"La nueva CGT tendrá mucho trabajo para revertir la desocupación en Córdoba"

A cargo de la normalización de la CGT provincial, el sindicalista Horacio Otero habló con Marca Informativa Córdoba. Anunció que esta semana llegarán a Córdoba los secretarios generales de la CGT Héctor Daer y Pablo Moyano con la misión de entronizar a la nueva conducción local. Desde el sector de José Pihen adelantan que "fracasarán porque las diferencias son irreconciliables". De fondo, la oposición de Schiaretti al Gobierno nacional.

Por Guillermo Posada / @cortodemira

Después de años de desatender la realidad de los distritos del interior del país, la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) inició un “proceso de normalización” de la central en las distintas provincias y Córdoba, por peso específico e historia, es uno de los desafíos importantes para mandar una señal al conjunto del movimiento obrero.

La CGT Córdoba, por su parte, tiene como referente histórico al secretario General del Sindicato de Empleados Públicos (SEP), José Pihen, legislador oficialista y la pata institucional del peronismo cordobés en el mundo gremial, tanto con José Manuel De la Sota como con Juan Schiaretti. Pero el estatal enfrenta desde hace años a un núcleo duro de gremios que rechazan su conducción y nunca quisieron integrarse, como la UOM, Luz y Fuerza, Comercio, Camioneros, Aoita y otros. Pocos en cantidad en relación a la rama cordobesista, por designarla de algún modo, pero de peso por cantidad de afiliados y tradición de lucha.

Sobre este último bando se apoya la CGT nacional para intentar reemplazar al Pihen. Hace dos semanas estuvo en Córdoba el secretario de Interior, el metalúrgico Horacio Otero, intentando conformar una comisión con representantes de ambos sectores, sin resultado positivo, ya que Pihen no resigna su intención de seguir al mando de la CGT provincial, y los opositores se niegan a aceptar que continúe, imputándole ser “el delegado de Schiaretti”.

Los cuestionamientos llegan al Ministerio de Trabajo de la Provincia. El secretario General de UOM Córdoba, Rubén Urbano, referente del sector disidente y uno de los más críticos con Pihen, dijo a MI Córdoba que la cartera laboral “trabaja para los empresarios. Es rápida para sacar conciliaciones obligatorias cuando estamos fuertes en un conflicto y se niega a intervenir cuando ve que el conflicto se hace cuesta arriba para los trabajadores. Pihen es parte del Gobierno y no hace nada”.

A su vez, en diálogo con MI Córdoba, Otero remarcó que las provincias no tienen autonomía política respecto a la conducción nacional, un aspecto que sin duda significa un callo difícil de salvar ante la posición abiertamente opositora de Schiaretti con el gobierno de Alberto Fernández, que tiene el aval de la poderosa CGT.

“Córdoba tiene que discutir, los melones se acomodan en el camino. No estamos en un convento de carmelitas y acá somos todos dirigentes sindicales, que tenemos representación y que manejamos una organización”, expresa con fuerza Otero por teléfono desde Buenos Aires.

-¿Cómo describe a la situación de la CGT Córdoba?

-El movimiento obrero de Córdoba inició un proceso porque estaba totalmente dormido. Desde lo institucional, nadie en Córdoba tiene mandato otorgado por la CGT nacional. La Secretaría del Interior, que es la que otorga las certificaciones, nunca otorgó certificación a José Pihen, ni hay constancia en la Secretaria de un documento que reconozca a Pihen como delegado en Córdoba. Si alguien intentara fraguar alguna documentación nuestra estaría en problemas.

- Pero Pihen dijo que tiene un documento emitido por el Ministerio de Trabajo de la Provincia, certificado por escribano. Si bien no es la certificación que otorga Azopardo, le permitió funcionar hasta ahora.

-¡Eso no existe, señor! (exclama) Estamos hablando de la delegación de la CGT y el Ministerio de Trabajo no interviene en los organismos internos. Yo le pregunto al funcionario que firmó esa constancia si sabía cuál es el padrón de afiliados de la CGT, cómo sabe si los personajes que participaron esa reunión era confederados, si sus organizaciones están inscriptas en la CGT o si estatutariamente estaban al día con los aportes. Que explique ese funcionario, que muestre el papel. El papel no está en ningún lado porque si no ya lo hubieran presentado. La única validez es la que otorga la CGT, es más, nosotros no requerimos del Ministerio de Trabajo de la Nación ninguna intervención de nuestras normalizaciones porque no tienen jurisdicción.

- De todas formas, el sector de Pihen esgrime que es mayoritario, que tiene el aval de 73 gremios locales y que no se puede imponer desde Buenos Aires una conducción.

-Hay que ver esa lista porque muchos gremios se repiten o no califican por no ser confederados. Pasando una zaranda fina quedan 15 gremios, no más. Pero queremos que se entienda: no venimos a imponer sino a normalizar, porque eso le pedimos a los dirigentes de Córdoba, que se pongan de acuerdo, para que podamos designar una conducción que represente a todos. Los que quieran tener el sello de la CGT van a tener que trabajar en la unidad en serio, no hablar a través de los medios.

- ¿Pero vienen a hacer oposición al gobierno, atento que Schiaretti es opositor al gobierno nacional y la CGT apoya a Alberto Fernández?

-No lo sé. Eso lo decidirán los compañeros de la delegación Córdoba. Lo que si decimos es que las definiciones políticas de nuestra conducción nacional son las que tienen que asumir todas nuestras regionales. Hoy tenemos al compañero Alberto Fernández que trata de darle una ayuda a los trabajadores, que sale de una pandemia, que gestiona una situación atravesados por la inflación que genera la guerra de Rusia, con problemas de recuperación del salario y el consumo. No tenemos muchas opciones. Hoy el sindicalismo tiene que estar del lado de los laburantes y si eso significa seguir bancando este gobierno ahí vamos a estar.

- Pero el gobernador Schiaretti está especulando con hacer una alianza con Rodríguez Larreta.

-Veremos, no sabemos qué va a pasar. Pero no le preguntamos a ningún gobernador quien debe designarse como delegado distrital de la CGT, ni necesitamos que nos diga si estamos bien o mal.

- El gobierno provincial aprobó en la Legislatura una ley que regula los llamados servicios esenciales. ¿Qué opina la CGT al respecto?

-Que quieren limitar y restringir el derecho a huelga. La provincia no tiene nada que opinar sobre eso porque es potestad del Congreso Nacional. Todo lo que atente contra el derecho al reclamo, a la protesta, es inconstitucional. Un gobierno que hace eso no es un gobierno popular. Ya lo sufrimos con el neoliberalismo. Nos metieron presos, nos armaron la ‘Gestapo sindical’, sindicatos intervenidos, ya lo vivimos.

- ¿Qué opina de la frase ‘esperar lo mejor pero prepararse para lo peor’?

-Es una buena frase. Uno siempre tiene esperanza pero si hay que atravesar un temporal tendremos toda la fuerza necesaria. Porque ya lo hicimos, sobrevivimos a Macri.

- Córdoba tiene 10 puntos de desocupación, 30% más que el Gran Rosario y el Gran Buenos Aires. ¿Qué lectura hace?

-En vez de pelear por quien se queda con un cargo, necesitamos alguien que encabece un proyecto para combatir la informalidad, recuperar el salario en la provincia, revertir el desempleo. Hay que discutir un proyecto gremial, social y político porque ese número significa que la CGT que estamos necesitando tendrá mucho más trabajo.

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