del pequeño Agustín.

El papá de Agustín no es el único empleado público de la familia. También está Cristóbal Laje, tío de Agustín, egresado del Liceo Militar y actual juez de Ejecución del Poder Judicial de la Provincia. Cristóbal, el tío de Agustín, hoy transita días muy difíciles en su ámbito laboral. Desde la oficina de Sumarios Administrativos del Tribunal Superior confirmaron que el juez tiene “varias” (sí, varias) denuncias por maltrato dentro de la órbita del Poder Judicial. La Oficina de Sumarios inició una investigación de oficio a partir del informe elevado por la Secretaría Penal del TSJ. Este informe, a su vez, fue iniciado por las denuncias de dos mujeres que trabajaban con Laje. Las denuncias eran por presuntos malos tratos y acoso laboral. A partir de estas denuncias iniciales la investigación se fue ampliando y de las dos mujeres que plantearon sus reclamos, el número de reclamantes se agrandó de tal modo que desde la Oficina no pudieron precisar la cantidad de personas que, en calidad de víctimas, ya denunciaron a Laje. Confirmaron: son varias personas, y no sólo mujeres.

El asunto está en curso. Se realizó el sumario correspondiente, Laje presentó su defensa y con ella su alegato y ya concluyó la etapa probatoria. Todo está en manos de la Fiscalía General, que debe emitir dictamen, el cual es obligatorio, pero no vinculante. En función de la resolución de la Fiscalía, el TSJ podrá aplicarle a Laje una multa o realizar un (severo) llamado de atención. La remoción, en caso de ser necesaria, deberá ser realizada por el Jurado de Enjuiciamiento.

Todo se inició en abril de 2021 y la Fiscalía, que dispone de un año para resolver, tiene la causa desde julio de 2022, pero adentro del Poder Judicial creen que saldrá cuanto antes la resolución porque, confiaron, “estas causas queman”. Las mujeres que denunciaron han sido reubicadas en otras oficinas.

Otra tía de Agustín, hermana de su papá como de Cristóbal, es Celina, quien oficia como secretaria de la Cámara Federal: la sagrada familia, a la cual pertenece en calidad de empleada desde hace más de 30 años. ¿Agustín recibirá regalos de su tía empleada estatal? Otros Laje, parientes directos y de segundo orden, se multiplican en el sacro santo espacio en donde la Justicia no siempre es el valor supremo.

¿Es responsable Agustín, el joven Agustín, que plantea eliminar al que piensa distinto, de algo de todo esto? En absoluto. Nadie elije abuelo, padre ni tíos. Y aún sin elegirlos y sin acordar con ellos, hasta incluso puede quererlos. Agustín, el niño emperador de los trolls de la derecha cavernícola, es inocente. Pero su trama familiar, tanto empleado público y abogados, quizás pueda ayudarnos a comprender porqué es como es. Así tan homófobo, xenófobo, misógino. En definitiva, un neo fascista parido en la Córdoba monárquica, pero sin corona.

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