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Crimen de Nora: el fiscal quiere saber si Lacase aún puede ser juzgado

Frente a los embates de los últimos testigos y a las sospechas que el propio fiscal Pizarro deslizó en contra del abogado laboralista, Julio Rivero pidió al tribunal que indague si existe alguna circunstancia procesal que pueda interrumpir la prescripción de la causa.

Por Alejandro Fara

En los primeros tres minutos de la audiencia se concentró ayer lo más trascendente de la jornada en el juicio por el crimen de Nora Dalmasso.

Ese fue el tiempo que le bastó al fiscal de Cámara Julio Rivero para encender la luz roja de su micrófono y dejar formalizado el pedido para que el tribunal que está juzgando a Marcelo Macarrón determine si existe alguna chance de que el vocero del viudo, el abogado laboral Daniel Lacase, también pueda ser juzgado por alguna figura delictiva relacionada con el asesinato de Nora.

Para eso es preciso que exista alguna circunstancia que interrumpa la prescripción. Por ejemplo, la comisión de un nuevo delito, por mínimo que sea.

Por ese motivo, Rivero les pidió a los jueces de la Cámara Primera del Crimen Daniel Vaudagna, Natacha García y Gustavo Echenique Esteve que consulten en todas las fiscalías de Tribunales si desde el momento en que se perpetró el crimen de Nora Dalmasso hasta la actualidad existe alguna imputación o denuncia de un delito penal en contra de Lacase.

La defensa de Marcelo Macarrón no puso ninguna objeción al pedido de Rivero. Aceptó de buen grado, en sintonía con la estrategia que asumió el viudo en las últimas horas de tomar distancia de quien fuera su vocero.

El abogado de Macarrón, Marcelo Brito, pidió, además, que se incorpore al debate la constancia del pedido de mantenimiento de libertad que Lacase radicó el 2 de noviembre de 2018, cuando su nombre se oía insistentemente en la pesquisa.

La sombra del vocero

En este juicio, el corpulento letrado quedó complicado por los últimos testigos que lo acusaron de ser el impulsor de la ola de rumores que embarró la investigación e instaló en la opinión pública un estado de sospecha en contra del abogado Rafael Magnasco.

Lacase también quedó envuelto en las suspicacias por su intempestiva decisión de sumarse al contingente de golfistas que participó de un torneo en Punta del Este, en la misma fecha en que Nora era asesinada.

“Nadie lo invitó, no era de la peña. Nos sorprendió mucho su decisión de sumarse al grupo de viajeros”, declaró la semana pasada el odontólogo Justo Magnasco.

Y el que terminó de colocar al vocero del viudo en el centro de todas las sospechas fue el propio acusado cuando declaró que sus hijos, Facundo y Valentina, estaban convencidos de que el responsable del crimen de su madre era el empresario Miguel Rohrer y el que le había armado la coartada para ayudarlo a zafar de la Justicia no sería otro que el otrora amigo íntimo de Macarrón, Daniel Lacase.

Rivero invocó el Artículo 18 de la Constitución Nacional que destaca que ningún ciudadano puede ser obligado a declarar contra sí mismo. Lo mencionó porque el vocero es un testigo que indefectiblemente acabará siendo citado en esta causa.

Pero una cosa es declarar en calidad de simple testigo y otra, muy diferente, hacerlo cuando existen chances de acabar imputado en la causa.

En su breve exposición el fiscal explicó por qué Lacase no es un testigo más. Dijo que el propio fiscal que instruyó y elevó la causa a juicio, Luis Pizarro, dejó entrever la posible participación de Lacase en el plan delictivo.

Lo hizo en la página 138 del escrito de elevación a juicio de fecha 23 de septiembre de 2019.

Ahora bien, ¿a partir de la sospecha de Pizarro, se lo continuó investigando?

La respuesta la tendrán cuando lleguen los informes de las distintas fiscalías. Ayer, casi al final de la jornada, arribaron los datos de dos de las fiscalías de instrucción, la de segundo y la de tercer turno y ambas con resultado negativo.

El resto de la jornada se consumió con dos testigos irrelevantes, el colocador de parqué Walter González, que trabajaba en la casa de los Macarrón, y uno de los pintores que compartían tarea con Gastón Zárate, Oscar Aguirre.

Este último evocó una frase premonitoria: “Tenía miedo de que buscaran a alguno relacionado con nosotros, algún obrero, y así fue, terminó siendo Zárate”.

Después de la tregua que conceden los feriados por la Pascua, la incesante ronda de testimonios se reactivará el próximo martes.

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