Sociedad | femicidios | Violencia | mujeres

Una de cada cuatro víctimas de femicidios había denunciado

La violencia de género es un tipo específico de violencia y no es lo mismo que las otras violencias ni los otros delitos.

sHoy se cumplen seis años del primer “Ni Una Menos”, una movilización que sintetizó el reclamo de miles de mujeres que salieron a las calles a exigir políticas públicas contra la violencia de género y los femicidios. La marcha fue producto de años de lucha por parte de colectivos que venían reclamando por los derechos de las mujeres, pero fue un quiebre, un punto de inflexión que tuvo su réplica en distintas partes de América Latina y el mundo.

Es que los números de femicidios eran cada vez más duros y la respuesta por parte del sistema judicial y de todo el Estado era apática e insuficiente. Hoy sigue sin alcanzar pero la lucha feminista consiguió avances como la sanción de leyes, incremento de presupuesto para políticas de contención o prevención, la creación de organismos de lucha contra la violencia de género (como es el caso del Polo Integral de la Mujer en Córdoba) e inclusive la creación del Ministerio de la Mujer y Género, tanto a nivel nacional como provincial. Y esa misma lucha consiguió algo que también es fundamental: hablar sobre la violencia de género, que esté en agenda, que en la mesa familiar se discutan los conceptos machistas o patriarcales y generar mecanismos a través de los cuales podamos identificar las violencias.

Entre el primero de enero y el 30 de Mayo de 2021, en Argentina hubo 143 femicidios o muertes violentas de mujeres, travestis y trans en la Argentina, o sea, una cada 25 horas. De todos estos asesinatos, 94 son femicidios, femicidios vinculados y trans- travesticidios; 22 son muertes violentas asociadas al género, vinculadas a economías delictivas o colaterales y robos; 21 son muertes violentas de mujeres en proceso de investigación; y 6 fueron suicidios femicidas, según informó el Observatorio Mumalá.

La violencia de género debe trabajarse como una problemática específica y por fuera de las otras violencias porque los femicidios “son la primera causa de muertes violentas de las mujeres en nuestro país”, explicó a Marca Informativa Córdoba Betiana Cabrera Fasolis, referente de Mumalá Córdoba, quien especificó que “en un 70% de los casos nuestros verdugos son personas conocidas, es más, de nuestro círculo íntimo, y en más del 60% de los casos el delito se comete en nuestro propio hogar o en el hogar que compartimos con el victimario. Vale decir que esto hasta el momento, significó 95 niños, niñas y adolescentes que perdieron a su madre por femicidios”.

La violencia de género es producto de una relación asimétrica, no individual, sino cultural entre hombres y mujeres que en sus casos más extremos se traduce en femicidios. Es la consecuencia de la asimilación de los roles que la sociedad asigna a cada género. Sobre esto, Cabrera Fasolis explica que “esa asimetría no ocurre en un hogar de forma excepcional: estamos en una sociedad machista y patriarcal que educa a los varones bajo el concepto de la masculinidad vinculada a resolver violentamente los conflictos, a que tienen que ser machos, se la tienen que bancar y tienen que ser los proveedores del hogar. Esta misma sociedad nos dice a las mujeres que tenemos que soportar todo por amor, que tenemos que formar una familia, que sólo estamos completas cuando tenemos pareja y por eso también se soportan muchas situaciones que de otra forma no se entenderían”. Además, la referente feminista indicó que “salir de una relación violenta es muy complejo porque estas mujeres van perdiendo la independencia y la autonomía, además de los vínculos sociales, familiares y su autoestima”.

Sin el Estado no se puede

Los datos de Mumalá indican que el 25% de los femicidios fueron cometidos por agresores que tenían una denuncia por parte de la víctima, sea, una de cada cuatro mujeres había denunciado a su agresor y asesino. “Tenemos que decir que la violencia es un espiral ascendente entonces lo que hoy parece algo leve, después, por supuesto que se agudiza, y también tenemos que saber que hay que hacer algo con este varón violento. Hay que trabajar porque el 25% de los victimarios estaba denunciado, es decir que si el Estado hubiese actuado antes, por lo menos, podríamos haber prevenido un 25% de las víctimas”, cuestionó Cabrera Fasolis.

Si el Estado hubiese actuado antes, por lo menos, podríamos haber prevenido un 25% de las víctimas Si el Estado hubiese actuado antes, por lo menos, podríamos haber prevenido un 25% de las víctimas

Qué hacer desde el entorno

¿Qué podemos hacer cuando alguien está en esa situación? Cabrera Fasolis dijo que “sobre todo cuando estamos frente a tipos de violencia que están más solapados como por ejemplo la violencia psicológica, la manipulación, los celos, la posesión, o violencia económica y verbal, lo que podemos hacer es escuchar, acompañar y siempre aconsejar que se realicen las denuncias”.

Hacia una sociedad libre de violencias

El desafío es cómo proceder para no sólo salvar a las mujeres que están en peligro hoy, sino también para generar relaciones sanas, simétricas y libres de violencia.

No alcanzarían las cárceles si nosotros quisiéramos encarcelar a cada uno de los varones violentos No alcanzarían las cárceles si nosotros quisiéramos encarcelar a cada uno de los varones violentos

Cabrera Fasolis explicó que para erradicar la violencia hacia las mujeres y los femicidios “tenemos que generar dispositivos para contener, asistir, acompañar y reeducar en otras masculinidades a estos varones que están denunciados y a los que no, pero que de alguna forma son interpelados”, y advirtió que “yo sé que esto que estoy diciendo es controversial pero “no alcanzarían las cárceles si nosotros quisiéramos encarcelar a cada uno de los varones violentos. Tenemos que prevenir y promocionar una vida libre de violencia”.

Cabrera Fasolis especificó que “una de las herramientas es la Ley de Educación Sexual Integral y la otra es la Ley Micaela, y casualmente, esto que es prevención y son leyes ya sancionadas es lo que más cuesta en los Gobiernos y Estados provinciales y municipales porque es lo que demanda mayor voluntad política: es fácil inaugurar un refugio para mujeres, lo difícil es decir vamos a implementar la Ley de Educación Sexual Integral que en uno de sus contenidos cuestiona las masculinidades hegemónicas y los roles porque significa contraponerse a sectores conservadores y reaccionarios de la sociedad que hoy por hoy tienen algún nivel de representación y de poder político”.

El reclamo este año

“Seguimos exigiendo la emergencia en violencia de género, que justamente contempla más presupuesto para programas asistenciales, programas de acompañamiento y de prevención y, sobre todo, lo que estamos exigiendo es que se pongan todos los recursos disponibles también para las disidencias, también para lesbianas, travestis, trans en situación de violencia. Estamos a 80 días de la desaparición de Tehuel, que casualmente salió de su casa a buscar trabajo. Hay que decir que lo poco que se está abriendo de cupo laboral trans se abre de una forma sumamente discrecional en favor siempre de los oficialismos de turno y eso es lamentable. Seguimos exigiendo una real inclusión social para personas travestis y trans. Eso es una deuda y por eso este tres de junio decimos: Emergencia Ni Une Menos, no estamos todes, falta Tehuel”.

Dejá tu comentario