Canasta por las nubes

El Centro Almaceneros informó que Córdoba tiene una canasta básica total que en abril alcanzó los 100 mil pesos. Apenas el 26% de las familias cordobesas puede cubrir sus necesidades alimentarias con recursos propios.

Por Guillermo Posada / @cortodemira

Un lapidario informe del Departamento de Estadísticas del Centro de Almaceneros consignó la semana pasada que el costo de los alimentos se lleva la mitad de los ingresos de los cordobeses y que la canasta básica total (CBT) superó los 100 mil pesos en el mes de abril.

La escalada de precios en la provincia se estimó en base al relevamiento de 2.100 almacenes, 185 supermercados y 15 hipermercados, utilizando la misma metodología técnica de valoración de mercaderías que utiliza INDEC, y que en Córdoba releva en el territorio la Dirección General de Estadística y Censos del Gobierno de Córdoba.

La entidad informó que en la provincia los precios de la CBT de abril subieron 5.74%, “desescalando” respecto a los 6.35% de marzo, pero significando igualmente un curso desenfrenado si se tiene en cuenta que anualizada -de mayo de 2021 a abril de 2022- la inflación alcanza el 55.97%, superando incluso la peor marca del gobierno de Macri en 2019, cuando llegó a 55.10%. Además, en lo que va del año, el índice de precios al consumidor lleva una subida del 21.38% y la proyección de la entidad para lo que resta del 2022 es del 58.50%.

En ese marco, tres rubros relevados se ubican por encima del promedio y tiran para arriba el cuadro general: bebidas alcohólicas y tabaco (8.12%), bienes y servicios (7.12%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (6.80%). Los dos últimos golpean trasversalmente en la línea de flotación de las familias cordobesas.

Para German Romero, director ejecutivo del Centro de Almaceneros, la explicación de la escalada inflacionaria hay que buscarla en un combo que incluye desvalorización de la moneda, contexto internacional y componente especulativo de las empresas proveedoras. “Con un promedio de ingresos de los salarios registrados de 70 mil pesos en buena parte de las familias no están pudiendo cubrir la CBT. Si a esto se le suman los ingresos de la porción de asalariados no registrados, que apenas supera los 50 mil pesos, la situación es gravísima”, analiza Romero.

INDEC puso precisión a esos datos que confirman el análisis, en base a los últimos ingresos difundidos, que son del último cuatrimestre de 2021: más del 60% de la población percibió un ingreso promedio de $ 52.550, donde el 77% de dichos ingresos provino de fuentes laborales. El ingreso medio de la población ocupada fue de $ 55.512, mientas que el ingreso medio de los asalariados formales ascendió a $ 68.879.

Alimentos, desbordados

La canasta básica alimentaria constituye uno de los capítulos relevados que genera mayor alarma por el impacto en el conjunto de la población más vulnerada en sus derechos básicos. El Centro de Almaceneros apuntó que en ese rubro el aumento de precios en abril fue del 6.68% y que una familia tipo de cuatro integrantes necesitó 49.140,60 para cubrir las necesidades calóricas para no sufrir la indigencia en Córdoba.

Puestos a profundizar en los alimentos que constituyen la vanguardia de los aumentos de precios, 15 de los 19 productos relevados aumentaron por encima del 10% el mes pasado, algunos alcanzando precios exorbitantes. Tal es el caso del café (60,20%), caldo concentrado (33.47%), mermelada (28,26%), mayonesa (27.86) o el queso cremoso (26.09%).

“El componente especulativo de las productoras y distribuidoras en estos precios está claro. No puedo precisar qué porcentaje significa en relación al precio final, pero la inflación de alimentos a nivel internacional se traslada al mercado interno y esto tiene que ver con una vocación para ganar adentro lo mismo que se paga afuera”, describe Germán Romero. Y agrega: “Nadie le pone el cascabel al gato”.

También se registró un fuerte aumento de la polenta (39.42%) cuyo insumo es la harina de maíz, influido por la guerra de Ucrania y tema de fuerte controversia entre los productores rurales y la Secretaría de Comercio Interior de la Nación, que promueve -sin éxito hasta el momento- un aumento de las retenciones del maíz con el objetivo de generar un desacople entre los precios internacionales y los internos.

Nadie controla que se cuiden los precios cuidados en Córdoba.jpg

En el caso de los lácteos, Romero apunta que la exportación sin regulación eleva los precios internos. “La leche no tiene una cuota Hilton como la carne. Y se traslada a los consumidores el precio en dólares, eso podría explicar el aumento del queso cremoso o el yogur que relevamos”.

Los almaceneros fueron más allá y realizaron una encuesta de hogares en los mismos puntos geográficos donde se constató el nivel de precios. Consultaron a 2.500 familias cordobesas si en función de sus ingresos pudieron acceder a la canasta básica alimentaria. Un 40.9% no lo logró. El porcentaje coincide con la cantidad de la población que se encuentra en Córdoba por debajo de línea de la pobreza, según el último informe de INDEC.

La cuestión de los ingresos es clave para entender la dificultad de la población provincial para cubrir sus gastos básicos, en línea con lo que sucede a nivel nacional. El tema generó una controversia entre funcionarios nacionales y provinciales en oportunidad de la visita a Córdoba del Presidente Alberto Fernández. La vocera de presidencia, Gabriela Cerruti, dijo que Córdoba tenía índices de desocupación y pobreza por encima del promedio nacional, aludiendo a los informes del INDEC que así lo señalan. El ministro de Desarrollo Social, Carlos Massei, le respondió “que no sabía nada” porque omitía la tasa de actividad del empleo privado, que es del orden del 50.2%, la segunda más alta del país.

Ambos datos son correctos, aunque vale aclarar que la tasa de actividad del Gran Córdoba que referencia Massei es casi igual a la del Gran Rosario (50.2 contra 49.5) pero la desocupación es llamativamente inferior en la variante rosarina -7% contra 10.1% en Córdoba-, un 30% más baja. Ambos conglomerados son relativamente equivalentes en población, actividad económica y conformación del Producto Bruto Geográfico. Por eso la comparación es válida.

Lo cierto es que el informe del Centro de Almaceneros destalla que un 37.5% de las familias utilizan entre el 50% y el 60% de sus ingresos para cubrir las necesidades alimentarias y el otro 37.8% destina más de 6 de cada 10 pesos.

En cuanto a los ingresos con asistencia estatal, el 88.85% se sustenta con fondos nacionales entre Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, mientras el 11.15% restante lo hace por inversión provincial.

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