Política | Héctor Raúl Sandler |

Héctor Raúl Sandler: De derecha a izquierda y de izquierda a derecha (2da parte)

De aquel viejo aramburista al defensor de presos políticos, tanto peronistas como trotskistas. Eso fue Héctor Daniel Sandler, el abogado cordobés con altísimo protagonismo público en los '60 y ´70.

Por Juan Cruz Taborda Varela

La historia de Héctor Raúl Sandler no termina en la paradoja de haber sido íntimo y coequiper de Aramburu y a los pocos años defender presos políticos vinculados al crimen de Aramburu. Hay más. Llega 1973, retorna la democracia y hay elecciones. Udelpa, el partido fundado por el extinto Aramburu, ahora es presidido por Sandler. Y Udelpa, fracción política de la derecha católica, se une a la Alianza Popular Revolucionaria, una coalición de izquierda que también integraban el Partido Intransigente, el Partido Comunista y otros espacios menores, bajo el liderazgo de Oscar Alende. Sandler fue nuevamente candidato a diputado, esta vez por la ciudad de Buenos Aires, y logró su banca por un espacio que estaba más a la izquierda que el propio Cámpora.

De nuevo en una banca, fue un gran crítico del terrorismo de Estado que se iniciaba previo al golpe del ‘76 y, a su vez, un hombre muy solidario y comprometido con los movimientos que buscaban la revolución a través de las armas. A tal punto que las organizaciones armadas, sabiendo de su prestigio liberal, acudían a él como un escudo, como salvaguarda. A veces Sandler era víctima de su propia generosidad. Como cuando aquella vez que un dirigente montonero lo buscó en su oficina del Congreso para que intercediera ante la detención de una mujer que el militante describió como “inofensiva ama de casa”. Sandler comenzó a telefonear a todos sus contactos hasta llegar a quien había dado la orden. Al teléfono le dijo que era inadmisible que se persiguiera a “una inofensiva ama de casa”.

- Está bien, Sandler -le respondieron del otro lado de la línea-, quizás sea una inofensiva ama de casa, pero en su hogar tenía una persona secuestrada…

Por entonces, el cordobés que había integrado la dictadura del ‘55 comenzaba a ser perseguido por las bandas parapoliciales por su perfil progresista. Sin medir consecuencias, Sandler se metió con la extrema derecha. En la Cámara solicitó cinco días de prisión para el fascista Felipe Romeo, director del panfleto El Caudillo, con vínculos estrechos con López Rega. Pedía cárcel porque en la publicación habían definido al abogado y diputado recientemente asesinado Ortega Peña como “zurdo y ladrón”. Sandler se jugaba el cuero en defensa de un peronista de izquierda.

La persecución tuvo su día D. El 11 de septiembre de 1974, Sandler recibió en su estudio de abogado un sobre firmado por la Triple A. El mensaje no era críptico ni mucho menos:

- Lo invitamos a renunciar a su banca e irse del país en 72 horas.

Pedido de captura a los Montoneros que ejecutaron a Aramburu..jpg

Sandler no tuvo en cuenta la sugerencia de la organización paramilitar y durante un mes se refugió en distintas casas, huyendo del terror de López Rega. En octubre del mismo año lo descubrieron. Sabían dónde estaba. Medio centenar de sicarios rodearon el edificio donde dormía esa jornada. Sandler lo supo cuando se asomó por la ventana y comprobó que estaba sitiado por los asesinos a sueldo del ministro de Bienestar Social de Isabel. Varias llamadas telefónicas permitieron que Salvador Bussaca, viejo militante demócrata que en ese momento era vice presidente de la Cámara de Diputados y aliado al peronismo, enviara varios patrulleros y a las 9 de la noche. Sandler logró salir del edificio con vida.

Lo que siguió fueron siete días y siete noches encerrado en una pequeña y olvidada oficina del Congreso. La misma Cámara le inventó una misión: ser observador de unas elecciones que se realizaban en Estados Unidos. Con ese salvoconducto, Sandler logró salir del país junto a su esposa y salvar su vida. Apenas llegado a Nueva York, en octubre del ‘74 y en conferencia de prensa, denunció públicamente la existencia de la Triple A y luego solicitó asilo político en México. Tuvo un breve retorno al país, hasta que en mayo del ‘76 debió exiliarse definitivamente.

Retornó en 1984 y desde entonces, alejado de la militancia partidaria, desarrolló una notable carrera académica como docente de la UBA y otras universidades extranjeras. También tuvo una prolífica producción de libros sobre cuestiones jurídicas e impositivas. Lejos de la idea de Estado fuerte, Sandler comenzó a impulsar el fin del pago de impuestos, con una clara visión liberal. Por entonces, su hijo Ernesto Raúl ya andaba enamorado de una cordobesa cuyo apellido era Obregón Cano, que no era otra que la hija del ex gobernador de Córdoba derrocado en 1974 y que en aquel lejano 1955, mientras Sandler colaboraba con el golpe a bordo de un avión, era destituido como ministro de Gobierno de la Provincia. Los años habían pasado y en el epílogo de la vida de ambos, ancianos, vecinos y parientes, forjaron una gran amistad. No sabemos si hablaban de política o de lo que veían en el canal de televisión favorito: Utilísima, creación de la joven pareja que formaban los hijos de los dos. Y no sólo hijo e hija. Teté Sandler, la esposa de Héctor, fue la histórica editora de la revista del mismo nombre que el canal y la productora audiovisual de Patricia Miccio, Francis Mallmann y Maru Botana, entre otras glorias de la cocina televisada.

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Mientras la pantalla alejaba a la familia Sandler de la política, a sus 90, el viejo patriarca dio su apoyo público a un partido que recién asomaba por el año 2011: el Liberal Libertario, hoy desaparecido, que en su momento fue el embrión realmente liberal de lo que después viró a los actuales neo fascistas que se escudan en las ideas de la libertad.

Hoy, a sus 101 años, no sabemos en que anda Sandler, personaje singular e inclasificable que egresara hace más de 70 años de nuestra Universidad Nacional de Córdoba.

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