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El modelo Fassi, por sobre todo (y todos)

En las últimas horas se conoció un supuesto malestar del DT por la partida de jugadores importantes. Sin embargo, nadie busca hacerle sombra al "modelo Fassi".

"Para seguir adelante hay que tener objetivos comunes", aseguró Alexander Medina el 20 de mayo de 2021, cuando aún no había terminado la temporada y el entrenador debía sentarse a hablar con el presidente de Talleres, Andrés Fassi, sobre cómo seguirían los siguientes seis meses de su contrato.

El "Cacique" no se conforma con pelear los ingresos a copas y, en reiteradas oportunidades, sus dirigidos expresaron el deseo del entrenador de obtener un campeonato con Talleres. Después de la cuarta fecha del presente torneo, el técnico que este domingo cumple 43 años, se enteró de la baja de Federico Navarro para lo que sigue.

Uno de los jugadores más importantes de Talleres fue vendido al Chicago Fire que compite en la MLS por "un total de cinco millones de dólares entre montos fijos, bonos y objetivos", según informó la entidad de barrio Jardín.

La venta de uno de los jugadores emblemas y con más trayectoria en el club (llegó a las Divisiones Inferiores en 2013) caló hondo en el humor del hincha, del socio y de algunas personalidades que sin expresarse públicamente, ven con atención qué pasa en un Talleres que parece cada vez más cerca y también más lejos de lograr un campeonato de Primera, algo que sería inédito en la historia del fútbol de Córdoba.

Parece cada vez más cerca porque la impronta del entrenador se observa en la mayoría de los partidos, con esa férrea actitud de salir a ganar todos los partidos, casi sin lugar a ningún tipo de especulación sobre calendarios o rivales futuros. Y, principalmente, cada vez más cerca, porque el equipo está consolidado en Primera División y lleva al menos cuatro temporadas peleando el ingreso a copas internacionales, algo que el fútbol cordobés nunca pudo mantener y hacer perdurar al largo plazo.

Pero para algunos, es algo que está cada vez más lejos porque el "modelo Fassi" lleva a vender jugadores que comienzan a asentarse en el plantel superior.

Es que, en la propia Comisión Directiva, quienes más conocen al presidente Albiazul, aseguran que es la mentalidad con la que viene desde hace años en los equipos que estuvieron bajo su modelo. Formar y vender, sin especular con precios futuros. "Andrés piensa que apenas llegue una oferta que conforme, hay que vender", reconocen.

Así son los casos de Federico Navarro, Nahuel Bustos, Facundo Medina, Andrés Cubas, Franco Fragapane o Tomás Pochettino, sólo por nombrar a algunos jugadores que partieron al exterior en su mejor momento, cuando el hincha promedio esperaba para que se quedaran y pudieran contribuir a que el equipo peleara el título. O lo que sucederá, en los próximos días, con Piero Hincapié.

Y los cerca de 20 millones de euros que ingresaron por esas ventas en los últimos tiempos, no se vuelcan directamente al armado del plantel superior: van a infraestructura -al predio Mundo Talleres que nunca llegó y de a poco se está llevando a cabo en el predio Nuccetelli-, a Divisiones Inferiores y a sueldos del plantel y del resto de la estructura.

Y lo que llega al plantel superior es para "hacer girar" esa rueda: comprar a bajo costo y vender a buen precio: el mejor ejemplo es el de Hincapié, con el que Talleres multiplicaría al menos cinco veces lo que invirtió por comprar parte de su ficha.

La falta de jugadores de renombre desde que Talleres llegó a Primera fue algo que sufrió Frank Darío Kudelka en su mejor momento en Talleres y ahora el propio Medina, buscando en el corto plazo un tan ansiado título que los meta de lleno en la historia.

Sin embargo, el descontento de muchos hinchas no es sólo por lo deportivo y por no aspirar a lo que quiere el "Cacique", es decir, buscar el campeonato. También se suman las formas: la falta de acceso a los balances -los intentos por parte de algunos periodistas fueron en vano y se desconoce si algún socio insistió con el pedido-; la ausencia del presidente en Córdoba -algo que Fassi asegura que no es un impedimento porque trabaja desde el exterior y de manera remota-; y alguna promesa incumplida sobre la llegada de jugadores de jerarquía, aunque salvo excepciones, los que más rindieron no llegaron como figuras rutilantes.

Muchos también expresan que sólo se sienten clientes pagando la cuota social, sin contraprestación alguna más que la propia colaboración, dado que ya no existen las asambleas multitudinarias por propia elección del socio.

Además se agregan cuestiones propias de un año electoral cargado de dudas, porque se desconoce cuándo y cómo serán, y el actual estatuto no permite que Fassi sea reelecto. Allí entran en juego dos posibilidades: alguien de su entera confianza que responda al modelo o la modificación del estatuto.

Sin embargo, ni en la actual Comisión Directiva ni en los sectores de la oposición, aparecen otras alternativas de mando a seguir. De quienes actualmente acompañan la actual gestión, sólo aparece un nombre que podría intentar, en un futuro, candidatearse como presidente albiazul, pero no será en esta oportunidad.

Desde afuera, el malestar se expresa únicamente a través las redes sociales sin una agrupación que intente, al menos, exigir y elevar la vara de la actual gestión.

Las últimas dos oposiciones desaparecieron luego de intentar llegar a un acuerdo por puestos en la actual asamblea de representantes (100 socios que "representan" al total de los socios) y de no llegar a los avales necesarios para presentarse a las últimas elecciones. Y luego nadie se animó o intentó generar una oposición seria para hacerle sombra al actual presidente.

Y las críticas que se acumulan en las redes sociales, sólo son eso: críticas fugaces que no alcanzan para ninguna conducción. Hace poco, en un discurso, el gobernador Juan Schiaretti aseguró que "es tiempo de trabajar más y hablar menos". Esa frase podría ser válida hoy para quienes buscan, aunque sea leve, un cambio de rumbo.

Mientras tanto, la política futbolística de Andrés Fassi sigue expandiéndose a otros clubes y en Talleres, el único que se anima públicamente a expresar ideas opuestas es un entrenador que quiere ser campeón y que, posiblemente, en seis meses termine su contrato y busque su objetivo en otro lugar.

Sin ninguna otra sombra a la vista, parece, el único camino posible: el "modelo Fassi", por sobre todo y todos.

Por Francisco Bolletta

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