Policiales | Víctor Daniele |

El día de los muertos

"Uno de mis hijos fue a mi estudio a preguntarme qué tenía que ver con el asesinato de esa señora", dijo Daniele y se quebró frente a los jurados populares.

Por Hernán Vaca Narvaja

En vísperas de Semana Santa, el juicio oral y (no tan) público contra Marcelo Macarrón pareció entrar en un forzado impasse luego de las intensas semanas en las que afloraron acusaciones cruzadas contra el empresario agropecuario Miguel Rohrer y el vocero Daniel Lacase, sobre quienes el tribunal pidió a las cuatro fiscalías de Río Cuarto y al Registro Nacional de Reincidencias si tienen causas pendientes con la Justicia, para saber si efectivamente están amparados por los plazos de prescripción y pueden ser citados como testigos sin comprometer el precepto constitucional de que nadie está obligado a declarar en su contra.

El martes declaró el abogado Víctor Daniele, que integró la lista inoficiosa de amantes de Nora Dalmasso que el vocero hacía circular entre los periodistas los días posteriores al crimen y que tuvieron como blanco principal –pero no único- a Rafael Magnasco. “Uno de mis hijos fue a mi estudio a preguntarme qué tenía que ver con el asesinato de esa señora”, dijo Daniele y se quebró frente a los jurados populares. Antes de su declaración, el matrimonio Gagna/Márquez –amigos del viudo- había aportado su cuota de color e intrascendencia a una jornada anodina donde lo más llamativo fue la inexplicada ausencia de Ricardo Araujo, mano derecha del “francés”, cuya declaración había sido postergada la semana anterior.

Rosario Márquez dijo que con Nora eran “del mismo grupo social” y que se enteró unos días antes del supuesto romance con Magnasco, pero acordó con su amiga Silvana Masoero no comentarlo con nadie para no perjudicarla (sic). Su marido Gustavo Gagna aportó una curiosa reflexión para ayudar a su amigo el imputado: dijo que para jugar bien al golf no se puede estar estresado y Macarrón ganó el primer y único trofeo de su vidaaquél fatídico fin de semana en Punta del Este. El testigo confirmó que Lacase andaba en Uruguay con un sobre papel madera que contenía “diez o veinte mil dólares” y contó que -salvo el año siguiente al asesinato de Nora- la “Peña del 36” retomó los viajes a Punta del Este. El fiscal no le preguntó si el imputado también se reintegró a la comitiva viajera.

La policía Nancy Salinas –condenada el año pasado por encubrir la desaparición de Nicolás Sabena- tampoco aportó nada: se limitó a negar que la tarde que hallaron el cuerpo sin vida de Nora Dalmasso se hubiera asomado al patio a preguntarle a los curiosos agolpados en torno a la vivienda de los Macarrón si alguien sabía quién era el amante de la víctima, como se había afirmado en audiencias anteriores.

Ausencias

El miércoles, el tribunal comenzó la jornada con el pie derecho: de los cuatro testigos citados, uno estaba trabajando en el campo y otro ya había fallecido. Los dos restantes no aportaron nada al debate: el pintor Oscar Aguirre y el parquetista Walter González detallaron los trabajos que hicieron en la casa de los Macarrón días antes del crimen de Nora, sin aportar un solo dato que sirva a la investigación. Igual, como ya es costumbre, el abogado Brito los interrogó en forma exhaustiva y pidió que se leyeran sus declaraciones en la causa, lo que más que una excepción se ha convertido una regla en este proceso.

En la previa de Semana Santa, fiscal y defensor aprovecharon la carencia de testigos vivos para pedir que se leyeran también las declaraciones de otros tres fallecidos que obran en el expediente: Silvana Masoero, Ramiro Ferreyra y Mariano Torres. Fue una situación extraña que reflejó uno de los mayores problemas de este proceso: pasaron quince años desde el cobarde asesinato de Nora Dalmasso.

Esta semana podría declarar el “perejil” Gastón Zárate, el pintor que trabajaba en la vivienda de los Macarrón en Villa Golf y estuvo imputado durante varios años junto a Facundo Macarrón, pese a que no había ninguna prueba que lo involucrara y su ADN no coincidía con el hallado en la escena del crimen (que el FBI determinó pertenecía al imputado Marcelo Macarrón).

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