Por el efecto de la guerra en Ucrania: Ganancias Brutales

En el complejo agroindustrial los Márgenes Brutos están considerados como el resultado de la diferencia entre ingresos y costos de la producción agropecuaria. Esa referencia está siendo estudiada hace tiempo por el INTA, que regularmente publica sus informes.

Por Guillermo Posada / @cortodemira

La economista Noelia Barberis explica cuáles son los márgenes reales de la producción de soja, maíz y trigo en la provincia que hizo de la producción agropecuaria su marca identitaria. "En algunos campos el maíz quintuplicó su rentabilidad", asegura la especialista.

La polémica sobre costos de la producción agropecuaria es el último round del debate sobre la aplicación del gravamen de retenciones a las exportaciones del sector. La semana pasada el presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, Enrique Martínez, dijo a Marca Informativa Córdoba (MIC) que los productores cordobeses no pueden disfrutar de la bonanza de los precios internaciones disparados a la estratósfera por el aumento paralelo del precio de los insumos.

“Al contrario de lo que cree todo el mundo, el aumento de ganancias se ve absorbido por el incremento de nuestros costos. Ya directamente el margen se neutralizó”, dijo sin ruborizarse. Los informes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que elaboran en la estación experimental Manfredi los economistas del organismo desmienten esa afirmación, al establecer a través estimador de Margen Bruto el resultado económico que permite estimar el beneficio a corto plazo de la actividad.

Se llega al resultado en base a cálculos que incluyen los costos de implantación (siembra directa + fertilización), cosecha, trasporte (precio del gasoil), acopio y retenciones. Cada cálculo se estima en función de dos variables: con o sin costo de arredramiento, según el productor sea o no propietario. Vale aclarar que la mitad de la producción nacional se realiza en propiedades alquiladas, por lo que esa variable es fundamental. El dato refleja la cantidad abrumadora de tierra de propietarios que reciben una jugosa renta sin trabajar.

Dilucidar los costos es fundamental en un momento donde las entidades patronales del campo rechazan pagar retenciones y la Sociedad Rural, quintaesencia de sector por antigüedad y tradición, pretende que el juzgado Federal Nº1 de Córdoba, a cargo de Ricardo Bustos Fierro, congele la aplicación del gravamen desde el primero de enero pasado.

La economista del INTA Noelia Barberis es autora, junto a otros dos colegas del, informe “Resultado económico esperado de la agricultura, campaña agrícola 2022/23, Córdoba. Departamentos: Colón, Río Primero, Río Segundo y Tercero Arriba”. El trabajo se publicó en abril último y detalla que el Margen Bruto del maíz aumentó un 500% entre las campaña de 2014/15 y de 2021/22, ya que pasó de otorgar una ganancia de 160 dólares por hectárea a 800 dólares, con un rendimiento en ambos casos de 75 quintales por hectárea en campo propio. El diferencial pierde la mitad de su valor si el campo es alquilado, pero aun así los 400 dólares que quedan para el inquilino superan dos veces y medio el beneficio de la cosecha 2014/15.

“No hay antecedentes de la tonelada de trigo a más de 300 dólares como está ahora”, explica Barberis. “De 2015 a esta parte el trigo tuvo de un piso de 133 dólares por tonelada y hoy hablamos de 321 dólares, más que duplicó el precio. Más allá de que haya habido movimientos en insumos, el precio es fundamental cuando analizas qué margen está en esos valores”, agrega la licenciada en Economía de la Universidad Nacional de Río Cuarto y Magister en Agronegocios y Alimentos de la Universidad Católica de Córdoba.

El informe citado del INTA confirma el anticipo de MIC en su edición anterior, en base a la información registrada en la revista especializada Márgenes Agropecuarios, y detalla que el Margen Bruto del trigo es de 500 dólares la tonelada, si el rendimiento de la producción es de 35 quintales por hectárea y el precio internacional se establece en 275 dólares la tonelada. Pero los 321 dólares que se llegaron a pagar en estos días hacen que ese margen de rentabilidad sea incluso mayor.

A su vez, la soja tiene un Margen Bruto de 370 dólares por hectárea, a partir de los altísimos precios de este año. “El diferencial en soja está en el valor más alto desde la campaña 2011-2012”, asegura la economista.

Los cálculos

Barberis explica que para alcanzar esos cálculos “trabajamos con medidas de resultado económico, analizando costos de ingresos, lo que deriva en un Margen Bruto”. “Nosotros trabajamos sobre el centro de la provincia de Córdoba –agrega-, teniendo en cuenta el planteo técnico para la zona y los rendimientos promedio. En base a eso hacemos estimaciones de márgenes, siempre en dólares por más que haya costos en pesos como las labores (siembra y cosecha) y el gasoil, tomando para el cálculo la cotización del dólar oficial de 125.50. Entonces consideramos un costo de transporte de 3.800 pesos por tonelada para 360 kilómetros hasta el puerto de Rosario. Ese resultado lo llevamos a dólares y nos da un costo de transporte de 320 dólares por tonelada. El precio del gasoil para el cálculo lo obtenemos de la Federación Cordobesa de Transporte Automotor de Carga”.

La economista explica que “el precio de las labores está atado al valor del gasoil. Por caso, el costo de la siembra directa de trigo, con fertilización, es 40 litros de gasoil, lo que da un costo de 40 dólares por hectárea”.

Uno de puntos a tener en cuenta, que está en el debate dentro de ámbito rural, es el aumento del precio de los fertilizantes. “En nuestros informes hacemos un cociente que es resultado de la cantidad de quintales de trigo necesarios para una tonelada de urea. Y podemos decir que hoy estamos en la peor relación insumo/producto en cuanto a soja y maíz”. Esa variable afecta sin duda el resultado total para el productor, pero así y todo el margen llega a los 370 dólares por hectárea ya citado.

Para el caso del trigo, los altos precios moderan el costo de los fertilizantes. En la actualidad la relación urea/trigo es de 4.60 (4.60 toneladas del cereal por cada tonelada de urea), cuando llegó a estar en seis puntos. “En los costos que evaluamos hay una diferencia si el campo es alquilado o si es propio. Se evalúa en función de los rendimientos promedio de los últimos años, considerando el dólar oficial. Cuando nos vamos a campo alquilado, que está alrededor de 10 quintales de soja por hectárea, tomado como fuente de la Bolsa de Cereales de Córdoba, los números son otros y estás en un límite donde sin un buen rendimiento se cae en el margen negativo”, agrega la economista. Se refiere a los rindes por hectárea, es decir a cuántos quintales de granos y sucedáneos podrán cosecharse por espacio de terreno. “Este cálculo se realiza en base a la soja de segunda, que es un tipo de soja que se siembra después que el trigo, tiene una calidad menor pero un costo también menor porque prácticamente no se la fertiliza”, dice Barberis.

La ecuación es muy buena para el propietario, mientras que para el arrendatario el margen positivo se obtiene con un rinde de 20 quintales de piso, que son los rendimientos promedio en el Departamento Río Segundo. ”En relación a los años anteriores, los márgenes están más altos”, concluye Barberis.

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