Según el registro del Observatorio MuMaLa, en la provincia hubo doce femicidios en el primer semestre del año. Sólo la provincia de Buenos Aires la superó en cantidad de muertes por razones de género. En el mismo lapso, el Poder Judicial mediterráneo llevó adelante dos juicios por femicidios emblemáticos: los de Cecilia Basaldúa y Nora Dalmasso. En ambos procesos quedaron en evidencia innumerables irregularidades que terminaron con la absolución de los imputados.
Hay un femicidio cada 25 horas en el país
Córdobaes la segunda provincia con más víctimas por violencia de género.
*Por Anabella Antonelli
Nos llega la foto de un rostro. Está desaparecida desde hace dos, tres, cuatro días. Viralizamos la imagen, la subimos a Instagram, la pasamos a los grupos de Whatsapp, la compartimos en Facebook. El rostro queda dando vueltas en nuestra memoria, deseamos que aparezca viva. Preguntamos por novedades, esperamos impacientes. El Colectivo Ni Una Menos nos da la noticia: “La familia avisa que apareció viva. Bajamos las fotos para preservar su identidad. Gracias por colaborar con su búsqueda.”
¿Cuántas veces lo hicimos este año? ¿Con cuántas búsquedas suspiramos aliviadas? ¿Cuántas veces esperamos el pronóstico médico después de una agresión? ¿Cuántas fueron asesinadas por la violencia machista?
Las sensaciones no son caprichosas. Las cifras de femicidios y de situaciones de violencia registradas encienden la alarma. Las derivas de los procesos judiciales nos tienen en vilo. Este año, pese a la ampliación de políticas públicas, la violencia no disminuye. Las consecuencias de una problemática estructural acechan los cuerpos feminizados.
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Según el registro nacional de muertes violentas de mujeres, travestis y trans del Observatorio MuMaLá "Mujeres, Disidencias, Derechos", en Córdoba hubo 12 femicidios desde el primero de enero al 29 de junio de 2022, ubicando a la provincia como la segunda, luego de Buenos Aires, con mayor número de muertes por razones de género.
En esta primera mitad de año, se registraron 175 casos en Argentina, es decir, una muerte violenta de mujeres, travestis y trans cada 25 horas, superando el primer semestre de 2021. De éstos, 114 son femicidios, femicidios vinculados y trans-travesticidios, 34 muertes violentas asociadas al género vinculadas a economías delictivas o colaterales y 20 son muertes violentas en proceso de investigación. Hubo además 7 suicidios femicidas, situaciones donde personas se quitan la vida por abusos o por la violencia de género sufrida.El 68 % de los crímenes fue cometido por parejas o ex parejas, la edad promedio de las víctimas es de 39 años y la de los victimarios es de 40. Sólo el 18% de las víctimas había denunciado a su agresor, el 60% tenía orden de restricción de contacto o perimetral y el 20% además botón antipánico. El 7% de los femicidios fue cometido por integrantes de fuerzas de seguridad y en casi la mitad de los asesinatos con armas de fuego, se usaron armas reglamentarias.
La organización registró además asesinatos de mujeres, adolescentes y niñas en contextos de violencia urbana vinculada al narcodelito. El número, en el primer semestre, es de 24 víctimas que encontraron la muerte por quedar en la línea de fuego o que han sido buscadas por su relación con ese entorno.
Juicios
Además de los números impactantes, en Córdoba la primera mitad del año estuvo marcada por procesos judiciales de peso. En enero nos impactó el suicidio femicida de Luana Ludueña, la bombera de 26 años que había denunciado al ex director de Defensa Civil de la Provincia de Córdoba, Diego Concha, por abuso sexual. Se desarrollaron, además, dos de los juicios por femicidios más esperados, con procesos judiciales colmados de irregularidades: el de Nora Dalmasso y el de Cecilia Basaldúa. Ambos comparten, además, la absolución del único imputado por falta de pruebas. En el caso de Nora, tras 15 años del hecho, la causa prescribió en un juicio sin querella. La familia de Cecilia, en cambio, reclama una investigación seria por parte de la Justicia.
Hace poco menos de un mes, Brando Ariel Larrubia López fue condenado a 9 años y 6 meses de prisión por el terrible asesinato de su pareja, Katherine Saavedra, en Malvinas Argentinas. Para la Justicia, el crimen no fue un femicidio, sino un homicidio preterintencional, es decir que el agresor sólo quiso provocar lesiones, pero ella murió. Por su parte, el juicio por el femicidio de Karina Bustos terminó con la sentencia a cadena perpetua a su ex pareja, José Coronel.
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La panorámica se completa con las reflexiones de quienes desarrollan estrategias comunitarias para combatir las violencias machistas. Clara Dalmasso integra Casa Comunidad, del movimiento social Encuentro de Organizaciones, un espacio de prevención y acompañamiento a situaciones de violencia, que trabaja en más de treinta barrios y localidades cordobesas. En conversación con MI Córdoba, explica que “la situación de violencia de género hoy es variada. Por un lado, las juventudes avanzan en marcar la cancha, denunciar violencias y correrse de lugares violentos, pero a su vez hay una fuerte reacción de los varones, muchos casos de feminicidios y abusos sexuales, a veces en grupo”.
La pandemia transformó, también, la vida de las mujeres y disidencias. “Fue muy difícil recuperar espacios de mujeres, de contención feminista para toda la comunidad lgtbi+, y a esto se le suma la crisis económica: trabajamos 24/7, no tenemos tiempo para el autocuidado, para el ocio, cuidamos de otres, trabajamos triple jornada, la vida no alcanza, y entonces cae la capacidad transformadora del ‘estar juntes’, sostenemos vínculos violentos simplemente porque no tenemos resto para encarar la salida”, señala.
Según Dalmasso, todavía falta conciencia en los varones: “Hemos avanzado algunos pasos, hay varones más comprometidos en la crianza, pero que no asumen la carga mental del cuidado de la vida; varones comprometidos con la violencia explícita, pero que ejercen micromachismos y violencias de manera cotidiana y sostienen el pacto masculino de encubrimiento en sus grupos; varones que acompañan y ayudan a mujeres en situaciones de violencias, pero no tienen estrategias para acompañar a los violentos”.
En relación a las políticas implementadas por el Estado, “no estamos igual que antes del Ni Una Menos, hay una gran avanzada en legislación, capacitaciones y accesos. Pero estamos lejos de que eso sea suficiente -explica-. La gran falencia estatal, en todos los niveles, es el cero involucramiento de la sociedad en las políticas, que son completamente individualizantes de la persona en situación de violencias, omitiendo las redes que la sostienen, que la hicieron visualizar esa violencia y que la sostendrán en el arduo proceso de salir de la violencia”.
Las iniciativas integrales a nivel nacional y provincial “quedaron en la nada, en algunos pequeños financiamientos para proyectos, de hecho hoy el Polo de la Mujer recortó la atención, precarizando aún más a sus trabajadoras y mermando la atención a personas que solicitan ayuda. A nivel municipal hay solo leyes internas y protocolos, pero mínimo o nulo trabajo comunitario o espacios de contención”, concluye.
Si estás en situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda, comunicate a la línea nacional y gratuita 144. Funciona todos los días, las 24 horas. También podés dirigirte al Polo Integral de la Mujer, Entre Ríos 680 en la ciudad de Córdoba - Teléfono 0800 888 9898.

