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Familias de Selección

Sufren, en silencio, desde el anonimato. Sienten como propias las frustraciones de sus hijos o hijas y, sobre todo, tratan de cuidarlos y cuidarlas del éxito. Cómo viven las familias de los y las futbolistas que llegan a la Selección el camino ascendente y los desafíos del futuro. De "Cuti" Romero a Estefanía Banini.

Por Sofía Jaimez Bertazzo

Siempre se habla de la figura. La que se destaca, desarrolla una carrera, se expone y triunfa. Quienes se dedican al deporte deben manejar las frustraciones, pero también el éxito, que recae sobre los hombros propios y también ajenos. La fama suele cobrar precios muy altos, no es fácil llegar solo, sin contención. En el desarrollo profesional se pone en juego el contexto familiar, de entrenamiento y de salud.

Alguna vez Cecilia, la mamá de Lionel Messi, confesó: “Sufrimos las críticas cuando dicen que él no siente la camiseta de la Selección, que viene por obligación. Eso no es verdad: si lo vieran como lo vemos nosotros sufrir, llorar, toda la familia lo sufre. La verdad que esa crítica te duele”. La vida pública no solo afecta a la persona que protagoniza la historia, sino a todo su entorno. El orgullo se siente, se vive y se expresa. La familia no oculta su admiración por el ídolo o la ídola, pero sufre cuando hay más presiones que logros, no se obtiene lo deseado o son marginados por decir sus verdades.

Con la emoción a flor de piel se vive el deporte de la gordita vestida de cuero que rueda sobre el verde césped, el que viste sus tribunas con trapos de colores y por el que miles de personas vociferan sin parar. Y hoy las selecciones mayores de fútbol se encuentran en un momento: ellos terminaron segundos las Eliminatorias y obtuvieron su pase al Mundial de Qatar (compartirán grupo con Arabia Saudita, México y Polonia); ellas viajarán a Colombia para disputar la Copa América (en julio enfrentarán a Brasil, Perú, Venezuela y Uruguay en fase de grupos), con el objetivo mayor de sacar boleto para el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023.

Padres orgullosos

Cristian “Cuti” Romero juega como defensor en el Tottenham de Iglaterra y se ganó su lugar en la Selección Argentina. Debutó con la albiceleste el tres de junio de 2021 y marcó su primer gol con la mayor frente a Colombia, por las Eliminatorias. Su momento de consagración fue en la Copa América 2021; una lesión lo dejó fuera de la cancha hasta la final con Brasil, donde volvió a ser titular. En la temporada 2020/2021 ganó el premio al mejor defensor de la Serie A. Víctor Romero, su padre, le dice a Marca Informativa Córdoba que cuenta los días para el Mundial de Qatar: “Todos esperamos que lleguen de la mejor manera. Ojalá que Cuti mantenga el nivel alto hasta el Mundial, es un central fuerte y seguro. Sería bueno que él y todo el equipo puedan sostener el rendimiento para hacer un gran torneo”.

-¿Qué significa para Córdoba ver a sus jugadores en el máximo nivel?

-Es bueno por los jugadores de Córdoba, no sólo Cuti. Ojalá puedan estar también Dybala y Álvarez. Cuando chicos del fútbol de Córdoba llegan a ese nivel engrandecen y prestigian al fútbol y a sus clubes. Como cordobeses tenemos que estar muy felices y contentos por lo que están logrando nuestros jugadores.

-¿Cómo lo reciben a Cuti en Argentina, su gente?

-Cada vez que viene a Córdoba lo reciben muy bien, es increíble el cariño que le brinda la gente, lo mismo ocurre en Buenos Aires, en San Juan, en Santiago, donde ha jugado la Selección. Es extraordinario el aprecio que le tienen a esta camada de jugadores que ganaron la Copa América después de tantos años, se transformaron en los nuevos ídolos jóvenes del fútbol.

-¿Los comienzos fueron complicados? ¿Qué se recuerda de aquellos tiempos? ¿Imaginaste verlo en este nivel?

-Los comienzos en San Lorenzo -de las Flores, Córdoba-, fueron muy lindos, es nuestro hogar. Hoy no está el presidente Enrique Nicolás, con quien teníamos una relación muy buena, pero nos queda gente amiga. Después está Talleres, donde aprendió mucho y pasó lindos momentos. Y llegó Belgrano, que era lo que ansiaba en el fútbol de Córdoba porque toda la familia es hincha del club. Hizo inferiores y llegó a Primera muy bien. Después pasó esa transición de joven cuando llegas a Primera, tenés ese bajón normal y pasan algunas cosas.

- ¿Fue difícil esa etapa?

- También le sirvió para ir haciendo una templanza fuerte para lo que vino después. Lo trasformó en un jugador joven bien preparado, muy fuerte mental y físicamente. Si en algún momento te toca estar en la mala, de lo malo sacás lo mejor para que te ayude en el futuro. En el caso de Cuti, que es un ejemplo para todos los pibes de su edad y los más chicos, llegar al nivel en el que está sinceramente es algo muy grande. Jugar en la Selección, estar en un país como Inglaterra, que tiene el mejor fútbol del mundo, sin pretemporada, lesionado. Se sanó, jugó y es titular. Es algo soñado verlo jugar en la forma que juega y donde juega, en uno de los mejores clubes como el Tottenham y con la albiceleste, que es lo máximo para un jugador. Para uno como padre verlo es un orgullo muy grande, y como familia estamos muy felices con sus logros.

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Capitana de familia

Estefanía Banini fue la capitana de la SelecciónArgentina en el Mundial de Francia 2019. Luego fue apartada por decisión del cuerpo técnico, tras criticar públicamente al entrenador Carlos Borrello por los algunos manejos que no le gustaron y luchar por los derechos de la mujer en el deporte. Volvió a ser convocada, después de casi tres años, en los amistosos que Argentina disputó con Chile. Comenzó a jugar al fútbol en su provincia natal, Mendoza, luego migró al Colo-Colo de Chile, donde triunfó en Copa Libertadores. Jugó en Estados Unidos y España, donde hoy es titular Atlético de Madrid. Fue incluida en el Once de FIFPro 2021 y en el Equipo Ideal de Sudamérica de la década pasada. Su madre, Elizabeth González -o “Lizzie” como todos la conocen- la acompañó en ansiado regreso con la Selección. “Se siente mucha emoción, se siente que volvió, que está de nuevo con la celeste y blanca, un sueño que quería cumplir. Tratamos de acompañarla en esto, ella siempre quiso estar en esta Selección, habiendo peleado por los derechos de la mujer, que es algo muy importante”, le cuenta a Marca Informativa Córdoba.

-Estefanía suele decir que desde niña le costó insertarse en el mundo del fútbol, que sufrió por ser mujer y jugadora, ¿Cómo lo vivieron ustedes?

-Fue difícil. Ella en sus comienzos jugaba con varones, así que nosotros desde la platea escuchábamos lo que decían. Fue complicado para todos, pero el sueño de Estefi empezó a los cinco años, cuando dijo “yo quiero ser jugadora de fútbol, yo quiero estar en la Selección Argentina”. Ella tiene un temple especial, un carácter, una garra y una fuerza que la hizo superar todo eso.

-Hoy está lejos, viviendo en España, incluso fue premiada, ¿Qué les produce verla disfrutar, a pesar de no poderla abrazar tan seguido?

-Una dualidad, porque uno quisiera abrazarla, besarla, estar con ella y estamos lejos. Pero a veces hasta nos parece mentira, ella en esto, es muy humilde y nosotros la vemos como a Estefi hija, hermana, sobrina, con esa locura y alegría que tiene, cada vez que viene nos contagia. Pero la verdad que nos cuesta dimensionar lo que ha pasado este último tiempo, ha sido increíble que ella esté entre las once.

-Estefanía es una de las mayores referentes del fútbol femenino. Estuvimos casi tres años sin verla con la celeste y blanca, a pesar que sus propias compañeras pedían por ella ¿Cómo ves la relación del grupo?

-Es un grupo de muchas chicas que fueron al Mundial: ella luchaba desde afuera y sus compañeras desde adentro. Entonces se ha mantenido un equipo y eso es lo importante.

Con enormes expectativas de presente y futuro, el ciclo de exigencias deportivas emociona. Se paran los corazones, se grita, se llora. Y las familias –como la de Cuti y Estefanía- siguen acompañando.

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