Eva Perón |

Evita la irreverente

Eva con el pañuelo verde, Eva besándose con Cristina, Eva de pelo suelto mirando a la cámara riendo, Eva de rodete y trajecito ovacionada, Eva en las banderas, Eva en un cuento, Eva en obras de teatro, Eva hecha canción.

Por Anabella Antonelli

Leo el libro de un tirón. Tengo la sensación de que “Eva y las Mujeres: Historia de una irreverencia” (Ed. FutuRock) es pasar el cepillo a contrapelo de un momento histórico tan discutido, desacordado, mistificado. Evita aparece en el texto desafiando los lugares comunes en que se suele ubicarla. Aparece en las tramas políticas que se dieron y en las que habilitó en su breve vida.

Julia Rosemberg es historiadora, docente y columnista en programas de radio FutuRock. En 2019 publicó este libro, buscando nuevas lecturas sobre la vida política de María Eva Duarte de Perón.En el año 2014, la autora escuchó asombrada un discurso de finales del ´46 de una Evita de 27 años, joven también en su vida política. “Se nota medio nerviosa, se equivoca, parece como que está probando. Ese discurso me impactó porque ella habla de la necesidad de la sanción de la Ley 13.010 (de derechos políticos de la mujer) -explica la autora a MI Córdoba- y dice que no les quieren dar esa ley porque las mujeres perderían la feminidad si votaran, pero que en realidad las únicas que no pierden la feminidad son las mujeres de familias acomodadas porque las trabajadoras igual se tienen que levantar a las cuatro de la mañana. Rápidamente coloca el problema de género atravesado por la cuestión de clase.”

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“¿Por qué a igual rendimiento hombres y mujeres cobramos diferentes salarios?”, seguía Eva en la grabación. Esa pregunta, en 1946, de la boca de una mujer que era la primera dama, despertó su curiosidad. “Nunca había leído nada que dé cuenta de esa preocupación, de ese tipo de planteos y preguntas. Quise indagar si había más cosas sobre ese tema y me encontré con que era algo a lo que le había dedicado buena parte de su vida política, pero lo que más me sorprendió es que todo eso no había sido narrado”, explica.

Invisibilizar la memoria

Si el peronismo es una experiencia incómoda que habilita un abanico de interpretaciones, la figura de Eva aparece como una patada al tablero. Pero hacer foco sólo en ella oculta el enorme colectivo de mujeres con el que actuó y que organizó. Mujeres que fueron de las primeras que participaron en la vida institucional del país como legisladoras o funcionarias y que no tuvieron lugar en la historia o que aparecieron como fanáticas de Eva, barriendo su valor, sus acciones, su formación política.

“A mí me gusta pensar esta época como un antes y un después en la historia argentina, no solamente por el voto sino también por esta capacidad de hacer representantes políticas -explica la historiadora-. El Estado las reconoce al darles un documento como ciudadanas, como sujetos políticos, es mucho lo que cambia, no solamente la Ley 13.010, sino el proceso político inmediato que se desarrolla con la creación del Partido Peronista Femenino, con las elecciones del 51 y del 54, donde ellas son candidatas, hacen campaña, toman la voz.” Para Julia, la experiencia fue tan rupturista que hasta habilitó la candidatura de una mujer a la vicepresidencia, “en el mundo no había país que tuviera una mujer en ese cargo. Todo eso es lo que se intenta clausurar después.”

Si bien el golpe de Estado del ´55 no toca la Ley de derechos políticos de la mujer y pueden seguir votando, “lo que se intenta anular es todo lo que había agregado Eva, que es la participación de ellas no en tanto sufragistas, sino en el día a día, en las Unidades Básicas, pensando colectivamente, disputando el espacio público, disputando poder en las Legislaturas y en el Congreso, la mujer en tanto militante política. Lo distintivo del peronismo es que hizo que ese derecho se convierta en la transformación real de la vida de miles y miles de mujeres”, sigue la historiadora.

Hija rebelde

“En el discurso político de la época, salvando a las minorías feministas y otros sectores, aparecía la mujer como ama de casa y madre casi únicamente, o primero eso y después vemos si otra cosa. En ese clima de época nace y crece Eva Perón y estas mujeres, entonces pedirle que hable por fuera de su época me parece injusto -señala Julia-. Durante mucho tiempo se sacaron citas recortadas de sus discursos donde habla de la mujer y el hogar y con eso se pretendió zanjar una discusión diciendo la ‘Eva patriarcal’. Se ha hecho menos hincapié en los elementos con los que discute y rompen con el clima de época.”

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En el texto La Razón de mi Vida, Eva dedica una parte a las mujeres, “y habla de ellas y el hogar porque le interesa pensar ese sujeto, que es el sujeto popular postergado, la ama de casa. Cuando habla de la mujer y el hogar habla del lugar como un lugar no feliz donde la mujer destina horas y horas de trabajo que no son reconocidas y llega a proponer la idea de que esas tareas que nadie ve, que nadie reconoce, tienen que ser tareas remuneradas, para que la mujer pueda tener un salario independiente a la voluntad del hombre, en 1951, es muy rupturista para la época”, sigue la historiadora.

Mujeres tomando la palabra públicamente, transmitiendo un saber político a otras mujeres en las Unidades Básicas, mujeres recorriendo provincias afiliando a otras, mujeres ejerciendo una vida política. “Para Eva Perón no hacía falta tener una carrera universitaria para que las mujeres se dedicaran a la política. Hay toda una ruptura en clave de género y en clave de clase también, de quiénes pueden y deben participar en política.”

La figura de Eva

Julia se apasiona mientras habla. Su libro tiene la capacidad de retratar y recuperar una imagen de Eva y de un movimiento de mujeres ocultado, negado, distorsionado, con sus aristas más filosas limadas. ¿Qué nos aporta hoy la figura de esta mujer para pensar el contexto actual? “Primero que, en un momento histórico que se proponía mantener ciertas tradiciones respecto al rol de género, que no invitaba a esta enorme experiencia política, estas mujeres lo hicieron venciendo normas y resistencias. Entonces nos invita a pensar que no necesariamente el clima que nos acompaña tiene que ser el mejor para producir ciertas cosas, conquistar derechos y ejercerlos.” Además, sigue Julia, que esos derechos ganados no son de una vez y para siempre, porque la historia no es algo lineal ascendente, siempre hay una oposición “intentando clausurar esas experiencias que se inauguran”.

Es importante reconocer el pensamiento político de Eva y qué legado nos deja. “Lo fundamental para Eva es la organización, si hay un enemigo a combatir es el individuo suelto, hay algo de la organización colectiva a la que ella vuelve una y otra vez. Por otro lado, para ella pensar la política no es solamente organizar la fuerza propia sino además advertir y pensar en el adversario, en el enemigo -señala Julia-. Hoy, quienes no somos fascistas, por ponerlo en términos actuales, no sabemos ni siquiera qué nombre ponerle a esa avanzada que estamos teniendo. Nos está faltando un pensamiento político en términos estratégicos, dejar de mirarnos un poco y advertir la magnitud de lo que está pasando del otro lado y cómo se lo combate, cómo se le disputa, cómo se lo enfrenta. Para eso hay que reconocerlo, leerlo y desmenuzarlo. Eso también nos deja Eva.”

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