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Rivero dijo que el grupo de WhatsApp del que salió intempestivamente "era de colegas, no institucional"

El fiscal de Cámara justificó su intempestiva salida de un grupo del que se retiró tras criticar la actitud del resto de los integrantes.

Luego que tomara estado público la intempestiva salida de un grupo de Whatsapp que el actual fiscal de Cámara Julio Rivero integraba junto a un grupo de colegas de toda la provincia, el propio magistrado justificó su decisión ante la consulta de la prensa.

Cabe recordar que el fiscal de cámara Julio Rivero dio un portazo ante sus colegas y denunció que no tiene apoyo de nadie en un grupo de WhatsApp que comparte con más de cien magistrados de toda la provincia.

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Allí se quejó de la soledad con la que lleva adelante la acusación en el juicio contra Marcelo Macarrón y se despidió con un insulto e inmediatamente se dio de baja.

Rivero dijo que dicho grupo no era institucional del Ministerio Público Fiscal (MPF) y resaltó que desde el primer momento en que fue anoticiado del inicio del juicio contó con el apoyo del Fiscal General.

“Es un grupo de WhastsApp en donde me enojé y me fui”, sintetizó el fiscal, para señalar que veía que a otros colegas los felicitaban por sus respectivas actuaciones en sus jurisdicciones pero que nada se decía de la causa Marcelo Macarrón que se llevaba a cabo hace dos meses.

“Es raro. Hace dos meses que empezó el juicio y en el grupo, nada”, señaló. Asimismo, dijo que tras su intempestiva salida tuvo varios mensajes de integrantes que por privado expresaron su acompañamiento.

Rivero pateó el tablero y se quejó ante los fiscales: "Ni una muestra de apoyo"

El fiscal de cámara Julio Rivero dio un portazo ante sus colegas y denunció que no tiene apoyo de nadie. En el grupo de WhatsApp del Ministerio Público Fiscal (MPF), que comparte con más de cien magistrados de toda la provincia, se quejó de la soledad con la que lleva adelante la acusación en el juicio contra Marcelo Macarrón, se despidió con un insulto e inmediatamente se dio de baja.

Antes de irse, sin embargo, dejó en claro que ninguno de los miembros de esa comunidad digital tuvo una mínima muestra de apoyo hacia él a lo largo de los dos meses que lleva el proceso.

“¿Saben qué, estimados colegas del MPF? Váyanse a la puta madre que los parió”, se despachó el acusador, segundos antes de patear el tablero, durante la noche del lunes pasado.

En su mensaje, el fiscal parece responsabilizar a colegas y superiores.

Todavía no está claro qué pasó antes de que se descargara con ese mensaje visceral, cuál es el contexto, ni cuáles serían las motivaciones. El propio magistrado no lo ha dicho.

Rivero, responsable de motorizar la acusación en el juicio contra el viudo Marcelo Macarrón, parece estar sometido a una gran presión. En más de una oportunidad, quedó expuesto y en el ojo de la tormenta: a veces por no ir a fondo con las preguntas a testigos clave como Daniel Lacase, o por las idas y vueltas con otros, también muy importantes, como Miguel Rohrer y su esposa.

En ese marco, ahora parece que, al menos en parte, responsabilizaría a sus colegas y superiores.

“¿Saben qué? Soy Julio Rivero. Fiscal de Cámara en el caso ... (pónganle el adjetivo que quieran). ‘Macarrón’ se llama la causa (por si algún distraído no lo tiene). El Debate comenzó el 14/3/2022. Hace casi dos meses. Y... espera hasta hoy NI UNA SOLA MUESTRA DE APOYO (sic) ... de los que no me conocen (son la mayoría) y de los que algo me conocen. Saben qué, estimados colegas del MPF? Váyanse a la puta que madre que los parió. Y gracias Dr. Carlos Ferrer por invitarme al grupo”.

Textual y completo, ese fue el mensaje que el fiscal de cámara compartió en el grupo de los magistrados provinciales, poco antes de las 22 del lunes.

El texto de Rivero encontró cierto apoyo de sus colegas, que limitaron su crítica a la forma en la que se dirigió al grupo. Entre ellos, Raúl Garzón y Marcelo Fenoll, cercanos al fiscal general de la provincia, Juan Manuel Delgado.

Sin querella y sin respaldo

No es la primera vez que el fiscal del juicio a Marcelo Macarrón manifiesta la soledad con la que le toca encarar el proceso oral más trascendente que se conozca en los Tribunales de Río Cuarto. Lo había dejado en claro, aquella vez desde otra perspectiva, en la apertura del debate oral.

“Me dejó solo Nené, pero no es un reproche. A este fiscal le hace falta el tesón, la tenacidad y la fuerza de esta leona”, había señalado durante la presentación del caso, en la primera audiencia del juicio, allá por el 14 de marzo.

Pero la soledad del fiscal parece haber tomado un cariz más profundo, porque ahora no solo se relaciona con el vacío que dejó la familia de la víctima, sino que apunta también a la falta de respaldo en el plano institucional.

Fuentes oficiosas indicaron que, en el Ministerio Público Fiscal, nadie ignora que, a un año de haber asumido el cargo, el fiscal general Juan Manuel Delgado no se comunicó “ni una sola vez” con Rivero, que, según consideran en Córdoba, tiene a su cargo el juicio “más importante de la década en la provincia”.

A modo de contraste, vale recordar lo que, al menos públicamente, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, Sebastián López Peña, manifestaba su completo respaldo a los jueces, en las preliminares del debate. “Brindamos un apoyo a requerimiento de los Tribunales locales, en cuanto a los recursos humanos, técnicos y en todo lo que tiene que ver con la organización. Hemos dado todo lo que posiblemente esté a nuestro alcance”, decía.

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