Río Cuarto |

Para la Justicia, el médico trucho no tuvo cómplices en la Provincia o el Municipio

El fiscal Miralles archivó la denuncia que presentó la oposición y que apuntaba a definir si hubo connivencia de funcionarios políticos en el caso de Ignacio Martín. Para el fiscal, el falso profesional actuó solo y se aprovechó de la crítica situación provocada por la pandemia.

Ignacio Martín, el joven de 19 años que se hizo pasar por médico y que llegó a ocupar un puesto de coordinación durante el brote de coronavirus en Río Cuarto, no tuvo cómplices en la Provincia ni en el Municipio. Actuó solo y se aprovechó de la crisis que reinaba con motivo de la pandemia para simular algo que no era. Al menos, esa es la conclusión a la que arribó el fiscal Daniel Miralles, que acaba de archivar la denuncia que dos concejales de la oposición, Gonzalo Parodi y Marcos Curletto, presentaron para que se determinara si había existido connivencia política en el caso que tuvo una fuerte repercusión en Río Cuarto y en Córdoba y que provocó un cimbronazo en el COE, el órgano que tiene a su cargo la estrategia sanitaria ante el Covid.

Miralles:“Fue Ignacio Martín quien provocó perjuicio a la Municipalidad de Río Cuarto mediante la presentación de falsa documentación que lo acreditaba como médico”.

La Justicia tenía en marcha dos investigaciones sobre el médico trucho: una sobre la conducta de Ignacio Martín en sí misma, que está a cargo de Pablo Jávega, y otra sobre las posibles complicidades políticas dentro de la administración pública.

Miralles decidió archivar la segunda causa porque, a su juicio, no existe ningún delito adjudicable a funcionarios públicos. “Descartada la existencia de un delito perseguible de oficio y su consecuente derivación en una persecución penal por parte de este Ministerio Público Fiscal, tal circunstancia es merecedora de una decisión oficial que explique y exponga los motivos por los que no corresponde hacerlo. En definitiva y en base a las consideraciones y análisis precedentes, este Ministerio Público Fiscal estima que debe procederse al archivo de las presentes actuaciones”, se lee en la resolución.

Después de repasar los testimonios recolectados durante la investigación, Miralles señala como conclusión: “Todo el desarrollo efectuado, avalado en las pruebas, no hacen más que concluir a este Ministerio que no existió ningún concierto ni complicidad” de parte de funcionarios públicos municipales o provinciales.

Miralles llega al convencimiento de que el falso médico, actualmente preso, aprovechó los controles menos rigurosos que motivó la pandemia y engañó, con un plan premeditado, tanto a los más altos funcionarios del COE provincial como también a los locales. Del relato que hace el fiscal surge que Martín fue descubierto en Río Cuarto, después de que su desconocimiento sobre aspectos básicos de la medicina les llamara la atención a algunos de sus compañeros. Cuando advirtieron esa situación a directivos de Salud, se iniciaron las investigaciones y allí la maniobra de Martín, que decía tener 24 años pero sólo tenía 19, quedó al descubierto. El 21 de diciembre del año pasado, Marcelo Ferrario, secretario de Salud, le comunicó la novedad al Ministerio de Salud de la Provincia y, desde entonces, Martín fue denunciado.

Para Miralles, el médico trucho no dispuso de ayuda ni connivencia. “No cabe duda al suscripto en lo que respecta al accionar de Martín que no fue por una acción impulsiva y repentina sino más bien resultado de un plan diagramado con tiempo de anticipación. Ello así toda vez que evidenció aptitudes para inducir en error, a través del engaño, en lo que respecta a sus datos personales y profesionales, a las autoridades gubernamentales de distintos niveles, principalmente el sanitario o de Salud, a la vez que sus acciones fueron respaldadas con diversos documentos e instrumentos que utilizó para acreditarse como médico”, se lee en el escrito del fiscal.

Miralles destaca que, además, Martín inscribió una organización societaria en la Afip para cumplir con los requisitos que exige la Municipalidad para poder inscribirse como proveedor.

“No debe perderse de vista que Ignacio Martín aprovechó un contexto de emergencia sanitaria mundial, declarada por la OMS, para acreditarse como médico e inscribirse tributariamente para lograr el cobro de sus ‘horas de trabajo’, pero todas estas acciones las realizó de manera individual, sin que existiera complicidad de ningún tipo de parte de algún dependiente de la administración pública municipal;queda claro que aprovechó un contexto de pandemia, de cambio de presentación de documentación de manera personal a virtual, lo que facilitó su rol de falsificador de los documentos que le eran exigidos para acceder al cobro de sus servicios en las guardias S24 y Edecom”, se lee en las conclusiones.

Para el fiscal, el cuadro sanitario general, que obligaba al Estado a actuar de manera rápida para tratar de contener los brotes, simplificó la maniobra de Martín porque relajó los controles.

“A efectos de intentar controlar los contagios en la ciudad de Río Cuarto, los controles se volvieron más flexibles en muchos aspectos, toda vez que se pasó de un momento a otro de la presencialidad a la virtualidad, con todos los inconvenientes y errores que surgían como derivaciones de las adaptaciones al nuevo sistema, con más el contexto sanitario reinante, donde -tal como lo refirieron Ferrario y Villarreal- escaseaban los médicos para afrontar las guardias mínimas que exigía la prestación del servicio de salud. En resumen:Ignacio Nicolás Martín tomó provecho de esa situación tan sensible socialmente para, basándose en engaño, asentarse en un lugar de poder, siendo este el COT, organismo instaurado por el COE para afrontar la lucha diaria contra el virus Covid 19”, dice el fiscal en el texto.

El COTes el Comando de Operaciones Tácticas, que definía si un paciente con Covid debía ser internado, derivado o aislado. De hecho, Martín, a pesar de no haber pasado ni un minuto por la Facultad de Medicina, atendió casos graves que, incluso, derivaron en muertes.

Miralles agrega en su resolución que Martín mostró un absoluto desprecio por la salud pública. “Su tarea consistía en el tratamiento de personas que podían tener síntomas de dicha enfermedad, lo que dejó en evidencia el desprecio por la salud pública de la sociedad de Río Cuarto con su accionar inescrupuloso y contrario a la ley. Por otro lado, en lo que aquí concierne en torno a la presente denuncia, el daño padecido por quien resulta igualmente víctima de su engaño, el ridículo al que sometió al COE, a la provincia de Córdoba y a la Municipalidad de Río Cuarto, todo ello en atención a su intromisión -por medio de ardid- a estos estamentos de gobierno, lo que generó un gran descrédito hacia la autoridad sanitaria, que diariamente luchaba contra el brote de la pandemia, a efectos de su atención y contención”, dice el fiscal.

Y concluye que la prueba es abundante y que no ha surgido en su investigación ni en la de Jávega delito contra la administración pública de parte de funcionarios.

“Fue Ignacio Martín quien provocó perjuicio a la Municipalidad de Río Cuarto, mediante la presentación de falsa documentación que lo acreditaba como médico. Que armó una logística que consistió en acreditarse como médico e inscribirse tributariamente, pero todas estas acciones las realizó de manera individual, sin que existiere complicidad de ningún tipo de parte de algún dependiente de la administración municipal o provincial”, señala Miralles.

Por Marcos Jure.

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