Por Guillermina Delupi
Carro: "Hubo mucho lobby empresario para que la Ley de Etiquetado Frontal no se reglamentara"
En marzo pasado se aprobó la reglamentación de la Ley de Etiquetado Frontal, promulgada en noviembre de 2021, que busca brindar información sobre los alimentos que consumimos. Su puesta en marcha empezó en agosto y las empresas tendrán distintas prórrogas para operativizar los cambios correspondientes en los sellos de sus productos.
Desde el 20 de agosto pasado empezó a regir la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable (más conocida como Ley de Etiquetado Frontal) que obliga a las empresas de la industria alimenticia a incorporar un etiquetado de advertencia en sus productos. Lejos de prohibir su consumo, estas etiquetas pretenden advertir a los consumidores sobre los excesos de nutrientes críticos comoazúcares, grasas y sodio.Segmentadas según sus tamaños, las empresas cuentan con distintos plazos para efectivizar sus etiquetados. Así, mientras que las grandes empresas tendrán un margen de seis meses, las pequeñas y medianas tendrán tiempo hasta febrero del año próximo para incorporar el etiquetado. En diálogo con MICórdoba, el diputado del Frente de Todos por Córdoba, Pablo Carro, remarcó los objetivos de esta Ley y destacó la importancia de saber qué comen nuestros hijos.
- ¿Cómo surgió el proyecto?
- Lo presentó la diputada del Frente de Todos Florencia Lampreabe. Ella estuvo a cargo de impulsarlo. Hubo una treintena de proyectos, hasta que finalmente se consensuó el que salió, si no me equivoco, por unanimidad; porque siempre nos pasa con la oposición, sobre todo con Juntos por el Cambio, que cuando trabajamos en las comisiones los aprueban, pero cuando llegan al recinto las empresas empiezan a hacer lobby y ahí tenemos dificultades. También el Poder Ejecutivo se tomó mucho tiempo para reglamentarla.
- ¿Cuáles son los principales objetivos que persigue la ley?
- El principal es colaborar con la salud a partir de etiquetados frontales que le muestren al comprador si ese producto tiene excesos de azúcar, de sal, de grasas saturadas, si tiene mucha cafeína o incluso edulcorantes, que no están prohibidos, pero en término de salud son dañinos. Estos consumos, sobre todo los de sal y azúcar, producen exceso de peso, problemas de presión arterial, diabetes. Y afectan mucho más a los sectores populares o de menores recursos, que son los que consumen más este tipo de alimentos. Luego está el tema de que nadie entiende la información nutricional en los paquetes.Es importante decir que esta Ley es solo para los alimentos ultraprocesados, como las bebidas azucaradas, las galletitas dulces y saladas, las golosinas, la pastelería.
- Que además tienen mayoritariamente un público infantil...
- Sí, ese es otro punto que aborda la Ley y que tiene que ver con la publicidad. Si el producto tiene por lo menos una de estas etiquetas frontales, no puede hacer publicidad para niños y adolescentes. Además, porque visualmente uno ve muchos elementos que hacen pensar que el producto es saludable, cuando en realidad no lo es. Estos productos tampoco pueden venderse en escuelas o en lugares donde el público es cautivo. Si esto se logra, vamos a tener un salto de calidad. Otro artículo establece que el Estado tiene que privilegiar en sus comprar aquellos productos que no tengan este etiquetado.
- ¿Cuál es el criterio para establecer los distintos tipos de etiquetados?
- Eso está de acuerdo a lo que estableció la Organización Panamericana de la Salud, en acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y se llama Sistema de Perfil de Nutrientes (NdR: una herramienta para clasificar productos ultraprocesados con excesivas cantidades de azúcares, grasas, grasas saturadas, grasas trans y sodio). Hoy hay dos países en Latinoamérica que contemplan esto: Chile y Perú.
- Parte de la industria teme que a partir de la Ley se demonicen sus productos.
- Eso no es así. La Ley no es prohibitiva, simplemente te advierte lo que estás comprando, que es lo que no sucedía hasta ahora. No creo que vaya a caer el consumo de papas fritas porque el paquete tenga un cartel que diga que tiene exceso de sal, eso es obvio cuando te comés la primera. Ni en Chile ni en Perú hubo caída en las ventas de las empresas. Y sin embargo sí mejoró la situación de salud de la población.
- ¿Cuáles son los problemas más graves que busca enfrentar esta ley?
- Por un lado, la obesidad infantil y después las enfermedades crónicas no heredadas genéticamente y que son las cardiovasculares, hipertensión, diabetes, enfermedades respiratorias y hasta cáncer, debido al consumo permanente de este tipo de productos. La Ley busca por un lado que tengamos información clara sobre qué consumimos y por otro desalentar en parte el consumo de estos alimentos, sobre todo los ultraprocesados, que son los que hoy dominan la mesa de la mayoría de los argentinos. Porque además hay muchas empresas que le ponen ‘light’ a sus productos o les agregan otros componentes que son peores. Lo que no prevé esta Ley son campañas educativas y eso me parece necesario.
- ¿Costó mucho que se tratara?
- Sí, porque muchas empresas alegaban que sería muy costoso adaptar sus etiquetas y cambiar los procesos de producción. Decían que muchos productos son importados y las casas matrices tienen unificados sus criterios. Pero son argumentos que usan para no aplicar.
- ¿Las etiquetas son universales?
- Sí. Tomamos criterios de la Organización Panamericana para la Salud. Todas son un octógono negro con la palabra ‘Exceso’ en letras blancas y grandes.
- ¿Creés que la ley salió por presión social?
- Hubo mucho lobby empresario para que no se reglamentara, pero también creo que hubo mucha conciencia de que lo que estamos consumiendo es malo. Estas son leyes que tienden a ponerle condiciones a un sector productor de alimentos muy concentrado en Argentina y nos encontramos con dificultades. Aún no logramos reglamentar la Ley de Góndolas, que establece que no puede haber una sola empresa ocupando toda la góndola de una superficie.
- ¿Esa ley está aprobada y no está reglamentada?
- Exacto. Y es una ley anterior a la de Etiquetado Frontal.
- ¿Cuáles son las empresas más afectadas?
- Las que hacen bebidas azucaradas: gaseosas, aguas saborizadas, bebidas a base de hierbas. Luego, los snacks. En Argentina son tres o cuatro empresas: Molinos, Arcor y un par más que producen estos alimentos; entonces la capacidad de presión es muy grande. Y fíjate que son las mismas empresas con las que tenemos problemas con el tema de las góndolas y de los precios, porque son las que tienen capacidad monopólica para instalar los precios.
- ¿Cómo ha sido el tratamiento de los medios sobre el tema?
- En los medios noto mucha escucha sobre los problemas de las empresas y muy poca preocupación por lo que ocurre con nuestros pibes. Estamos tan penetrados por el neoliberalismo que nos resulta más fácil el derecho de una empresa a hacer lo que quiere, que el derecho a tener una alimentación saludable o información de calidad. Cuando se trató la Ley me hicieron muchas notas y todas las preguntas tenían que ver con cómo afectaba a los empresarios y ninguna sobre la preocupación de qué comen sus hijos.
- La ley está y la reglamentación también. ¿Qué falta para que esto avance?
- Voluntad política para inspeccionar y para hacer tareas educativas.
- ¿Quién controla?
- Anmat, el Ministerio de Salud y el Enacom. Pero no sólo hay que trabajar mucho para que una ley se apruebe y se reglamente, sino después para que el Poder Ejecutivo la haga cumplir.
El 66% de los argentinos tiene exceso de peso
Según datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018 (dependiente de la Secretaría de Salud de la Nación), el 66,1% de la población tiene exceso de peso; el sobrepeso alcanza al 33,7% de la población y la obesidad al 32,4%, en base a la medición objetiva.Además, del informe se desprende que el 40,6% tiene presión arterial elevada y el 11% sufre diabetes.Estas enfermedades, además de afectar a quienes las padecen, generan altos costos para su tratamiento al sistema de salud. Mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda una ingesta de sal de cinco gramos por día, en Argentina, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, la ingesta promedio por habitante es de entre 11 y 12 gramos, de los cuales alrededor del 70% proviene de los alimentos industrializados.
“En las góndolas, el etiquetado no llega al 5%”
Si bien la aplicación de la Ley de Etiquetado Frontal contempla distintas moratorias en función del tamaño de las empresas, empiezan a asomar tímidamente algunos productos con las nuevas etiquetas en las góndolas de supermercados y almacenes. “Alrededor de 2.500 pymes se habían adherido al sistema de prórrogas, pero vamos a tener todo el año 2023 para que se vaya cumplimentando la normativa”, asegura Vanesa Ruiz, gerenta del Centro de Almaceneros de Córdoba. En este sentido, el porcentaje de productos con las etiquetas frontales es todavía muy incipiente: “Aún no llega al 5%, pero ya sabíamos que esto iba a ser muy paulatino”, advierte Ruiz. Por lo pronto, a dos meses de la puesta en vigencia de la Ley, la compañía Coca Cola ya ha colocado etiquetas octogonales en productos como Fanta, Coca y Gatorade, aunque en el caso de la botella de Coca Cola, el etiquetado no se encuentra al frente del producto sino en uno de sus laterales.
*Fotos: Diego Cabrera

