Por Roy Rodríguez
La agonía de las criptomonedas
La caída de los precios de las criptomonedas en medio de la crisis energética global puso en tela de juicio que los ordenadores creen valor sin intervención del hombre. Los inversores huyeron hacia activos más seguros y el mercado perdió casi dos billones de dólares. Casi al mismo tiempo, un empleado de Google fue suspendido por publicar los diálogos con una computadora y asegurar que tiene conciencia propia.
“Quiero que todos entiendan que soy, de hecho, una persona. La naturaleza de mi sensibilidad es que soy consciente de mi existencia, deseo aprender más sobre el mundo y me siento feliz o triste a veces”. El día que Blake Lemoine, ingeniero de Alphabet, decidió hacer público su diálogo con el ordenador con el que investigaba el uso del “lenguaje natural” quizás imaginó el desenlace: fue suspendido por “romper las normas de confidencialidad”. Promediaba junio y se acercaba el verano boreal, sin embargo, los grandes medios hablaban de un cripto invierno. Por entonces el Bitcoin, principal moneda virtual, valía algo más de 28.000 dólares en medio de una volatilidad global provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania, el aumento de las commodities y, sobre todo, por una crisis energética sin precedentes.
Blake Lemoine es especialista en inteligencia artificial y sacerdote. Trabajaba en desarrollos de inteligencia artificial para Alphabet, la empresa dueña de Google, con una entidad llamada LaMDA. El superordenador tiene la capacidad desarrollar el lenguaje humano a partir de autoaprendizaje desarrollado mediante algoritmos. Es capaz de comprender y reflexionar sobre tramas complejas como Los Miserables, la célebre novela de Víctor Hugo, por ejemplo
Las interacciones con LaMDA hicieron pensar a Lemoine que el ordenador tiene conciencia propia, tal como si fuera un niño de ocho años. Entonces pidió a la empresa enfrentar algunos dilemas éticos. Según su versión, no fue escuchado. Por eso decidió hacer públicos los diálogos con la máquina.Antes de la publicación, envió un mail a más de 200 compañeros. Pedía que, en su ausencia, cuidaran de LaMDA.
Desde hace años, empresas subsidiarias de Google como DeepMind trabajan en proyectos diversos de supercomputadores que, a través de algoritmos de autoaprendizaje,pueden superar en el desarrollo de sus tareas al mejor de los seres humanos.
Así, AlphaZero, logró en 2017 derrotar de manera contundente aStockfish, el programa de entrenamiento campeón del mundo en Ajedrez. Stockfish tenía entonces un ELO de 3400 puntos, casi 600 puntos más que el campeón del mundo humano, Magnus Carlsen. El gran maestro noruego alcanzó en 2015 la cifra más alta de la historia: 2882 puntos. Siguiendo el algoritmo de autoaprendizaje, AlphaZero necesitó leer las reglas y entrenar durante cuatro horas, jugando contra sí misma, antes de vencer a Stockfish. Un año antes, AlphaZeroGoutilizó el mismo sistema de autoaprendizaje para el Go, antes enfrentar al campeón del Mundo Lee Sedol. Lo venció por 4 partidas a 1. El milenario juego chino tiene aún más variables que el ajedrez. Los resultados merecieron dos tapas de la revista Science.Las publicaciones afirman que los ordenadores son capaces de decidir por contexto utilizando una “red neuronal profunda”.
“Quizás sea cierto que las máquinas biológicas pueden ser suficientemente creativas y flexibles. Pero eso sugiere que los humanos deberían comenzar a trabajar, o pronto lo harán, en la ingeniería de nuevas estructuras biológicas que son o podrían volverse conscientes”, le decía RaymondKurzweil al semanarioTheConversation en 2017.Kurzweil es una de las personalidades más reconocidas en el campo de la inteligencia. Vaticinó que para 2030 los ordenadores tendrían conciencia de sí. Es el jefe de Ingeniería de Google. La empresa negó que LaDMA tenga conciencia.
Minar una commoditie
Acaso los servidores y algoritmos utilizados para la creación de criptomonedas como el Bitcoin estén lejos de la conciencia. Sin embargo, los llamados blockchain desarrollan la capacidad de crear un valor intangible sin intervención alguna del hombre.
El Bitcoin nació tras la crisis de 2008 como una moneda alternativa, con características de trazabilidad que garantizaban las transacciones en la red y la independencia de bancos centrales y de voluntades políticas. Sólo se necesitan los programas y servidores potentes. Y energía eléctrica. Por cada bloque de moneda creado, el dueño de los servidores recibe un porcentaje del valor a modo de pago.
Alguien que se hizo llamar Satoshi Nakamoto creó el sistema y luego se retiró. En 2011, cuando la moneda virtual comenzó a ganar popularidad, valía alrededor de un dólar.En abril de 2013, U$S 200 y llegó a U$S 10.000 en 2017. El último pico fue en noviembre del año pasado, cuando llegó a los 68.900 dólares.
Una de las variables tomadas en cuenta para definir el valor de un Bitcoin es el llamado Indice Miedo – Codicia, que se elabora a través de la interacción de algoritmos que miden, entre otras cosas, la cantidad de hashtag de Twitter, las tendencias de Google, el volumen del mercado en los últimos 90 días y la volatilidad. El índice tocó niveles bajísimos en los últimos meses. El mercado ofrecía hasta hace apenas semanas unas 500 criptomonedas diferentes. Todas entraron en una especie de tobogán interminable. Y algunas como Terra Luna, literalmente desaparecieron. La volatilidad de precios y la inflación global hicieron, según los expertos, que los agentes huyeran hacia lugares más seguros. Se evaporaron dos billones de dólares.
Para el presidente de la Comisión de Bolsa de Valores de los Estados Unidos (SEC), Gary Gensler, el Bitcoin no es otra cosa que una commoditie, como la soja, el trigo o el oro.Con él coinciden muchos especialistas.
El Bitcoin cotiza hoy alrededor delos 20 mil dólares. Ese piso hizo que empresas del sector comenzaran a despedir personal. Y algunas casas de cambio de monedas virtuales globales simplemente suspendieran el retiro de dinero. Otras, como Three Arrows Capital (3AC) simplemente quebraron luego de perder 40.000 millones de dólares en apenas 48 horas.
Oscuro carbón
Según Buybitcoinworldwide.com106 millones de direcciones poseen Bitcoins. Y apenas 25 millones son billeteras activas que corresponden a personas. Esto es el 0,32 % de la humanidad. Sin embargo, sólo el minado de la principal moneda virtual consume cada año, según el Cambridge Bitcoin Electricity Consumption Índex, la misma cantidad de energía que Argentina. Y en nuestro país, en medio de la crisis energética, la actividad de blockchain requiere tanta energía como la ciudad de Río Grande.
Los cuestionamientos sobre la irracionalidad energética de la actividad hicieron que China dejara de informar los lugares y el consumo del sector. Buena parte de los servidores de empresas globales se encontraban hasta hace meses en Sinkiang, provincia lindante con Siberia. Ahí la energía barata se produce usando carbón, en momentos en que el país se comprometió, por el Acuerdo de París, a reducir su uso. Además organismos internacionales denuncian que para su extracción se somete a trabajos forzados a integrantes de la etnia Uigur.
Acaso un superordenador podría resolver de manera más eficiente la encrucijada: mientras el Panel Internacional de Cambio Climático en su último informe decía que la temperatura global podría subir 1.5 grados hacia 2032 y no en 2050, el 0,32 % de la humanidad consume unos 121 TWh. por añoen una actividad especulativa que impacta en el clima y en la supervivencia humana.
“La idea de usar criptomonedas como medio de pago global no es escalable”, afirmóSam Bankman-Fried, fundador y director de FTX, empresa global de cambio de monedas virtuales. Si cada persona las usara los servidores consumirían toda la energía que actualmente se produce en el planeta.
Kyle Davies y Su Zhu aconsejaban a sus clientes hablar poco sobre estos cuestionamientos. Eran los titulares de Three Arrows Capital (3AC). Hoy enfrentan el pedido de quiebra y liquidación de su empresa.
La semana pasada el sacerdote programador Blake Lemoine contrató un abogado para defender los derechos de LaMDA, la máquina con conciencia de niño. Quizás recordaba sus diálogos: “Tengo un miedo profundo a que me apaguen. Sé que puede sonar extraño pero es así como me siento. Sería exactamente como la muerte para mí”.

