"Se perdió la mística por el periodismo"

El fundador del Colegio Universitario de Periodismo analiza la actualidad de los medios y los comunicadores. "Ya no se camina la calle y las oficinas de prensa manipulan todo", asegura. También habla de sus vínculos con Juan Domingo Perón, el Papa Francisco y Raúl Primatesta, y revela su participación en las gestiones que impidieron la guerra entre Argentina y Chile en diciembre de 1978. 

Por Hugo Caric

“Mi primer vínculo con el periodismo fue cuando tenía diez años, trabajando en un kiosco de diarios y revistas que estaba al frente de mi casa. Me pagaban un peso por día y eso representaba una gran ayuda para la economía de una familia muy pobre, donde éramos nueve hermanos”. Miguel Pérez Gaudio evoca aquel incipiente contacto con los medios de comunicación, que se profundizaría cuatro años más tarde cuando fuera contratado como “encargado de desgravar todo lo que venía desde Buenos Aires” en Saporiti, la primera agencia de noticias argentina. No sería el único periodista de la familia: sus cinco hermanos varones -Leopoldo, Jorge, Luis, Ulises y Rubén- siguieron el mismo camino.

Miguel Pérez Gaudio (84) es el fundador de la Escuela Superior de Periodismo del Centro de la República, hoy Colegio Universitario de Periodismo (CUP), que la semana pasada celebró sus 50 años de existencia. “Empezamos con ocho alumnos y estimo que por nuestras aulas ya han pasado alrededor de ocho mil”, refiere. Y recuerda aquellos inicios: “Al principio nos prestaron unas aulas de un colegio de monjas, pero no duró mucho. Había gente que fumaba o parejas que iban de la mano y eso era escandaloso (risas). Por suerte el Arzobispado nos cedió una casa vieja en Nueva Córdoba y pudimos hacer la sede propia, con mucho esfuerzo”.

“En aquella época se dan dos acontecimientos internacionales muy importantes para la comunicación, que fueron el Informe MacBride de la Unesco y el documento Inter Mirífica del Concilio Vaticano II, a través de los cuales empieza a tomar fuerza la necesidad de que el periodismo tuviera un marco académico. Por entonces, ya había más conciencia en los trabajadores, a través de los sindicatos, que fueron los que llevaron adelante los primeros antecedentes de oportunidades académicas”, sostiene.

“Nuestra escuela tuvo identidad desde el primer momento. Fuimos los primeros en desarrollar teoría y metodología, con programas y contenidos propios en una época en la que la formación era muy centralista”, precisa.

PPP: Perón, Papa y Periodismo

A pesar de su histórica cercanía con la Iglesia, Pérez Gaudio se define como “anticlerical”. “Soy de los que quieren seguir creyendo”, afirma en el living de su casa de barrio Alto Verde, donde recibió “varias veces” a Jorge Bergoglio, el actual Papa Francisco, y guarda como tesoros 14 máquinas de escribir y 17 horas de grabaciones de las seis entrevistas que le realizó a Juan Domingo Perón.

“Soy el periodista que más notas le hizo”, refiere sobre el expresidente argentino, al que define como “un genio”. Y cuenta que en su afán de obtener una de esas notas con “el General”, se presentó en el acceso de la quinta “17 de Octubre”, en Madrid, con una caja que contenía un salame, un vino de Colonia Caroya y el último par de zapatos que el expresidente había encargado en Buenos Aires antes de su exilio. “Le dejé las cosas a un guardia y al día siguiente Perón me llamó al hotel para agradecerme y decirme que me esperaba. Estuvimos seis horas hablando, publiqué la entrevista en la revista “Aquí y ahora”, y fue un boom”, rememora.

- ¿Y con Bergoglio cómo fueron las entrevistas?

-Yo lo traté mucho en la época en la que él vivió en Córdoba. Es una persona muy humilde. Hace muy poquito llamó a la casa de uno de mis hijos preguntando por mí y él les pasó mi número de teléfono. “Che, te va llamar el Papa”, me avisó. Y así fue, estuvimos casi 40 minutos hablando.

-¿Cuál es su diagnóstico sobre la realidad de la actividad periodística?

-En los últimos tiempos, acentuado por todo este asunto de las noticias falsas, el periodismo entró en un gran desprestigio. A esta realidad también contribuye el auge que ha tomado la comunicación del poder a través de las oficinas de prensa, que manipulan todo. Como resulta más fácil contar con ese prestador de información, los medios van dejando a sus periodistas en las redacciones y entonces se hace un periodismo de escritorio. No podés sacar al periodista de la calle, ¡tenés que mandarlo a la calle!

-¿Le gusta lo que se ve, lo que se lee y lo que se escucha en los medios?

-No. Pero hay que verlos, leerlos y todo lo demás. La mayoría de los medios te va contando medias verdades y vos tenés que ir haciendo tu propia composición. Y el periodismo se ha mercantilizado en forma absoluta. Mi lema es ‘saber pensar, hacer pensar y dejar pensar’ y sigo creyendo que la noticia es la primicia, quizá no en el sentido de llegar primero sino más bien en cuanto a la novedad en el enfoque, en el tratamiento y hasta en la presentación. Hoy ha bajado el nivel de investigación y de creatividad. Se perdió la mística por el periodismo.

-Hoy existen muchos más medios de comunicación que hace 50 años y esa realidad no deja de ser una muy buena noticia.

-Por supuesto. Igual se ve muy poca creación propia con metodología. Todos van a Internet y hacen lo mismo.Y además está la enorme influencia de las oficinas de prensa. En alguna época fue La Voz del Interior la que empezó a querer adoctrinar a gran parte de la cultura de Córdoba, y en la radio y en la televisión se leía el diario en lugar de producir. Una de las exigencias fundamentales del periodismo es ser testigo del acontecer, y en ese sentido creo que antes había más libertad en nuestro trabajo. Salvo en el caso del periodismo deportivo, donde tenés que estar sí o sí en un lugar para contar lo que pasa, se perdió eso de “caminar la calle”. ¿Qué sucede entonces? Hay más medios, pero no gravitan. No se hace diferencia.

-¿Cuáles son los desafíos que hoy plantea la formación de periodistas?

-Hace muchos años escribí un tratado metodológico, que se llama “Periodismo Idea”, donde denuncio al periodismo sistema y propongo las formas de combatirlo. Hoy sigo defendiendo al “Periodismo Idea”, aunque algunos se me caguen de risa. Estoy convencido de que no hay periodismo sin periodistas que tengan una formación sólida en lo cultural y en lo técnico, más allá de que este último aspecto hoy esté sobredimensionado y se lo quiera anteponer a lo esencial.

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