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"Atenas no está en condiciones económicas de jugar una Liga A"

El Griego concluye la temporada 2021/2022 más cerca de la tragedia que de la épica. Su presidente analiza el presente deportivo e institucional del club más ganador de la máxima categoría del básquetbol argentino. "Prefiero perder la categoría por cuidar a la entidad y no dejar heridos en el camino".

Por Hugo Caric

Atenas afronta una semana clave en su historia. En tres partidos -visitante de Quimsa y Riachuelo y local de Instituto- definirá su destino en la Liga Nacional de Básquetbol, donde registra 38 participaciones ininterrumpidas y es el club más ganador. A contramano de esa rica historia, reflejada en los murales de los nueve planteles campeones que adornan su sede, hoy la premisa del ‘Griego’ es asegurarse la permanencia en la categoría.

“Soy el más antiguo de los 20 directivos y estuve en los nueve títulos, así que imagínate lo que esto significa para mí. Lamentablemente llevamos tres temporadas en la misma situación. Me tocaron vivir los dos extremos”, afirma Felipe Lábaque, el titular de la entidad de barrio General Bustos.

“Me siento terriblemente responsable, pero no culpable. Si bien Atenas llegó a lo máximo, a sentarse al lado de Michael Jordan cuando jugó el Open McDonald´s en 1997, es un club pobre. No tiene recursos genuinos como para decir ‘vamos a gastar tanta plata en el básquet’. No llega a 500 socios y el dinero de la TV es casi imperceptible. La participación en la Liga Nacional se afronta con el aporte de nuestros 40 sponsors”, explica el dirigente en un despacho presidencial desbordado de plaquetas y trofeos, donde recibe a Marca Informativa Córdoba.

“Atenas es un termómetro de los vaivenes económicos que tiene nuestro país; esa es la realidad. Muchos critican sin conocer, pero no me importa”, sostiene Lábaque. ¿Sabés las veces que ofrecí dejar la presidencia y nadie quiso agarrar?, enfatiza. Y añade: “Es la primera vez que lo cuento públicamente: en la época de las grandes figuras, llámese Marcelo Milanesio, ‘Pichi’ Campana, Osella, Filloy, Paladino, Oberto o Hermann, a los contratos los firmaba y los pagaba yo. A esta altura de mi vida, mi patrimonio está distribuido entre mis cuatro hijos, y entonces ya no tengo esa solvencia para poner dinero. Hoy Atenas depende únicamente de Atenas”.

-¿Cuál es el presupuesto del club para la Liga?

-En una Liga Nacional que dura 10 meses se necesitan por lo menos 120 millones de pesos para estar de mitad de tabla para arriba. Atenas maneja la tercera parte de esa cifra y no podemos hacer más piruetas. Nos fijamos un tope para poder tener una institución que no le debe un peso a nadie, que paga en tiempo y forma y que no tiene ningún juicio. A veces hay que elegir ente una cosa y otra, lamentablemente. Te voy a decir la pura verdad y es cruel: Atenas no está en condiciones económicas de jugar una Liga A.

-¿El Gobierno le soltó la mano a Atenas?

-Al Gobierno no lo culpo para nada. Desde que estamos en la Liga, la Lotería y el Banco han aportado. Y el intendente actual, (Martín) Llaryora, nos dio el subsidio para la construcción del nuevo estadio de 3.500 ubicaciones que vamos a inaugurar entre julio y agosto. Nos dan cifras razonables. No fortunas, como sucede con los clubes de Santiago del Estero, Corrientes o Formosa. En nuestro caso, el aporte estatal debe llegar al tres por ciento del presupuesto.

-Atenas decidió jugar “el campeonato económico”, mientras otros clubes acumulan por igual títulos, deudas, inhibiciones y demandas.

-He sido crítico número uno de los equipos que son aves de paso y que ponen fortunas para estar un tiempo y ganar algunos títulos. Empezó con GEPU de San Luis y hoy lo vemos con esa inmoralidad a San Lorenzo, que le sacó a cada equipo sus mejores valores y rompió todos los presupuestos. Yo digo que a los títulos hay que ganarlos, no comprarlos. Atenas es mi casa. Acá jugué al básquet y trabajé de médico, mi suegro fue uno de los fundadores: tengo una historia muy pesada en este club y lo debo cuidar como a mi casa. Nunca se gasta más de lo que entra. Prefiero perder la categoría por proteger a la institución y no dejar heridos en el camino.

-Más allá del condicionante económico, ¿hay autocrítica en la dirigencia?

-Por supuesto. Nos hemos equivocado muchísimas veces.

-¿Con los extranjeros, por ejemplo? Contrataron a ocho en siete meses.

-Acá juega el tema de los agentes. Te muestran jugadores a los que Michael Jordan les llevaba el bolso y acá no pueden ni jugar. O contratás a un tipo de 2,05 metros y cuando llega tiene 1,98 porque ‘se achicó’ en el avión. ¡Es todo una gran mentira! Después el dólar también influye mucho: para traer a un americano que haga diferencia hay que hablar de 15 mil por mes y de los nuestros el más caro vale tres mil. Si fuera por mí, no tendría ningún contrato en dólares, no podemos hablar de esa moneda con los recursos que tenemos.

-¿Qué opina de la actual Liga?

-La critico en el sentido de que se ha transformado en una carrera económica. A cualquier jugador le ofrecen dos pesos más en otro lado y te deja ‘plantado’. El formato de competencia está bien. Y en cuanto al juego, el talento ha quedado relegado. Hay muy poquitos Marcelo Milanesio.

-¿Por qué las glorias de Atenas no están en el club?

-Eso es algo muy ingrato. No está ninguno, y no es que no les hayamos abierto las puertas. La contratación de Mario Milanesio como DT fue para traerlo a Marcelo, pero él nada. Generalmente los jugadores son así. La excepción es Bruno (Lábaque), quien está como manager. También lo hablé varias veces a Rubén Magnano, pero ni siquiera me atiende el teléfono.

-¿Lo ve a Bruno como el próximo Felipe?

-¡No quiere saber nada! Le gusta lo que hace, pero no la parte dirigencial. Mi otro hijo, Joaquín, dejó la vicepresidencia en diciembre pasado porque quiere dedicarse de lleno a la medicina.

-¿Le molesta que el público del básquetbol cordobés hoy se identifique más con Instituto?

-No, al contrario. Tengo una muy buena relación con (Juan) Cavagliatto, que es el alma mater de ese proyecto. Está haciendo lo que yo hice durante mucho tiempo. Cuando él se canse o no pueda poner la plata, la historia no va a ser la misma. Ese equipo es de primerísima línea, pero es carísimo.

-¿Alguna vez se hizo la idea concreta, vio de cerca la posibilidad de…?

-(Interrumpe y por primera vez cambia el tono de voz y el semblante) ¡No! Lo que me estás por preguntar… no. Para mí sería como que se me desmoronara el castillo, todo lo hecho en 38 años de Liga Nacional, que Atenas se vaya al descenso. No lo puedo concebir, no lo puedo aceptar.

-Usted dijo que lo ayudaron todos los gobiernos… Querrá decir todos, menos el de Ramón Mestre.

-Siendo yo viceintendente le pedí varias veces, hasta que un día me dijo: “No me pida dinero para Atenas, porque Atenas es Lábaque y si le doy a Lábaque vamos a ir en cana los dos”. Con eso me mató. En esos años que fui parte del gobierno municipal, aunque parezca mentira, no tuvimos ningún apoyo.

-¿Se quedó con las ganas de ser intendente?

-No. Mi participación en la política se debió a la gran amistad que tengo con Mauricio Macri. Estuve esos cuatro años porque él me pidió que lo acompañara, pero no es lo mío. Me han llamado para formar parte de lo que se está armando, pero ahora estoy abocado a la misión de poner a Atenas en una mejor situación. Probé lo que es la política y no me gustó para nada.

-¿Hasta cuándo tiene mandato en el club?

-En diciembre me eligieron presidente por dos años más. Ya dije que es mi último período. Mis objetivos inmediatos son terminar el estadio y armar un equipo más competitivo, pero ya es hora de dar un paso al costado. Yo nunca me voy a ir de Atenas, pero una cosa es ser miembro de la comisión y otra es ser la máxima autoridad. ¿La sucesión? No la veo con claridad. Hay que tener espalda económica y tiempo, y no hay renovación en la comisión.

-“Se dice que Atenas es Córdoba, pero en los hechos no es así”. No son pocas las veces que se le escuchó decir esta frase.

-Y la voy a seguir repitiendo. Hoy estamos en una situación límite y nadie nos llamó para preguntarnos qué nos hace falta. Nadie. Cuando ganamos y estamos arriba sí tenemos mucha más gente alrededor. No tengo problema en decirlo.

-¿Le tiene fe al equipo?

-Siempre tengo esperanza. El tema es que por ahí se mezclan la nafta con el aceite: le ganamos al segundo de la tabla y perdemos con cualquier otro. Con la irregularidad que tenemos, no podemos vaticinar nada. Qué se yo… Vamos a ver. Habrá que ir paso a paso.

El más ganador

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Atenas es el único equipo que tiene asistencia perfecta en las 38 ediciones de la Liga Nacional de Básquetbol. Entre 1985 y 2011 disputó 16 finales y obtuvo nueve títulos, siendo el más ganador del certamen. Ocho veces tuvo al MVP (Jugador Más Valioso): Germán Filloy, Marcelo Milanesio (2), Fabricio Oberto, Héctor Campana, Walter Hermann (2) y Bruno Lábaque. “El Griego” también ganó tres Liga Sudamericana, un Panamericano y dos Sudamericano. Este año se cumple un cuarto de siglo de la participación del equipo en el Open McDonald´s de Paris, donde obtuvo el tercer puesto. Ese torneo fue ganado por los Chicago Bulls de Michael Jordan.

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