Por Guillermina Delupi
"El Gobierno nacional no tiene las herramientas para estabilizar la situación"
La analista política advierte que sin consenso será imposible llevar adelante cualquier plan económico y no prevé grandes cambios en relación a lo trazado por el exministro Guzmán.
Mientras los informes elaborados por el Banco Central (Relevamientos de Expectativas de Mercado) ya señalan que el año cerrará con una inflación cercana al 70% y las consultoras privadas avizoran que ese número llegará al 80%, el Gobierno expone sus conflictos internos a una ciudadanía que ha perdido credibilidad en la dirigencia política. En un escenario incierto y en el que todavía nadie ha logrado capitalizar el descontento popular, la asunción de Silvina Batakis en el Ministerio de Economía llevó algo de calma a los mercados y pareciera darle continuidad al plan económico que Martín Guzmán no pudo llevar adelante. En diálogo con MI Córdoba, la analista política Paola Zuban desliza algunas explicaciones posibles.
- ¿Cómo ves los ejes propuestos por Silvina Batakis?
- Creo que el objetivo de Batakis ha sido tranquilizar a los mercados por un lado, a la sociedad por el otro y a los propios espacios internos de un oficialismo que está en una situación política -para ser muy conservadora en el término- turbulenta. Es una situación en la que hay diferencias internas muy profundas y pronunciadas, entonces la necesidad era llevar un poco de tranquilidad y de certidumbre. Me parece que la cuestión comunicacional y política pasó por esta intención de calmar un poco las aguas. Fijate que los anuncios tienen que ver con mantener los acuerdos con el Fondo y los compromisos previos, con seguir adelante con las últimas medidas que había tomado Martín Guzmán, pero al mismo tiempo dar señales al espacio interno del Frente de Todos vinculado más con el kirchnerismo.
- ¿Creés que su asunción viene a solucionar el problema o sólo patea la pelota hacia adelante?
- Las gestiones económicas requieren principalmente, más allá de las capacidades técnicas, un apoyo político. Sin eso y sin consenso es imposible llevar adelante una gestión económica. Creo que Guzmán tuvo resistencias desde el comienzo, no solamente con su plan económico sino con su figura, muy resistida. Y me parece que el presidente se empeñó en sostenerlo para reafirmar su independencia con respecto a estos sectores internos que lo resistían. Con lo cual me parece que la actuación de Batakis dependerá mucho de los apoyos políticos que tenga dentro del oficialismo. El plan económico, más allá de algunas medidas puntuales, no va a poder ser muy diferente del que se venía desarrollando porque está anclado a los acuerdos con el FMI; salvo que el oficialismo, aunque no veo indicadores que así lo planteen, quiera romper el acuerdo con el Fondo y generar un nuevo escenario disruptivo y muy diferente del que hay.
- ¿Se avizoran más ajustes?
- La situación económica es bastante compleja, se están realizando pequeños ajustes y creo que va a haber más, muy con cuentagotas pero que de a poco van a ir generando un ajuste mayor. Habrá que ver si la impronta de un nuevo ministro de Economía trae algo más de confianza al sistema económico y eso de alguna manera genera otra expectativa. Pero por lo menos en estos primeros días no hemos visto que eso haya sucedido. La respuesta de los mercados no ha sido ni muy buena ni muy mala. Se ha mantenido expectante, no ha habido reacciones de corridas bancarias pero tampoco un mercado que haya salido a festejar la designación de la nueva ministra. Habrá que esperar unos días para que la noticia se asiente, la ministra haga más anuncios y se pueda ver realmente una nueva dirección o no de lo que se venía viendo hasta ahora.
- ¿Cómo creés que se estabiliza esta crisis?
- El gobierno nacional no tiene las herramientas para estabilizar la situación, me parece que las divisiones internas que los están asolando conspiran en contra de esa estabilización. No puede haber una estabilización donde hay una fractura casi irreconciliable. Tenemos por delante un año todavía muy complicado y habrá que ver después del escenario electoral cómo se resuelve esta incertidumbre en la que vive la ciudadanía argentina, con un escenario en el que no le sobra nada a nadie. La realidad hoy es que en un hipotético escenario electoral la oposición tiene una ventaja muy leve con respecto al oficialismo, seguida de una tercera vía de ciudadanos que no están conformes ni con unos ni con otros. Argentina ha sido muy pendular en este sentido, ha elegido a un Juntos por el Cambio que no resolvió problemas y después eligió a un Frente de Todos que también la defraudó. Entonces tenemos una masa crítica de ciudadanos que hoy no tienen una opción clara. Es un escenario bastante incierto, falta más de un año para las elecciones pero el factor denominador común es el divorcio que la ciudadanía tiene con su clase dirigente, en la que no encuentra a nadie que tenga una valoración positiva. En ciencias políticas le llamamos “negativa agravada” porque es muy superior la imagen negativa que la positiva.
- ¿De todo el arco político?
- Sí, incluso Javier Milei en estos últimos dos meses ha incrementado en 20 puntos su imagen negativa, con lo cual hoy ya está en los mismos valores que el resto de la dirigencia que él tanto critica.
- ¿Cuál es el escenario posible?
- Todavía no hay un espacio político o un dirigente que logre capitalizar ese descontento ciudadano. Milei, que parecía ser una alternativa, hoy aún con una imagen negativa alta, sigue estando en el escenario. Pero habrá que ver si es quien concentra finalmente todo ese descontento que hay con los espacios políticos tradicionales o si aparece otro u otra que logre reemplazarlo en el horizonte.
- A juzgar por las últimas encuestas él no estaría siendo la alternativa, hoy por lo menos. ¿Esto podría cambiar?
- Sí, podría cambiar. Nosotros habíamos definido a la ciudadanía en un informe anterior con tres “i”: Intolerancia, Incertidumbre e Impaciencia. Ese periodo de tiempo en el que la ciudadanía le daba margen a un dirigente para demostrar, implementar o diseñar políticas públicas ya no existe. Milei, con una imagen altísima, en dos meses y con cuatro declaraciones desafortunadas perdió 20 puntos y pasó a engrosar esa fila de dirigentes que tienen más imagen negativa que positiva. Creo que la ciudadanía no tiene tolerancia ni paciencia para asistir a desaciertos. Cuando nosotros preguntamos si está a favor o en contra de una política de shock o gradualista, en nuestro último informe nos encontramos con que el 65% de los ciudadanos pide una política de shock, pero cuando profundizás un poco, en lo único en lo que están de acuerdo es en la reducción de los planes sociales y en que el Estado persiga a los grandes evasores. Si la política de shock significa reducir el gasto público en salud, educación, sueldos, jubilaciones o incluso subsidios a la energía o al gas, nadie está de acuerdo. Entonces lo que entendemos por política de shock es: necesito una solución urgente y necesito un líder que sea capaz de implementar esas medidas. Y ese líder tiene que tener necesariamente un consenso de la mayoría de la sociedad y de las fuerzas políticas. Ese líder todavía -por lo menos en el panorama del argentino medio- no aparece.

