Rosa Clotilde Sabatini: "Más espinas que pétalos"

Hija de gobernador y caudillo, pareja de millonario excéntrico, referencia femenina de Arturo Frondizi y la intransigencia radical. Rosa Clotilde Sabattini y su camino plagado de espinas.

Por Juan Cruz Taborda Varela

El radicalismo intransigente, comandado por el ex presidente Arturo Frondizi, la veía a ella como la Eva que necesitaban construir. Si el peronismo había tenido a la fallecida mujer del ex presidente como la referencia mayor del feminismo partidario, la cordobesa Rosa Clotilde Sabattini, hija de su padre, padre que ahora camina por la vereda contraria, debía ser la abanderada del radicalismo. La presión era demasiada. Desde que nació la presión fue demasiada.

IRSE A LOS 17

No hubo, en la vida de Rosa Clotilde, tiempos para el descanso. Ser hija de gobernador fue el primer escollo. Quién puede dormir tranquilo si el país dice que tu viejo tiene que ser presidente. Además, Rosa Clotilde hizo méritos propios para interrumpir su sueño adolescente: irse de casa siendo menor de edad, casarse con un hombre 20 años mayor, interesarse en la educación del pueblo mientras su esposo era un excéntrico millonario.

De Eva Duarte la separaban apenas nueve meses de edad. Eran contemporáneas de natalicio y eran, las dos, rebeldes del hogar. Ambas huyeron por el amor de hombres mayores. Las dos soportaron el castigo de sociedades pre modernas. Pero la distancia mayor entre la mujer del peronismo y la cordobesa Rosa Clotilde Sabattini no estaba en las fecha de cumpleaños, sino en los lugares que ocupaban: antagónicos, en espejo, copias extremas del peronismo una, del radicalismo la otra.

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Rosa Clotilde Sabattini, la hija de Amadeo, no tuvo descansos. A los 17 huyó de la mano de un hombre de 40, millonario, excéntrico, célebre y peligroso, machista y futuro femicida. Se casaron en algún lugar secreto del mundo, quizás Uruguay, en 1936. Ella era menor y él, viudo de la aviadora Miriam Steford. Volvieron y la niña ya mujer debió avisarle al gobernador, que era su padre:

- Papá, me casé con el hombre que financió tu campaña.

Don Amadeo sufría como buen padre progresista. Gracias Capusotto.

FEMINISMO BEN ENTENDIDO

En 1945 hubo un pedido popular por parte de mujeres radicales para que la hija de Sabattini se afiliara al partido que conducía su padre. Rosa Clotilde era, para entonces, una mujer formada en la historia y en la educación, con título universitario, becas de estudio en Europa y talante de mujer moderna y filo feminista.

Desde entonces, su peso en el partido no dejó de crecer. Apenas cuatro años después fue elegida presidenta del primer Congreso Nacional Femenino de la UCR. Sus columnas en los medios partidarios, tituladas “La mujer en la política”, ya hablaban de un “feminismo bien entendido”. Pero el mal entendido era con el peronismo: persecución, exilio, diatribas y odios.

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En 1950, Rosa Clotilde homenajeó a Remedios Escalada en el cementerio de La Recoleta y todo terminó a los sablazos y con la hija de Sabatini presa por 30 días en el asilo San Miguel. Mientras su padre buscaba liberarla, su esposo se batía a duelo con el jefe de policía y Arturo Frondizi oficiaba de abogado defensor de la pareja. Una familia disfuncional.

La Agrupación Cultural Femenina pidió la libertad de Rosa Clotilde por ser la cárcel “un agravio para honestas y respetables madres de familia”. El presidente Perón le concedió la gracia de la libertad, pero ella dijo que no:

- La libertad es mi derecho y no se me puede otorgar como una dádiva.

EXILIO Y PODER

Poco después se exilió en Uruguay y Perón firmó un memorándum secreto en donde se ordenaba que en caso de atentado contra él, se respondiera con la misma violencia a referentes del radicalismo. La lista de posibles víctimas estaba integrada por Ricardo Balbín, Félix Luna y Rosa Clotilde. ¿Tan malo le habrá parecido “Soy Roca” a Perón?

Pocos años después, en septiembre de 1955, Rosa Clotilde festejó el golpe y aplaudió a su provincia:

- Córdoba la heroica, la que tomó la delantera de la rebelión, la que resistió, la que vio teñirse de púrpura generosa las blancas serranías.

Paradojas: apenas tres años después, ante la división de la UCR, mientras papá Amadeo quedaba del lado del radicalismo antiperonista, su hija se iba con Frondizi y ganaban las elecciones gracias a la alianza con Perón.

En la presidencia de Frondizi, Rosa Clotilde fue presidenta del Consejo Nacional de Educación. Una virtual ministra de Educación enfrentada políticamente con su padre y en pelea permanente con su esposo enfermizo y celoso.

Fue por su esposo que, desde La Falda, Rosa Clotilde debió huir a la casa de papá en Villa María, escapando de la violencia de Raúl Barón Biza. Su esposo, violento y millonario, fue tras ella con una bala con su nombre. Bala que una vez disparada en la casa del ex gobernador recayó en el abdomen de Alberto Sabattini, el hermano de Rosa Clotilde. Barón Biza fue una vez más preso, siempre en condición de víctima incomprendida.

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En 1962, tras el golpe contra Frondizi, que era además de presidente el padrino de su hija, Rosa Clotilde dejó su puesto. El estatuto docente, la doble escolaridad, la enseñanza de idiomas y otras leyes fueron parte de su obra. Antes de irse se convirtió en estrella. Una encuesta nacional sobre quién era la mujer del año determinó que para el 10% de los consultados la gran mujer argenta era la Coca Sarli, un 8% eligió a la conductora de TV Pinki, apenas un 4% para la gran Graciela Borges y la cordobesa Rosa Clotilde, a la cabeza, con un 30%. La mujer del año. Era, para entonces, la Eva del radicalismo.

Una anti Eva atravesada por la gran paradoja argentina: la mujer que había aplaudido el golpe de 1955, en 1973 firmó una solicitada apoyando el regreso y la candidatura de Perón.

EL FIN

La historia que sigue es más conocida. Habían pasado 30 años de aquel casamiento secreto cuando Barón Biza la citó para discutir los términos del divorcio en su departamento de la calle Esmeralda, en Buenos Aires. La historia del ácido, el suicidio de él, el rostro desfigurado de ella, la violencia machista han ocupado libros, documentales y películas. Pero nada de eso oculta la historia de valentía y coraje de Rosa Clotilde, la mujer para quien no hubo pétalos. Para ella fue todo espinas.

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