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El contenido y el modo

Schiaretti profundiza la diferenciación con el gobierno nacional. Lo hace con un esquema propio de restricciones pero, sobre todo, con la modalidad en la toma de decisiones. La pelea por el etanol.

“Hay un ataque contra Córdoba. Eso es claro e inaceptable”. En esos términos, sin medias tintas, está planteada hoy la discusión parlamentaria por el régimen que los biocombustibles tendrán en el país durante los próximos años. El Frente de Todos presentó un proyecto que el schiarettismo considera indigerible, porque empeora la situación de las empresas instaladas en Córdoba y las somete a la discrecionalidad de los funcionarios nacionales. Otra vez, como ocurrió durante el cristinismo, se instaló un antagonismo entre la Nación y la provincia que tiene derivaciones políticas y económicas.

El enfrentamiento público y parlamentario que están generando los biocombustibles es un tema que no termina de colarse en la agenda diaria, sobre todo porque los ciudadanos están agobiados por la urgencia de la pandemia, el sueldo que no alcanza, los alimentos que no paran de aumentar.

Sin embargo, sí contribuye a reforzar la línea de diferenciación que el gobernador Juan Schiaretti empezó a desarrollar el año pasado y que en 2021 se ha intensificado. El proyecto de ley sobre los biocombustibles es negativo para las industrias cordobesas del rubro. Porque sostiene un 12% de corte para el bioetanol (cada litro de nafta debe tener ese porcentaje de etanol) pero casi de manera ficticia porque, a la vez, le da a la Secretaría de Energía la discrecionalidad de reducir, a su entera voluntad, ese porcentaje en tres puntos. Si así saliera el proyecto, instalaría una cuota de incertidumbre tanto en el volumen como en los precios.

El schiarettismo, en esas condiciones, ya tiene definido que no votará la iniciativa kirchnerista. Para reducir el golpe simbólico de tener a Córdoba en la vereda de enfrente, los tres diputados cordobeses del kirchernismo (Gabriela Estévez, Pablo Carro y Eduardo Fernández) aparecieron firmando el proyecto que ingresó formalmente en la semana.

¿Tiene los votos el Frente de Todos?Desde que asumió Alberto Fernández, cada vez que arremetió con un proyecto polémico -impuesto a la riqueza, por ejemplo- necesitó de aliados eventuales para poder sacar la ley. Y los cuatro diputados del schiarettismo fueron claves en algunas de esas leyes. Sin los votos cordobeses, ¿Qué pasará en la Cámara Baja? En el peronismo no descartan que, esta vez, los socios eventuales sean más sorpresivos. Por ejemplo, entre los firmantes del proyecto está incluido Domingo Luis Amaya, un diputado tucumano del Pro, quien declaró que lo hizo en defensa de la industria madre de su provincia: el azúcar. En ese punto, la iniciativa contempla un trato preferencial para la caña. Es decir, la ley podría salir y lo haría en detrimento de las empresas cordobesas.

Sería, por supuesto, un perjuicio económico y productivo para la provincia pero, paralelamente, la discusión le permite a Schiaretti intensificar una estrategia de distanciamiento y diferenciación que tiene como objetivo recuperar un perfil más acorde al votante mayoritario cordobés y revivir su alianza con los sectores productivos y empresarios que se habían distanciado.

En la semana, el gobernador se mostró junto a empresarios cuando lanzó el Programa de Autoconsumo de Biodiésel 100%, que podría implicar un impacto considerable para las petroleras. Directamente, en la vereda opuesta al Frente de Todos. En el gobierno provincial señalan que el oficialismo nacional está replicando el esquema original del kirchnerismo, que contemplaba beneficiar al norte y al sur y sacar los recursos del centro del país, más rico y, encima, abiertamente opositor.

El kirchnerismo da por descontado que Schiaretti irá solo en las elecciones legislativas. Es más, en las últimas horas trascendió que en la oposición se imaginan para el 2023 una fórmula Horacio Rodríguez Larreta-Juan Schiaretti. Incluso, ese binomio ya está siendo medido en un sondeo de opinión.

El gobernador no sólo aparece diferenciándose en la relación con el aparato productivo sino también en el manejo de la pandemia. Lo hace en el contenido y, fundamentalmente, en la forma. Cuando Alberto Fernández anunció la primera serie de restricciones ante la innegable aparición de la segunda ola, Córdoba estableció su propio esquema, más permisivo, más laxo, con el concepto predominante de que es compatible el cuidado de la salud con el sostenimiento de la actividad económica y la presencialidad en las escuelas.

Ahí hay un primer punto de diferenciación. Sin embargo, contiene una cuota apreciable de vulnerabilidad porque depende de factores externos. La presencialidad y la apertura pueden existir mientras el contexto sanitario no se desmadre. En el oficialismo provincial admiten que el crecimiento sostenido de casos puede obligar a cerrar actividades, sobre todo las nocturnas, para tratar de reducir los niveles de circulación de gente y, por lo tanto, del virus. Por eso, porque la apertura casi total puede desvanecerse, la estrategia de Schiaretti apunta además a centrarse en la modalidad del manejo de la pandemia. Mañana, el gobernador repetirá una metodología que ensayó a principios de abril y que le dio resultados: definirá las restricciones junto con los 427 intendentes de la provincia.

Así, actúa en dos planos. Defensivamente, porque reparte los posibles costos políticos de las decisiones entre más actores. Y también porque se muestra en un plano diferente al nacional, donde en las últimas semanas ha prevalecido la pelea de bajo vuelo, el cruce de acusaciones, a judicialización del manejo de la pandemia, los dardos mediáticos. Schiaretti espera que ese también sea un elemento diferenciador: mientras Alberto y Larreta se pelean, todo exacerbado por las intervenciones encendidas de Axel Kicillof, él pretende seguir mostrándose como un gobernante que acuerda con cada intendente los pasos a seguir. Por eso, el gobierno cordobés intenta hacer prevalecer la forma sobre el contenido o que, al menos, aparezcan en pie de igualdad.

Así, el gobernador ahondaría su instalación en un tercer plano, en el redivivo concepto de la tercera vía. Ni en el kirchnerismo ni en Cambiemos. Por fuera, aunque las concepciones lo acerquen más a la oposición que al oficialismo. ¿Habrá más restricciones desde mañana en Córdoba? El mapa epidemiológico nacional tiñó de rojo casi toda la provincia; sólo dos departamentos, de 26, están en riesgo medio.

Los intendentes más cercanos al kirchnerismo llevará a la reunión la postura de que puede seguir sosteniéndose el criterio actual: limitación de la nocturnidad pero sin afectar las actividades productivas ni la presencialidad en las aulas. Pero las clínicas siguen advirtiendo que están al límite y hay regiones de Córdoba que han tenido un ascenso pronunciado de los casos. Tal vez, la provincia ya no pueda ser considerada un territorio único sino que, en plena segunda ola, deban empezar a contemplarse sus singularidades.

Por Marcos Jure.

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