Por Juan Cruz Taborda Varela
Mercante y sus dos mujeres
Fueron los más íntimos amigos, los socios políticos predilectos, el hombre de confianza absoluta que uno y otro necesitaban. Pero un día, sin mediar razones conocidas, todo terminó. Juan Domingo Perón y Domingo Mercante, la tercera pata del gran movimiento, cortaron su vínculo para siempre. ¿Por qué? ¿Por las dos mujeres de Mercante? ¿Dos?
Mercante y Perón fueron estrechamente amigos. Mas no sólo eso: mientras Juan Domingo se casaba con Eva, el otro, Domingo Mercante, era testigo de la unión: la amistad del novio y el testigo existía desde hacía 20 años. Como si fuera poco, el testigo Mercante puso la firma en el acta nupcial y prestó su quinta, la de San Vicente, para que el General y la actriz se casaran. Y después se las vendió, a precio de amigo, claro.
Perón y Mercante eran panas, brodas, cófrades, sombra y cuerpo. Inseparables. Pero en algún momento de la historia, Mercante, acaso el sucesor de Perón, pasó a ser un nadie perseguido y a la vez olvidado. Los destituyeron de su cargo de gobernador de Buenos Aires, quitaron sus menciones, su nombre fue palabra prohibida en el peronismo ¿Qué pasó en el medio? ¿Por qué la mano derecha de Perón, su primer amigo político cuando el 1925 pensaron un país distinto, se convirtió en su enemigo?
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Juan Domingo Perón y Domingo Mercante no sólo eran tocayos: eran compañero de armas, participaron juntos del golpe del ´43, fueron integrantes de aquel gobierno y el 17 de octubre de 1945, mientras uno estaba preso, el otro, Mercante, hijo de un sindicalista, organizaba con los gremios lo que sería el 17 de octubre de 1945. De no llamarse peronismo, el movimiento podría llamarse mercantismo.
El mismo 17, cuando Perón estaba preso,le pidió a Eva en una carta: "Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell a ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos". El General quería descanso y amor y su amigo Mercante era quien se lo podía conseguir.
Una vez inventado el peronismo, Domingo Mercante ocupó el segundo cargo más importante del país. Perón lo quería a su lado en la Casa Rosada como secretario general de la Presidencia. Pero a pedido del Laborismo, Mercante fue el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Con el 58% de los votos, no solo ganó las elecciones, sino que también logró más votos que el propio Perón.
¿Eso enojó a Perón? ¿Que Mercante haya obtenido más votos que él hirió su ego? En principio, no. No, porque Mercante fue un gobernador que dispuso de un presupuesto que Buenos Aires jamás tuvo. En pleno apogeo del peronismo, Mercante hizo más de 1.600 escuelas, construyó el complejo de Chapadmal, pavimentó miles de kilómetros, se mandó 59 aeródromos y como ofrenda a su amiga Eva, hizo la Ciudad de los Niños en La Plata, la que inspiró a Walt Disney para su futuro parque. No en vano Eva dijo:
- Mercante es el corazón de Perón.
De muy buen trato con los radicales y con una Buenos Aires plagada de obras públicas, Mercante fue el hombre fundamental para la reforma constitucional de 1949. Presidió la convención y logró lo que Perón necesitaba: la posibilidad de la reelección. Reelección que se inauguró en 1950 en tierras bonaerenses: Mercante fue nuevamente candidato a gobernador, logró el 63% de los votos, dejó atrás al radical Ricardo Balbín por más de 20 puntos porcentuales y logró la primera reelección de la historia.
Aquel mandato duraría, quedo establecido así legalmente, tan sólo hasta las elecciones en las que Perón, en 1951, buscaría su propia reelección. Se descontaba que a su lado estaría, como siempre, Mercante. Pero Mercante no apareció. Carlos Aloé fue el candidato ganador en Buenos Aires y Mercante, quien pintaba como el sucesor de Perón en la Rosada para 1958, desapareció de escena para siempre. Su retrato fue eliminado de todos los despachos. Inexplicablemente, quienes habían sido sus ministros fueron perseguidos y encarcelados, su nombre desapareció de todas las placas de sus obras, su figura se desvaneció en el horizonte.
Eva lo amaba: jamás había abandonado a Perón. Eran, para la iconografía peronista en afiches, la trilogía de la revolución: Perón, Eva y Mercante. Pero de la noche a la mañana, el hombre se esfumó para siempre.
¿Por qué el ataque de Perón a su mejor amigo y el ocultamiento de su figura? ¿Por su convulsionada vida privada? ¿Por tener hijos con distintas mujeres a la vez? ¿Eso hizo Domingo Mercante?
EL CORONEL Y SUS INFIDELIDADES
Elena Caporale era la esposa oficial de Mercante y por lo tanto, la primera dama. Elena era amiga personal de Eva. Junto con Blanca Duarte, hermana de Eva y casada también con un militar y senador, compartían, las tres, momentos que iban más allá de lo político.
Isabel Ernst era alemana, secretaria personal de Mercante, secretaria gremial de la Presidencia y, al poco tiempo, secretaria privada y mano derecha de Eva. En toda Buenos Aires le decían “la otra primera dama”. Isabel y Mercante se habían conocido durante el golpe del ‘43 y se habían vuelto inseparables. Elena era la oficial; Isabel, la otra, tuvo un rol fundamental en el mítico 17 de octubre.
Elena, la mujer oficial, tenía bajo perfil. Pero la impronta evitista la animó. Se hizo cargo de la política social, comenzó a tener más protagonismo, se vistió con traje sastre y se hizo rodete. Manejaba tanto presupuesto que comenzó a circular una ironía: hay que ver si con tanta ayuda alcanzan los necesitados. Comenzaron a decirle “la gobernadora”. Incluso reemplazaba a Mercante en actos oficiales. “La mujer argentina está viviendo un momento histórico, no porque haya obtenido conquistas materiales, que son siempre secundarias, sino porque ahora ocupa el lugar que le corresponde al lado del hombre en la dirección de un destino que les es común”, decía en sus discursos. Tras la aprobación del voto femenino, hubo gran acto de entrega de documentos para que las mujeres pudieran ejercer el derecho al voto. El primer documento fue para Eva, el segundo para ella y el tercero para una actriz que en ese momento noviaba con Juan Duarte. Iba en franco crecimiento, aparecía en cada balcón que hubiese y saludaba con sus brazos en alto a las multitudes. Hasta que le pidieron que afloje: Eva hay una sola, y no quiere competencia.
Mientras Elena tomaba ese protagonismo, Isabel, la secretaria de Mercante, fue madre en febrero de 1950, tras la reforma de la Constitución. El niño se llamó Alfredo Silvestre. Su apellido: Mercante. El gobernador, casado con Elena, tenía un hijo con Isabel. A los pocos meses nació Cristina, otra hija de Mercante, pero con una maestra.
Isabel, la secretaria y madre, intentó irse del país con su hijo. Pero fue retenida en Ezeiza. Sabiendo que no sólo era la segunda, sino que había varias terceras y cuartas, renunció a todo y se fue a vivir al campo en Monte Grande. Cuando Mercante cayó en desgracia, se ocultaba en su mismo rancho. Durante un tiempo se exiliaron en Uruguay.
Si durante el último trayecto del peronismo, Mercante y los suyos y suyas la pasaron mal, mucho peor fue tras el golpe del ‘55. Secuestro de hijos, extorsiones y más exilio. Domingo Mercante, hijo de Elena, estuvo dos años preso durante la dictadura. Alfredo Mercante, hijo de Isabel, fue secuestrado a los cinco años por la misma dictadura del ‘55 para que Mercante volviera al país. Pese a todo, quien podría haber sido el suceso de Perón y su amante se volvieron pareja oficial. En 1974, Mercante volvió a visitar a su viejo gran amigo Juan Domingo: lo hizo durante sus exequias, en silencio y entristecido. Jamás explicó la razón del divorcio político que escandalizó a la Argentina de 1950. Muerto Mercante en 1978, Isabel vendió todo y se mudó a Las Tapias, en Traslasierra, Córdoba. Allí volvió a casarse. Murió en el año 2.000. La mujer que fue fundamental para el 17 de octubre de 1945 está enterrada en el cementerio del pequeño pueblo cordobés.

