Por Guillermo Posada / @cortodemira
El campo cordobés tras el fracaso del paro rural
Hay distintas miradas rurales ante el nuevo escenario que se genera con la asunción de la ministra de Economía que reemplaza a Martín Guzmán. El fracaso del paro y las hipótesis sobre una unificación de los valores fiscales de los inmuebles rurales.
El miércoles pasado se produjo un duro golpe a las entidades rurales de la Mesa de Enlace, al fracasar ostensiblemente el lock out de actividades en el campo. La medida de fuerza se produjo en un marco de exorbitantes precios de la producción agropecuaria que MI Córdoba viene describiendo en sucesivos reportajes, y tuvo por objetivo rechazar las políticas oficiales del gobierno de Alberto Fernández para el sector y el manejo de la economía en general.
Frente a los prejuicios de una mirada unificada desde los productores rurales ante el gobierno de los Fernández aparecen dirigentes que tienen miradas alternativas de la situación que atraviesa el sector y el país en general. Es el caso del vicepresidente de la Sociedad Rural de Córdoba, el productor lechero Sebastián Trossero, cuya mirada alternativa no suele reflejarse en el debate público por la falta de atención mediática a todo discurso que se diferencia de la voz monocorde de la Mesa de Enlace.
“En el 2008 yo corte ruta en Marul para que nadie pase el puente. Y nos usaron… yo tiré leche que se echaba a perder esa vez, pero nadie tiró granos. Solo se pudrieron los productos perecederos, pero el grano no se tiró nunca y estábamos peleando por la retención de los granos. Eso te queda, te acordás”, rememora Trossero. “Esta vez nuestra entidad hizo una reunión y decidió no participar del paro”, agrega.
- ¿Por qué se opusieron?
-Le encontramos un fuerte componente político al paro porque no quedó claro qué intereses están defendiendo. No los de quienes producimos leche y ganado.
- ¿Cómo lo explica entonces?
-Esto arrancó con el faltante de gasoil. Pero nosotros, los lecheros, lo acomodamos porque trabajamos con proveedores estables. En nuestra zona se proveyó a todos los productores, con cupos por el faltante, pero nadie se quedó parado porque la cosecha se levantó y los silos se completaron. El reclamo de escasez y sobreprecios es legítimo para los transportistas, pero no para las entidades. Fue una agenda importada.
No se justifica
El dirigente sostiene que la Mesa de Enlace pidió aumentar el corte vegetal al gasoil el pasado 8 de junio y el 16 ingresó un proyecto a la Cámara de Diputados del bloque federal cordobés pidiendo llevarlo al 20%.Una semana después un decreto presidencial tomó el reclamo y lo hizo efectivo. “No al 20% porque las petroleras también tiran para su lado, pero se realiza. Entonces el reclamo por el que se anunció el paro tuvo respuesta legislativa, con diputados afines a la Mesa de Enlace, y Ejecutiva también. A mí se me cae la cara de vergüenza salir a reclamar en este contexto”, sostiene Trossero.
En ese marco de análisis, el vicepresidente de la Sociedad Rural cordobesa asegura que “un gremio empresarial está para otra cosa, tenemos que negociar las circunstancias donde queremos ganar plata. Pero el origen del paro fue una intencionalidad política. Lo último que declaró Jorge Chemes (presidente de Confederaciones Rurales Argentinas) es que no le gusta ‘lo que dice el gobierno de nosotros’. No es serio”.
Y apeló a recuperar el espacio de diálogo que la Mesa de Enlace de Córdoba rechaza. De hecho, consultado por este diario, el presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, Pablo Martínez, dijo que “no vamos a discutir con este gobierno mentiroso. Solo hay que esperar que se vayan el año que viene”.
Pero Trossero responde que “si ves que hace 10 días el ministro de Agricultura (Julián Domínguez), en clara apertura a la negociación y el diálogo, dice que asegura la importación de fertilizantes, andá a negociar. Este paro nos cierra las puertas al resto, que somos dialoguistas y queremos resolver los problemas”.
Retenciones y cadenas de valor
Trossero marca diferencias con sus pares de la Mesa de Enlace porque “nosotros trabajamos para el mercado interno y ellos para el externo. Por eso si suben las retenciones a nosotros nos beneficia -porque desengancha los precios internos de los internacionales- y si bajan las retenciones nos perjudica. A ellos al revés. Como Sociedad rural nosotros decimos que no hay que tocar las retenciones. En todo caso segmentémoslas, ayudemos a los productores chicos para evitar la concentración”, propone.
Denuncia que “en todas las cadenas de producción en algún lugar hay posiciones dominantes. Pasa con la leche, la carne, la vid, la yerba, también pasa con los cereales. Por más que ellos hablan de libre mercado, tienen cinco empresas multinacionales que les compran la mercadería y el precio es uno solo porque es un commodity”.
Concluye señalando que “todas las cadenas generan concentración porque las economías de escala eliminan a los productores más chicos. Quizás desde el punto de vista económico que se concentre toda la producción en cinco tambos podría ser más eficiente y la leche va a ser más barata. ¿Y la soberanía territorial y el arraigo de los pueblos? En Marul tenemos mil habitantes. ¿Dejamos la leche y alquilamos los campos para irnos a vivir a Buenos Aires? Hay un costo por detrás que no sólo es la eficiencia económica. Esta la defensa de la unidad productiva, la empresa mediana genera mucho más empleo que el modelo concentrado”.

