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Diario del juicio: las amigas de Nora ponen en aprietos al viudo y el círculo familiar lo protege

Poly Ruiz y María del Carmen Pelleriti instalaron sospechas contra el acusado. La cuñada de Nora y la mucama de Nené se desdijeron de lo que habían declarado hace dos años.

*POR ALEJANDRO FARA

Martes 29 | El vecino del San Esteban negó haber visto al viudo en un brindis sospechoso y le echó la culpa a su suegra.

El exvecino de Michel Rohrer en el country San Esteban Guillermo Lenti tuvo un deslucido paso por los Tribunales el martes, cuando se reanudó el juicio por el crimen de Nora Dalmasso.

De él se esperaba que hablara sobre el sugestivo “brindis con champagne” del que habría sido testigo, a los pocos días del crimen del Golf, entre Macarrón, Rohrer y Lacase.

Una semana antes, la testigo Margarita Riega de Dalmasso había dicho bajo juramento que que su yerno le contó consternado lo que había visto.

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Sin embargo, Lenti descartó de plano la escena que describió su suegra y se mostró poco proclive a dar mayores detalles. “No hubo ningún brindis y no recuerdo haber visto alcohol”.

La forma más sencilla de quitarse de encima la brasa caliente fue echarle la culpa a su pariente: “Pobrecita, mi suegra está confundida por todos los rumores que se dijeron”, dijo sin convicción.

Lo curioso es que la postura renuente del testigo no le valió ninguna reconvención del tribunal ni tampoco el fiscal de Cámara le formuló preguntas que apuntaran a “refrescar” la escasa memoria de Lenti.

Ese mismo día declaró una de las amigas que cenaron con Nora la noche previa al asesinato. Se trata de Paula “Poly” Fitte de Ruiz, la última persona que vio con vida a la víctima antes de que la ahorcaran.

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Poly no ocultó su malestar con Marcelo Macarrón, a quien le recriminó que en los 15 años que transcurrieron desde la tragedia nunca se acercara a ella para interesarse de los últimos momentos de su mujer.

Contó que una de las pocas veces que la fue a ver se limitó a contarle que acababa de adquirir un departamento en Miami. “Lamenté mucho que fuera para eso”, dijo Poly frente a los jueces de la Cámara Primera del Crimen.

La testigo contó que la amistad con Macarrón definitivamente se había enfriado, en cambio sigue teniendo una estrecha cercanía con el empresario Michel Rohrer.

De él dijo que está siendo injustamente señalado por la familia Macarrón.

Fitte de Ruiz describió al acusado como una persona dividida en dos: “Por un lado está el excelente médico”, dijo y, por el otro, describió a una persona fría cuya preocupación era acercarse a personajes de buen pasar económico para tratar de escalar socialmente.

Miércoles 30 | El coraje de la mujer que se animó a desafiar el poder

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“Si quieren encontrar al culpable busquen al que se benefició con el crimen”, fue la explosiva frase que resumió la declaración de la testigo María del Carmen Pelleriti, la bioquímica sanjuanina que forjó una amistad íntima con Nora Dalmasso cuando se radicó en Villa Golf.

Apenas se sentó en la silla de los testigos explicó que con Nora solían caminar tres veces por semana y en esos trayectos se contaban infidencias.

Así, dijo que en varias oportunidades hablaban sobre cómo serían sus vidas si se separaran de sus esposos. “Vos no vas a tener inconvenientes con los bienes porque tu esposo te daría la mitad, pero si yo me separara de Marcelo tendría muchos problemas”, fue la frase que Pelleriti evocó en boca de Nora.

La testigo contó también que en esas caminatas mencionaban con bastante asiduidad el nombre de quien entonces era el abogado de Macarrón, Marcelo Lacase.

“Las dos le teníamos terror, Nora me decía que había que temerle porque si ella se divorciaba y Lacase actuaba como abogado de su marido iba a tener problemas”.

Sobreponiéndose a los nervios, la testigo tuvo el coraje de recordar episodios delicados. “Una vez le dije a Nora que si yo aparezco muerta buscaran a Lacase”.

Sobre esa frase, luego la testigo fue consultada por los medios de prensa y dijo que esas palabras valían tanto para ella como para su amiga Nora.

Ya en el comienzo de su declaración, había mencionado al abogado laboralista, cuando mencionó aquello de que buscaran al que se benefició del crimen de Nora Dalmasso.

Fue el fiscal de Cámara Julio Rivero quien le preguntó qué personas, a su juicio, pudieron haber obtenido rédito del asesinato.

“Uno de los que pudo beneficiarse es Marcelo, porque con la muerte de Nora no tuvo que dividir sus bienes, y la otra persona es (Daniel) Lacase porque aprovechó la ocasión para deshacerse de sus enemigos políticos (Rafael) Magnasco y (Alberto) Bertea”, apuntó la mujer.

Después de semejante vendaval, Macarrón pudo recobrar su compostura con las otras testigos que pasaron por el juicio, el miércoles.

Tanto la empleada doméstica Verónica Valentín como la podóloga que asistía a la casa de los Macarrón cada quince días, lo describieron como una excelente persona, que siempre tuvo buen trato con ellas.

Valentín desmintió que la cama donde asesinaron a Nora le fuera vendida en cuotas o descontada con horas de trabajo. “Le pedí que me la vendiera para mi hija y él me la dio y no me cobró”, aseguró.

Jueves 31 | La misma testigo mostró dos caras distintas del acusado

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Uno de los momentos más tensos en lo que va del juicio se produjo con la oscilante declaración de la cuñada de Nora Dalmasso, Sandra Margot López.

La esposa de Juan Dalmasso declaró el jueves en sintonía con lo que días antes había dicho su marido, es decir, elogiando las cualidades de Marcelo Macarrón y ahuyentando cualquier resquicio de duda sobre el acusado.

Sólo que, en su caso, las diferencias entre las apreciaciones que había dejado plasmadas dos años atrás en la fiscalía de Luis Pizarro y lo que esta vez dijo frente al tribunal fueron tan marcadas que parecían haber sido pronunciadas por dos personas diferentes.

Sin que ni la fiscalía ni algún miembro del tribunal le hiciera notar las contradicciones en las que incurrió, López esta vez describió a su concuñado como un buen padre y un esposo que no tenía inconvenientes con su pareja.

Nada dijo de la extrema frialdan que había observado en el pasado y que en mayo de 2019 la había llevado a decir en la fiscalía que a Macarrón no lo había visto llorar en ninguna oportunidad por su esposa.

No fue el único aspecto en el que la testigo mostró sus contradicciones en la descripción del viudo, sin embargo, llama la atención que nadie en la sala pusiera en evidencia lo que se apreciaba a simple vista: que la testigo había tomado la clara decisión de suavizar o directamente borrar de su testimonio cualquier afirmación que pudiera jugarle en contra al viudo.

En la misma dirección, se movió otra de las testigos que fue citada esa jornada, la mucama de María Delia Grassi, Francisca “Paca” Andrada.

Dos años atrás había testimoniado que apenas una semana antes de que Nora fuera asesinada la vio ingresar furiosa a la casa de su madre e insultar a su esposo: “Este hijo de puta me tiene cansada, lo único que va a lograr es que nos terminemos separando”, fue la frase que le escuchó decir.

El jueves Paca admitió que esa frase fue pronunciada por Nora, pero se ocupó de ahuyentar cualquier cercanía temporal con el trágico hecho que sufrió Nora, la mañana del 25 de noviembre de 2006 mientras descansaba.

“No, eso Nora no lo dijo a una semana del crimen como dice ahí (N. de la R.: se refería a la declaración que le acaban de leer), fue mucho antes, cuando empezó a trabajar en Grassi”, dijo esta vez.

Como sucediera con López, nadie le hizo ver la enorme diferencia entre una y otra apreciación de la testigo.

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