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Una AmeriCup cargada de cordobeses

La 19 edición del torneo FIBA Américas consagró campeón al seleccionado de Prigioni, con tres cordobeses destacados en sus filas. Una renovación que promete después del gran legado de la "generación dorada".

Por Sofía Jaimez Bertazzo

Arrancó una nueva etapa de la Selección Argentina de Básquet, las conducciones y los equipos siempre se renuevan, por la misma lógica que el ciclo deportivo es corto para aquellas personas que están en el alto rendimiento. Recife, Brasil, fue la sede de la 19° edición del torneo FIBA Américas, con 12 selecciones protagonistas (Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos, Islas Vírgenes, México, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela), las mismas de la última edición. El torneo ya no funciona como clasificatorio al Mundial o los Juegos Olímpicos, pero generó las mismas ansias de triunfo que antes, ya que permitió el roce con los mejores equipos de la región.

El desafío era encontrar la mejor versión de la celeste y blanca, pensando no solo en que Argentina se presenta siempre como favorita, sino que hacía once años que no levantaba la copa. Desde 2011, en la previa de los Juegos Olímpicos, que no rompía la racha. En 2017 el torneo se disputó entre tres países (Colombia, Uruguay y Argentina) con una definición en una final four que se disputó en Córdoba. Esta competencia consagró a Estados Unidos como campeón con un equipo alternativo, seguido de Argentina, que cerró la final cinco puntos abajo en el marcador y México, que quedó en tercer lugar.

La generación dorada divide el deporte en un antes y un después. Argentina junto a sus protagonistas estuvieron cuatro años consecutivos como número uno en el ranking FIBA (Federación Internacional de Baloncesto). Esta época no solo se vanaglorió con sus premios, sino que dejó la semilla plantada para cosechar prontamente. Ese ciclo aún está vigente, ahora desde otro lugar. Pablo Prigioni no fue de la partida de Atenas, pero sí de Pekín, trayendo el bronce a su patria. Hoy se vistió nuevamente de celeste y blanco, pero para jugar detrás de la línea. Asumió el compromiso de ser el nuevo director técnico de la Selección Argentina tras la salida de “Che” García, antes del arranque de la AmeriCup.

Pablo Prigioni, de la cancha a la conducción técnica de la Selección..jpg

El histórico base inició su carrera en el club 9 de Julio de su Río Tercero natal y desde allí todo fue en ascenso. Como jugador disputó cuatro temporadas en la NBA y diez en la ACB. Ahora, con 45 años, toma la posta de Selección Argentina tras su lucida actuación como asistente técnico de Minnesota Timberwolves, siendo el único argentino dentro de los cuerpos técnicos de la NBA.

El cordobés afianzó su equipo con Gonzalo García, el experimentado técnico de Liga Nacional, quien tuvo la responsabilidad de ser el primer asistente. Lo acompañó Leonardo Gutiérrez en la terna dirigencial, como segundo asistente. Este último fue múltiple campeón con la Selección de la “generación dorada” y ayuda transmitiendo su experiencia a la nueva camada.

Pablo Prigioni afirmó que es un desafío enorme el que le toca, que está muy orgulloso de su equipo y que han encontrado hasta ahora la manera de sobreponerse al juego físico. “Este juego le hace muy bien al equipo, sobretodo esta fricción física, así que ahora descansamos y pensamos en lo que sigue”.

El técnico campeón de aquel logro histórico para Argentina, Rubén Magnano, otro cordobés que ha sido generoso con el deporte en todos sus pasos internacionales, estuvo presente en la AmeriCup como técnico de la Selección de Uruguay.

Por los pasillos del estadio también se asomó un tal “Oveja” Hernández, quien entre charlas con el nuevo cuerpo técnico sacó a la luz el orgullo de haber pertenecido y seguir acompañando los distintos ciclos de la albiceleste ya desde afuera. En su mismísima presencia, Scola recibió el conmovedor aplauso de despedida en Tokio 2021.

Cordobeses

Tras la salida de Luis Scola, el mundo del básquet cayó en la cuenta de que la vigencia de esa generación se había agotado. Así pasa la página y deja un legado que ahora es tomado por Facundo Campazzo como capitán. El jugador de 31 años, nacido en La Gloria albirroja, tiene un futuro abierto en la NBA.

Los cordobeses presentes en la flamante selección campeona son Leandro Bolmaro, quien se inició en el mundo del baloncesto en el Club Almafuerte de las Varillas y rápidamente llegó al máximo nivel, siendo uno de los más jóvenes de esta camada; José Vildoza, que surgió del club Maipú de la ciudad de Córdoba; Juan Pablo Vaulet, quien recorrió todos las instituciones deportivas de la capital cordobesa en su etapa juvenil: primero Barrio Parque, Vélez Sarsfield, General Paz Juniors, luego Atenas, Unión Eléctrica e Hindú, con quien se consagró campeón de la liga provincial y dio el salto a la primera categoría del básquet nacional. Al lote se sumó Tayavek Gallizzi, el santafesino que juega de pivote en Instituto de Alta Córdoba.

Además se le sumaron Nicolás Laprovíttola, Gabriel Deck, Marcos Delía, Carlos Delfino, Nicolás Brussino, Máximo Fjellerup yTomás Chapero. En su mayoría se encuentran jugando en ACB o NBA.

Compartir, aprender y trascender serían las palabras claras para el desarrollo deportivo del básquet argentino. Ser generoso con los que llegan, así como lo hizo “Luifa” cuando dijo que quería despedirse con el equipo en los Juegos Olímpicos. Él los hizo crecer y ellos mantuvieron la llama encendida.

Esa llama comenzó más viva que nunca, con grandes partidos, superando las adversidades y encontrando la forma de compensar la diferencia de porte con mayores exigencias físicas. También supieron adaptarse al ensamble de edades, experiencias y vivencias sobre la marcha del torneo. El nuevo título vislumbra más luz para el futuro.

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