Sociedad |

Insólita condena por uso de cannabis medicinal

Otro fallo judicial que atrasa. A contrapelo de la legislación nacional, el Poder Judicial cordobés condenó a la psicóloga Milena Pozo por "comercialización de estupefacientes" y "ejercicio ilegal de la medicina" por haber facilitado aceite de cannabis medicinal a una paciente que sufría de fibromialgia. La justicia encuadró el caso como delito de narcotráfico.

Por Carlos Ruiz / @qarlos_ruiz

¿Es el aceite de cannabis medicinal un estupefaciente? Es la pregunta que quedó dando vueltas al término del primer juicio de este tipo en la Justicia cordobesa. El caso fue motivado por la denuncia de la paciente Mirta Arangue de Reyna, que sufría fibromialgia (una dolorosa enfermedad crónica). La mujer alegó haber sufrido malestares luego de utilizar el aceite provisto por la terapeuta. Estaban imputadas cuatro personas: la psicóloga Milena Pozo (52), Víctor Sandez (su pareja de aquel momento),Nora Almeida (48) y Leandro Flores (49), estos dos últimos productores del aceite.

Luego de cuatro años de ocurrido el hecho, el lunes pasado la Justicia de Córdoba condenó a Pozoy a Sández y absolvió a Flores y Almeida. El Juez Marcelo Romagnino consideró que la facilitación de aceite de cannabis a una paciente constituía un delito y la condenó atres años de prisión de ejecución condicional. Se la condenó por “comercialización de estupefacientes” y “ejercicio ilegal de la medicina” y fue absuelta de otro delito que también se le imputaba: “lesiones leves” en contra de Arangue. Sández, por su parte, fue condenado a dos años y cuatro meses de prisión,acusado de ser coautor de la comercialización.

Ninguno irá a la cárcel: deberán cumplir tareas comunitarias en una institución pública a elección y pagar una multa económica.Almeida y Flores también estaban imputados como coautores de comercialización y, en el caso de Almeida, también por “ejercicio ilegal de la medicina” al ser terapeuta floral, pero ambos fueron absueltos. Las penas a Pozo y Sandez son menores a las solicitadas por el fiscal de Cámara Gustavo Martín, que pedía seis años para Pozo, cuatro años y seis meses para Almeiday cuatro para Sandez y Flores.

Al dirigirse al Tribunal, en su derecho a la última palabra antes de la sentencia, Pozo hizo hincapié en que “no es narcotraficante y que nunca lo fue” y que no se arrepiente de haber ayudado a una persona a mitigar sus dolores. Ramognino aclaró, antes de dar a conocer la sentencia, que en el juicio no se había debatido sobre “las bondades del cannabis” sino sobre la actividad ejercida por quienes estaban involucrados en la causa y su encuadre legal.

Caso paradigmático

El caso Pozo se ha convertido en un caso paradigmático de la Justicia cordobesa en relación a la problemática cannabica. El hecho, ocurrido en 2017 y el juicio posterior, que acaba de culminar, se dieron en medio de un gran cambio cultural con respecto a la consideración de la planta de cannabis y sus usos medicinales.

Pozo 03.jpeg

Milena Pozo asegura que nunca antes había consumido porro ni estupefaciente alguno. Su acercamiento al cannabis se dio cuando escuchó hablar al juez penal de Necochea Mario Alberto Juliano (fallecido recientemente) sobre las bondades del aceite para mitigar los dolores corporales. Amante del trekking y las salidas al aire libre, Pozo sufría fuertes dolores musculares cada vez que hacía alguna salida. A instancias de Juliano, empezó a probar el aceite en su propio organismo. El efecto fue tan positivo que comenzó a estudiar primero y a recomendarlo después a sus pacientes con patologías dolorosas.

La mañana de cuatro de noviembre de 2017, un cuerpo especial de la policía antinarcóticos irrumpió violentamente en su casa buscando armas y drogas. Así se enteró que una de sus pacientes la había denunciado.

Mirta Arangue de Reyna estaba atravesando problemas personales y sufría de fibromialgia hacía muchos años. Solicitó un turno a Pozo y luego de una sesión, la psicóloga le vendió un gotero de aceite. Veinte días después, la mujer la denunció. Arangue se sintió mal luego de utilizar el aceite y concurrió a la guardia del hospital de Río Tercero. La atendió la médica Verónica Deán, quien sin hacer ningún estudio específico, atribuyó su malestar al aceite de cannabis y le recomendó hacer la denuncia contra la psicóloga. Meses después, Pozo recibió una carta documento de Arangue en la que le solicitaba una compensación económica.

Arangue denunció y la Justicia encuadró el caso como venta de estupefacientes. Acusó a la psicóloga de comercializar la sustancia entendida como una “droga”, ejercer ilegalmente la medicina y provocar lesiones leves a la paciente. Las imputaciones se agravaron cuando incluyó en la denunciaa su ex pareja Víctor Sández, a la terapeuta floral Nora Almeida y a su pareja Leandro Flores como coautores. A Almeida le imputaron también el delito de “ejercicio ilegal de la medicina”, por su condición de terapeuta floral. “Se agravó porque ahora éramos una banda de narcotraficantes”, dijo Pozo.

La intervención de la abogada Nadia Podsiadlo, referente de la cultura cannábica de Córdoba, fue fundamental para que el caso alcanzara interés mediático. La abogada planteó la “falta de capacitación de las fuerzas de seguridad y de la Justicia”, que parecían no tener idea de lo que se estaba tratando al confundir un caso de salud pública con unode narcotráfico.

“El bien jurídico protegido, que es la salud pública, nunca fue violado.Ni Pozo ni Almeida prescribían ni recetaban porque no es un medicamento; es un preparado artesanal. Ellas acompañaban una terapia natural, eran idóneas, estaban capacitadas y antes de 2021 no hacía falta ser médico o médica para acompañar terapia cannábica”, señaló Podsiadlo, cuestionando la acusación de ejercicio ilegal de la medicina. Se apoyó en cinco fallos de la Justicia Federal en casos similares, todos con absoluciones o sobreseimientos. Se refirió además al Reprocann (Registro Nacional del Programa de Cannabis), creado en marzo de 2021, que exige que sea un profesional médico el que inscriba a los pacientes que soliciten terapia cannábica y se permite hasta el autocultivo. El mismo no existía al momento del hecho.

“Seguir peleando”

Apesadumbrada por el fallo, Pozo se mostró fuerte para seguir peleando en instancia superior. “Vamos a apelar, confío ciegamente en mi abogada y lo que ella diga se hará”, dijo Pozo a Marca Informativa Córdoba, al concluir la audiencia en la que se leyó el fallo. Si bien esperaba la absolución, reconoció algunos aspectos positivos de la decisión del juez, como su absolución en la imputación de “lesiones leves”: “Eso es importantísimo ya que el proceso judicial se inició precisamente por la denuncia de un supuesto daño ocasionado por el aceite de cannabis que yo le había facilitado a la señora”, agregó su abogada. También celebró que la condena fuera inferior a la solicitada por el fiscal y dos de los imputados resultaran absueltos.

Podsiadlo adelantó que casará la sentencia y de ser necesario llegará hasta la Corte Suprema de Justicia. "Sabemos la realidad prohibicionista de esta provincia, que quedó vislumbrado en la tardía adhesión a la Ley Nacional de Cannabis Medicinal. Creíamos que el escenario político había cambiado, pero evidentemente no fue así; pese a que en el mismo territorio geográfico de la provincia hay dos fallos absolutorios en el mismo sentido".

Dejá tu comentario