Política | Jorge Sappia |

Jorge Sappia: "Juez tiene la ideología de Milei, no puede ser candidato nuestro"

El expresidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical expresa su rechazo a la continuidad de su partido en la coalición 'Juntos por el Cambio' y presagia una convivencia difícil en el camino hacia las elecciones de 2023. "El radicalismo no puede pensar en gobernar haciéndole daño a la gente, como lo hizo entre 2015 y 2019", asegura.

Por Hugo Caric

Jorge Sappia asegura que fue “una gran satisfacción” haber sido el presidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR). “Creo que he cumplido”, sostiene el dirigente cordobés, que fue ministro provincial de Trabajo en el tercer mandato de Eduardo Angeloz y secretario nacional en la cartera laboral durante el gobierno de la Alianza.

La UCR renovó sus autoridades el pasado 27 de mayo, en un cónclave que se llevó a cabo en la ciudad de La Plata. Allí Gastón Manes -hermano del neurocientífico y diputado nacional Facundo Manes- asumió en el cargo que Sappia ocupó durante los últimos cinco años, y el centenario partido ratificó su pertenencia a ‘Juntos por el Cambio’, aunque dejó en claro que trabajará para que en 2023 haya un radical en el Sillón de Rivadavia.

“El balance me deja muy contento y me siento muy gratificado. Creo que logré el respeto de toda la gente, aun de aquellos con los que no tuvimos coincidencias”, afirma Sappia. “Fue un cargo que no busqué”, aclara. Y amplía: “Un día me llamó por teléfono Rafael Pascual y me dijo ‘¿querés ser presidente de la Convención Nacional?’ Acepté de inmediato, por supuesto. Puse al servicio de esa tarea lo que pensé siempre, que es abrir el juego a todas las expresiones políticas, y tuve el orgullo de poner en funcionamiento el Instituto Radical de Políticas Públicas”, puntualiza.

-Dice que siente haber cumplido con su partido, aunque también viene marcando desde hace rato que hay una deuda de la UCR con la sociedad.

-Por supuesto. Creo que fue un error la forma en que se armó la coalición política de 2015. La idea era ganar las elecciones y para eso era necesario formar un frente común con otras expresiones políticas. Yo estuve de acuerdo, como también me había parecido bien armar la Alianza que en 1999 llevó a (Fernando) De la Rúa a la presidencia, porque estoy convencido de que ningún partido está en condiciones de enfrentar por sí solo los graves problemas que existen en nuestro país. En Gualeguaychú (la Convención Radical de 2015) había dos posiciones: la de Gerardo Morales, que proponía unirse a Sergio Massa; y la de Ernesto Sanz, que quería aliarse con el PRO. Se optó por esta última alternativa, pero errores de conducción determinaron que no se hiciera un acuerdo programático y la cuestión quedara sólo en una alianza electoral y en un reparto de cargos.

-Los discursos que se escucharon en la reciente Convención de La Plata, tanto el de Gastón Manes como el de Gerardo Morales, parecen darle la razón a su planteo.

-De algún modo, sí. Aunque no lo expusieron con el mismo énfasis que yo. A Gastón (Manes) no lo conozco personalmente, pero una semana antes de asumir me llamó por teléfono y hablamos durante una hora. Me pareció una persona inteligente, muy bien. Fue una charla de coincidencias.

- ¿Se dobla? ¿Se rompe? ¿Cómo visualiza el futuro de la coalición?

-Hay situaciones que son inaceptables. No puede ser que la Bullrich (Patricia) y Mauricio Macri salgan públicamente a hacerle mimos a (Javier) Milei. O que el propio Macri se tire contra el radicalismo, diciendo que no tenemos candidatos. ¿Qué podemos construir sobre esa base? Y menos con esa idea loca de hacer listas cruzadas. El radicalismo debe ir a internas dentro del partido y después ofrecer sus candidatos en las PASO. No pude asistir a la Convención de La Plata porque estaba en cama como consecuencia de una gripe, pero cuando se trató el Punto 11 del orden el día yo hubiera mocionado no seguir en Juntos por el Cambio. Creo que va a haber mucho roce, mucho chisporroteo, entre la UCR y el PRO. Estos dos partidos no tienen nada en común. Para mí sería mejor armar una coalición lo más amplia posible, pero sin la participación de la derecha.

- ¿El radicalismo tiene fuerza propia para disputar el poder?

-Hoy la UCR no tiene fuerza propia, ningún partido la tiene. Nadie en soledad puede gobernar un país porque la cosa es demasiado compleja. En Alemania, Angela Merkel no podría haber llevado adelante un gobierno de 16 años si no se aliaba con la socialdemocracia, y lo mismo pasa con el nuevo canciller, Olaf Scholz, quien tuvo que acordar con verdes y liberales. Algo parecido sucede en Francia con (Emmanuel) Macrón y también en Italia. Hay que tener la capacidad de convencer a otros y ofrecer consensos. El radicalismo podría buscar esos consensos con GEN, que es un partido surgido de la UCR, con el socialismo y también con el peronismo, cuyos distintos sectores reúnen aproximadamente un tercio del electorado. ¿Por qué no? ¡Hay que dejarse de embromar con actitudes antiperonistas y gorilas! Debemos plantearnos si queremos derrotar al peronismo o superar al peronismo. Creo que por ahí pasa la cosa.

- ¿En Argentina es posible replicar aquellas experiencias europeas?

- No sé si estamos preparados. Sin ir más lejos, la experiencia De la Rúa-“Chacho” Álvarez no funcionó… aunque también nos tocó como vicepresidente un tarado. Yo tenía un trato muy cercano con Álvarez, ¡no puede venir a decirme que se fue porque creía que se habían pagado coimas para aprobar la Ley de Reforma Laboral! Cuando se votó esa norma él presidió la sesión y luego me llamó y me dijo ‘Tano, vení a mi despacho a festejar”. Después salió con eso de que hubo tramoyas… Soy demasiado viejo y alguna experiencia he acumulado, ¡qué no me venga con mentiras!

- ¿Por qué se fue Álvarez, entonces?

- Creo que careció de capacidad para buscar las soluciones que eran necesarias para salir de la situación crítica de ese momento. Decía que no le asustaban los perros, pero escuchó un ladrido fuerte y se las tomó.

- Desde un principio hizo ruido la alianza UCR-PRO. Un partido de origen popular, “pegado” a lo que representa la figura de Macri.

- Era una cosa media quimérica plantear esa alianza, pero el cemento que pegó esas dos partes fue el anti peronismo. La coalición se construyó con una base falsa, ya que el ‘anti’ no construye, sino que destruye.

- ¿Hoy Macri sería un límite para la UCR?

-Yo creo que el radicalismo no puede pensar en gobernar haciéndole daño a la gente, como lo hizo entre 2015 y 2019. Dicho esto, le pregunto: ¿usted cree que el PRO va a participar sin Macri? Estoy seguro de que va a dar pelea, por más que (Horacio) Rodríguez Larreta ya le haya dicho a Martín Lousteau que se vaya preparando para gobernar la Ciudad de Buenos Aires porque él va a ir a la presidencia, o que la desaforada de la Bullrich no piense en arriar sus pretensiones, porque las encuestas le dan bien. Creo que ahí va a haber un final de bandera verde. Después tendrán que cotejar sus aspiraciones en una PASO con los candidatos del radicalismo.

- ¿Qué figuras tiene hoy el radicalismo para ofrecerle al electorado?

- Hoy no tenemos a un Raúl Alfonsín, lamentablemente. Tenemos un Facundo Manes, un Gerardo Morales… Y nada más que eso. Estamos para entrar a la cancha sin Lionel Messi… y con Mateo Retegui en la delantera.

- Le salió el hincha de Talleres…

- Y sí. Qué le vamos a hacer.

- ¿Qué chances le atribuye el radicalismo en Córdoba?

- Tenemos una figurita, que es este chico (Rodrigo) De Loredo. Me parece inteligente, muy trabajador y muy estudioso, ha sido eficiente como legislador y funcionario, y cuenta con una buena imagen en la sociedad. Tiene un defecto que me provoca dudas: lo veo muy cercano a las ideas del neoliberalismo y al PRO, demasiado ‘amarillo’.

- ¿A De Loredo le ve uñas para gobernador o para intendente?

- Creo que debe ir por la provincia. No tiene más remedio, si se siente radical. Lo otro es dejarle la cancha libre a Luis Juez, que es el Milei de Córdoba. Los que tenemos memoria sabemos que Juez chocó la Municipalidad. Ya tuvo su chance y la desaprovechó. Además, tiene la ideología de Milei; no puede ser candidato nuestro. De Loredo, rodeado de un buen elenco, es la única opción para ganarle al peronismo en Córdoba.

- ¿Tiene la sensación de final de ciclo respecto a lo que José Manuel De la Sota y Juan Schiaretti bautizaron como “cordobesismo”?

- Nunca entendí eso de ‘cordobesismo’. Me parece, más que todo, un buen invento publicitario. Una cáscara, algo sin contenido. De todos modos, se trata de recursos legítimos y lícitos, y en este caso puntual reconozco que hasta puede haber tenido bastante eficacia. Creo que ya está, que le vendría bien un cambio de signo político a la provincia. Que no me venga a decir (Martín) Llaryora que él es la continuidad del cordobesismo, porque es casi un dirigente extramuros, más cercano a Santa Fe que a Córdoba.

Sappia Jorge UNO.jpg

- ¿Cómo observa la realidad laboral en Argentina?

- La situación está muy difícil. El desempleo se mantiene más o menos en las cifras habituales; y como la aguja no se mueve demasiado para peor, el gobierno parece decir ‘mejor no hagamos ruido’. Hay actividades que andan bien y otras que están al límite, y la mayoría de los trabajadores formales no tienen un salario que les permita satisfacer las necesidades mínimas. De los dos lados del mostrador hay gente que está en posiciones difíciles y que no sabe hasta cuándo va a poder aguantar.

- ¿Y al Gobierno Nacional como lo ve?

-Lo veo mal. Sin respuestas, o medias respuestas, para la crisis. No se observa la perspectiva de una salida de coyuntura que le permita al país atenuar una difícil realidad y a ellos llegar más o menos en condiciones a 2023. Se baja el mínimo imponible para Ganancias, algo que beneficia a una porción muy reducida de la población, y después meten aumentos generalizados en impuestos y servicios. Si esto no para, la cosa se va a poner crítica. ¿Alberto Fernández? La verdad es que hoy veo a un presidente en estado de perplejidad, y eso también es lamentable.

Temas

Dejá tu comentario