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El cine que desobedece

Se estrena en Córdoba "Lxs Desobedientxs" del cordobés Nadir Medina. Una atrapante distopía cinematográfica de ficción que combina imágenes de archivo reales e inéditas del Cordobazoy la historia de una conductora de trolebús que encabeza una rebelión.Acaba de ser presentada en el Festival IndieLisboa en Portugal. Se estrena en Córdoba en la semana del aniversario del Cordobazo.

Por Carlos Ruiz / @qarlos_ruiz

Nacido en Río Ceballos, Nadir Medina es un desobediente. Tiene 31 años y pertenece a una camada de egresados de escuelas de cine de Córdoba que viene abriéndose camino con creatividad y compromiso social. “Lxs Desobedientxs” no es un documental sobre el Cordobazo, sino una ficción que recrea el espíritu de ese momento histórico trascendental de Córdoba y del país, de fines de los sesentas, desde una mirada actual.

La protagonista es Alicia (Alicia Vissani), una conductora de trolebús que, a partir de un misterioso episodio, se ve accidentalmente envuelta en una rebelión en contra de un régimen despótico y totalitario. Una heroína actual, entre mujeres fuertes, de las que es su voz y vehículo para la emancipación y la rebeldía.

Recién llegado de Portugal, donde asistió junto a la productora Natalí Córdoba (socios en “Punto Cine”) al estreno de “Lxs Desobedientxs”en el Festival IndieLisboa, Nadir Medina (director) y Alicia Vissani (actriz protagónica) dialogan con Marca Informativa Córdoba sobre la película, que se podrá ver en Córdoba a partir del 26 de mayo en el cine club Hugo del Carril.

- Nadir, ¿cómo aparece la política en tu vida?

- Desde chico crecí escuchando historias de luchas y gestas populares. Nací en una familia con una fuerte tradición política. Mi padre, en 1961, pertenecía a un gremio combativo. En la revuelta de mayo de 1969 estuvo en la calle y desde 1976 a 1982 fue preso político de la dictadura militar argentina. Ya de grande, cuando me vine a vivir a Córdoba, milité en la agrupación HIJOS.

- ¿Cómo llegás a hacer una película tan política como ésta y cómo dialoga con las anteriores?

- Mis primeras películas, “El espacio entre los dos (2012) e “Instrucciones para flotar un muerto (2018) son minimalistas y cotidianas. No son películas a las que se pueda atribuir una dimensión política, sino que construyen micropolítica. Con la asunción de Macri y el avance de la derecha dije: ¡Basta! Empecé a pensar una película que tuviera que ver con el cine militante de los 60 y 70, me dije:“Dejemos la sutileza de lado y salgamos a gritar un poco”, un cine más frontal. Creo que históricamente lo necesitamos, yo lo necesito.

- ¿Cómo ves la realidad de la Córdoba actual?

- Mal (risas). “Lxs Desobedientxs” viene a poner en discusión dos Córdobas.Es una película de ficción con material de archivo, que tiene varios procesos. Por un lado, es una película de citas. Y por otro lado hay un pliegue de tiempo, pone en un mismo lugar esa energía rebelde de fines de los sesentas con una Córdoba que está construida como una ciudad futurista, distópica, pero que es actual, totalmente derechizada. Para mí la película hace el ejercicio de repensar la historia y poner en pantalla esa dualidad inentendible de la Córdoba que fue cuna de las revoluciones y que hoy es lo que es, dormida, tirando hacia la derecha cadavez más, repleta de excepciones, pero que va hacia ese lugar.

- ¿Lxs desobedientxs es una distopía o una utopía?

- La distopía es donde todo se cae a pedazos, un futuro en donde todo se fue a la mierda. Para mí la película plantea un cierto futuro. Una especie de realidad paralela donde se fue todo a la mierda, pero prevalece la recuperación de esa chispa revolucionaria, revoltosa, desobediente. Para míse instala una utopía, porque en algún lugar, medio subterráneo de la esencia cordobesa, sigue estando lo revolucionario.

- ¿Qué esperás que suceda cuando se estrene y empiece a andar?

- Espero todo (risas). Ojalá funcione para poner en discusión un montón de cosas. La película repiensa la historia desde hoy, es la oportunidad que nos da el cine. Hay una operación de montaje donde, por ejemplo, aparece el feminismo, las protagonistas son mujeres, algo bastante invisibilizado enlas luchas de los sesentas y los setentas. Espero que guste, pero que también genere debate. Que nos haga repensarnos y darnos cuenta que somos también producto de esa historia.

- ¿Y cómo somos?

- Tengo ciertas hipótesis. Córdoba es lo que es hoy porque la diezmaron en los setenta, obviamente. Masacraron una generación y somos producto de eso. Pero hoy estamos frente a la posibilidad de pensarnos históricamente y volver a pararnos contra esas políticas de derecha, que son desastrosas. Yo no creoque el cine tenga el deber de mandar mensajes, no creo que esta película proponga un mensaje. El cine lo que hace es generar preguntas y ojalá esta película genere un montón de preguntas, pero le estoy pidiendo un montón, estas son pretensiones mías, no de la película. Sí me gustaría que encuentre su público.

- La película es una ficción que dialoga con el material de archivo del 69 con una historia distópica de ciencia ficción. No había trolebuses a finales de los sesenta en Córdoba. ¿Cómo aparecen?

- Era mi forma de moverme por la ciudad cuando recién llegué. Eran esos troles rusos viejos, retrofuturistas. Había algo en ellos que me llamaba mucho la atención y también me parecía fabuloso que fuera un transporte público manejado sólo por mujeres. Cuando empezamos a pensar la película había un conflicto con la UTA, en la que las mujeres que manejaban los troles se pusieron al frente de un reclamo provincial. Había una efervescencia que nos llevó a mezclar esas ideas, las trolebuseras y la energía revolucionaria de fines de los sesenta.

- ¿Cómo fue el proceso de la película?

- La película se filmó en un año y medio, con discontinuidades. Se grabó en intervalos de uno o dos días, cada tres meses. Hubo, en el medio, un parate de seis meses. Siempre de noche, siempre fines de semana. Mientras tanto, con la montajista Lucía Torres, íbamos montando, metiendo el material de archivo y viendo qué pasaba con las escenas. Reescribiendo sobre la marcha. Por eso digo que el proceso se parece más a cómo se hace una obra de teatro que a un guion de cine.

- ¿Cómo se financió la película?

- El proyecto empieza con una beca de formación del FNA. Luego usamos equipos propios, acuerdos, aportes privados e inversiones nuestras. Para la posproducción ganamos el premio del Polo Audiovisual, con lo cual pudimos terminarla y poner la música y lo que faltaba. La distribución la hace Materia Gris, una distribuidora de Buenos Aires.

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