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"Son 2 años para discutir una Argentina con futuro o con kirchnerismo eterno"

El primer precandidato a senador Luis Juez desembarcó en Río Cuarto, en el marco de la campaña electoral. Explicó por qué la lista que encabeza con De Loredo es la versión más fuerte de Juntos por el Cambio y habló de las vacunas y del pedido de juicio político.

“Son 2 años para discutir una Argentina con futuro o con kirchnerismo eterno”, dijo ayer el primer precandidato a senador de Cambiando Juntos, Luis Juez, en una entrevista exclusiva con Puntal, durante su visita a Río Cuarto, en el marco de la campaña electoral.

-De campaña por Río Cuarto, ¿cuáles son las características centrales de la misma para los electores del sur?

-Para nosotros es una campaña determinante, fundamental. Porque es la posibilidad de construir en la provincia de Córdoba una alternancia política con radicales que quieran disputar el poder, con dirigentes del Pro comprometidos con un cambio, con dirigentes sociales. Nosotros tenemos que ir generando condiciones para que la gente recupere la esperanza. No es una campaña para la perpetuidad del cargo público. Se enojan conmigo porque hay algunos dirigentes que son como la foto de la nona: 30 años en la cómoda. Y ésta no es una campaña para eso. Estamos viviendo en la Argentina un momento necesitamos plantarnos frente a un gobierno totalmente avasallador. Pero al mismo tiempo una campaña que nos puede permitir construir confianza con el radicalismo, el Pro, sectores sociales e independientes, que están muy desencantados pero que saben que la única herramienta para transformar la realidad es la política. No es una campaña por una banca. No es para llegar a un lugar por una cuestión personal. Es una campaña que nos puede permitir a nosotros, frente a un ciclo que se agota del peronismo, y lo hemos planteado así con Rodrigo de Loredo y con un montón de dirigentes, construir confianza. Ayer (por anteayer) lo hablamos con Martín Lousteau. Él tiene una frase que dice cómo salimos del conformismo. Cómo logramos zamarrear a una dirigencia que se acostumbró a vivir de lo que se le cae al peronismo de la mesa. Y hay tipos que se acostumbraron durante veintipico de años a vivir de esa miga. Y la gente quiere una nueva justicia, una nueva seguridad, una nueva previsión social, quiere previsibilidad y para todo eso necesitás tipos que quieran discutir poder. Vieron que cuando estás jugando al fútbol que no se escondan detrás del marcador y que pidan la pelota. Eso es lo que estamos construyendo. Por eso, no es una elección para Rodrigo de Loredo, para el Pro y los sectores independientes. No es una elección legislativa más. Es la posibilidad de empezar a instalar una forma de mirar la política que les devuelva a los cordobeses la autoestima, el respeto, la posibilidad de sentirse que puede ser. El peronismo va a haber gobernado dentro de dos años un cuarto de siglo con (José Manuel) De la Sota y (Juan) Schiaretti, que han hecho cosas muy buenas y otras que no son tan buenas. Claramente es un ciclo que se va a agotar y hay que empezar a construirlo. Yo me siento cómodo cuando hay dirigentes que les gusta disputar poder. Porque levantamos la vara. Y cuando uno levanta la vara te obliga a ser mejor, más inteligente, más astuto, más pícaro. Ahora cuando la vara la tirás al piso cualquiera puede llegar y terminamos como terminamos ahora. Con todo respeto, ustedes ven cómo es hoy la oposición en la provincia de Córdoba. Schiaretti tiene las dos terceras partes de la Legislatura. Hace lo que quiere. O sea que si mañana el peronismo decide nombrarlo a Schiaretti emperador de las serranías cordobesas lo nombra emperador, producto de cómo hemos ido degradando una conducta opositora a partir de entender que creer que una banca era lo que la gente necesita. Vengo del barrio Obrero. Multipliquen ese barrio por cientos de barrios porque hay una mentalidad del kirchnerismo de conurbanización de la Argentina. El kirchnerismo quiere que todos seamos como La Matanza, como Ciudad Evita o como ese conglomerado de argentinos que viven apiñados de un plan social. Estuve en un merendero. La gente es pobre pero tiene dignidad. Quiere trabajar. Cómo interpretás el sentido de esa gente si no te preparás para disputar el poder. Por eso tomamos la campaña con la seriedad que significa hacer una construcción plura. Y como un gran desafío.

Aquí en Córdoba votan los cordobeses. Los cordobeses no podemos permitir que desde Buenos Aires nos digan qué tenemos que hacer.

-¿Es positivo participar de una interna con cuatro listas o puede haber heridos después de las Paso?

-No, porque uno tiene en claro adónde quiere ir. Esto no es una cuestión de capricho. Cuando Mauricio Macri me llamó para decirme que quería que encabezara la lista de senadores le dije que el diputado nacional tenía que ser un dirigente radical. Y que tenía que ser Rodrigo de Loredo. Alguien que encabezara una renovación en la UCR para devolverle al radicalismo a esos lugares de esplendor que tuvo en la provincia de Córdoba. Un radicalismo que discute poder. Y se lo dije hasta el cierre de la lista a Macri. Yo hice todos los esfuerzos para armar una lista de unidad. Y me dijeron que había dos límites: que Mario Negri no podía moverse de la jefatura del Interbloque porque era fundamental por el manejo del bloque opositor y que era clave para no regalarme al kirchnerismo un escenario complejo y que (Ramón) Mestre no está pasando por un buen momento, se ha ido muy mal de la ciudad de Córdoba, con una imagen negativa muy alta y que había que dejar que el tiempo transcurra para que él pueda reconciliarse con la sociedad. Y ahí está el candidato del expresidente Macri. Y nosotros terminamos armando una lista con Rodrigo de Loredo, con (Héctor) “La Coneja” Baldassi y Laura Rodríguez Machado. Cuando Macri venía a Córdoba como presidente de Boca lo recibía Laura Rodríguez Machado y cuando empezó a hacer política lo recibía “La Coneja” Baldassi. Fueron senadora y diputado del Pro, como si hiciera falta demostrar dónde está la orgánica del Pro. Cuando aparece Macri diciendo que a mí me gustaría que Gustavo Santos sea candidato a gobernador en el 2023 es un problema que lo van a resolver los cordobeses.

-Precisamente: ¿los perjudica a ustedes el apoyo de Macri a Santos y Negri?

-Aquí en Córdoba votan los cordobeses. Los cordobeses no podemos permitir que desde Buenos Aires nos digan qué tenemos que hacer. ¿También vamos a regalar la autoestima y nuestro orgullo? Lo digo con mucha claridad y también con mucho respeto y se lo he hecho saber a Macri. Nosotros no vamos a aceptar que nos vengan a decir de Buenos Aires cómo son las cosas. Es un problema nuestro. Si queremos construir una alternativa que nos permita recuperar la esperanza no podemos permitir que digan que somos unos incapaces. Son deseos. Pero no nos condiciona para nada.

-¿Por qué dicen que son la versión más fuerte de Juntos por el Cambio y cuáles son los aspectos que los diferencian de las otras listas?

-Las comparaciones son odiosas y pueden llegar a ofender. Pero por ejemplo si uno tiene que llegar a enfrentar a Máximo Kirchner, que es el presidente de la bancada de diputados más poderosa que tiene la República Argentina. Un tipo que tiene un patrimonio de 200 millones de pesos y no se le conoce otro instrumento en la mano que no sea un jointing, porque dicen que estaba todo el día jugando a la play. Si uno lo va atacar por el lado de la corrupción, que es el emblema del kirchnerismo, a quién te gustaría tener en la Cámara de Diputados: a Rodrigo de Loredo o a Ramón Mestre. Yo no tengo dudas. Para atacar esto se necesita de mucha transparencia, honestidad y decencia. Pero también mucho coraje. Yo recuerdo el día que le dije a (Amado) Boudou que era un bandido y un atorrante y que no podía ser presidente de la Cámara de Senadores. Después de esa conversación un montón de senadores opositores me trataron muy mal. Por eso digo que los momentos que vive la Argentina requieren de otro ímpetu, de otra construcción, de otra armadura, de otro volumen de discusión. La gente está cansada de pensar que los hijos han encontrado en Ezeiza la salida como futuro. La gente está totalmente desilusionada. ¿Y vamos a recuperar la esperanza de la gente con un discurso de ocasión y normas cortesía? La recuperarás con energía, parándote y diciendo basta hasta acá llegaron. Pero para eso hay que tener tipos que se animen a hacerlo y que afronten las consecuencias. Si vamos a cambiar cambiemos. Si no sigamos. Porque nosotros también tenemos que hacer una profunda autocrítica, que cometimos tantos errores que devolvimos a la Argentina la peor versión del peronismo que es el kirchnerismo. Envalentonamos a una clase media que la tratamos muy mal. Tuvimos desaciertos económicos horribles que en menos de cuatro años le devolvió a una versión corrupta el manejo de la obra pública. Es un gobierno que tiene una mirada absolutamente ideologizada de todo. Es una ideología berreta porque ya no se aplica en ningún lugar del mundo. Hoy no te podés hacer el romántico hablando de la revolución cubana cuando allí hay una dictadura. No podés decir que porque se vota en Venezuela no es un régimen autoritario. O enamorarte de Daniel Ortega porque el tipo era un guerrillero sandinista. Ahora es un déspota que mete presos a los opositores. ¿En serio le vamos a decir a Alberto Fernández que es el comandante en jefe dé las órdenes, en medio de la pandemia con 108 mil muertos, uno de los siete países que peor manejo sanitario tuvo y no dejaron de hacer negocios con la vacuna. Miren dónde terminamos.

-¿Tiene que haber juicio político al Presidente?

-Yo les pregunto cómo van a votar los cuatro diputados de Córdoba. Pregúntenle a (Carlos) Gutiérrez, a (Alejandra) vigo y a (Claudia) Márquez cómo van a votar. Por eso quiero pasar rápido el 12 de septiembre porque quiero concentrarme en esa discusión para que la gente no tenga falsa opciones. Hoy el kirchnerismo funciona con un montón de diputados que entraron por otros bloques, inclusive por el Pro. Y el año que viene estamos discutiendo la reforma de la Constitución, la destitución de la Corte, la del Procurador General, la reforma judicial. Por eso se necesita mucha energía. Estos dos años, estos 24 meses que se vienen en Argentina, van a ser para discutir si queremos tener una Argentina con futuro o nuestra incompetencia y vanidad condena a los argentinos a vivir al kirchnerismo por cien. Hay que tolerar un kirchnerismo eterno. Por eso se necesita una versión muy fuerte de Cambiemos y esa versión la hemos logrado nosotros.

-Negri cuando vino a Río Cuarto dijo que él era la persona indicada para entrar a la madriguera del kirchnerismo.

-La política son equipos. Negri cumple una brillante tarea como presidente del Interbloque. Alguna vez debería haber aprendido que en la política uno tiene que armar equipos. Y si tu equipo te dice que te quedés jugando de 2 y no vayás a cabecear porque el otro equipo nos dejó a los dos punteros en la mitad de cancha y en un contragolpe nos puede vacunar, quédate jugando de 2. No voy a hablar mal de él porque lo aprecio. Eladia Blázquez decía permanecer y transcurrir no te da derecho a presumir. Eso es honrar la vida.

-¿Va a ser un plebiscito al manejo de la pandemia también?

-A esta altura del partido el manejo de la pandemia quedó claro que fue un espanto. Tenemos un gobierno que ideologizó cualquier cuestión con el tema de la pandemia. Fue de una brutalidad enorme. Lo digo como papá de una criatura diferente. Nos dijeron que éramos visitadores médicos de Pfizer. Y yo no soy un virólogo pero si un papá que sabe que si le entra el virus a mi hija se muere. Ahora los negocios los hicieron a todos. Sigman, el financista número uno del gobierno de Cristina y Alberto, la puso entera en la campaña electoral. Y mientras tanto acá hemos vacunado VIP y hubo 108 mil muertos. Y recuerdo a Alberto Fernández diciendo que si en este país había 100 muertos él no iba a poder dormir nunca más. Más vale que se busque un laburo en The Walking Dead. Y no hago política con la vida y la muerte porque a mí se me murieron 12 amigos. El único juez al que no va a poder eludir Cristina es a Luis Juez. Por eso la campaña nuestra es Un Juez para Cristina. Yo ya fui senador nacional. Conozco el Senado de la Nación como la palma de mi mano y como Negri conoce la Cámara de Diputados. No son momentos para estar cómodo.

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