En busca de la Gloria extraviada

El club de Alta Córdoba se ilusiona jugando a cancha llena el campeonato de Primera Nacional. Sus padrones hoy registran 23 mil socios, 15 veces más de los que tenía al inicio de la pandemia. Con un equipo protagonista, busca replicar en fútbol la exitosa experiencia del básquetbol.

Por Hugo Caric

Instituto dio vuelta el partido. De jugar por nada y ante algunos pocos testigos, pasó a ser animador de la Primera Nacional y a llenar la cancha cada vez que hace de local. Enmenos de cuatro meses. Sus hinchas se ilusionan, y no es para menos:‘La Gloria’ lleva 16 temporadas consecutivas en la segunda división del fútbol argentino, dondesuma 30 participaciones y es el único equipo que pasó la barrera de los mil partidos. Allí compitió por primera vez en 1990 yfue campeón en 1998/1999 y 2003/ 2004.

Con el objetivo de recuperar el protagonismo perdido, la dirigencia de la Gloria pateó el tablero a fines del año pasado. Reorganizó la estructura del fútbol rescatando de las inferiores de Belgrano a un hombre de la casa, el actual manager Federico Bessone, y contrató a Lucas Bovaglio, un entrenador con buenos antecedentes en la reserva de Talleres, Atlético de Rafaela y Deportivo Morón.La apuesta incluyó una docena de refuerzos.

Decidido a replicar el exitoso modelo del básquetbol, el presidente Juan Manuel Cavagliatto completó la jugada con un anuncio que llegó al filo del inicio del campeonato: Instituto jugaría sólo a la vista de sus asociados. La movida le permitió a la entidad alcanzar rápidamente el mínimo vital y móvil de 10 mil carnets al día que precisa para calzar su presupuesto, sumando recursos genuinos a los aportes de los sponsors y de la televisión.

La conscripción superó con creces las previsiones más optimistas. El último relevamiento da cuenta de un padrón de 23 mil asociados, una cifra 15 veces superior a las 1.500 personas con sus cuotas pagadasque se contabilizaban un año y medio atrás, en el momento más crítico de la pandemia.

La década infame

“Creo que se armó un buen plantel y que Lucas (Bovaglio) está trabajando muy bien. Lo conozco desde hace tiempo y es un entrenador muy capacitado”, afirma Daniel Jiménez, uno delos últimos ídolos de Instituto. “Miliki” es el actual coordinador de divisiones inferiores y un conocedor de los vaivenes institucionales de ‘la Gloria’ en los últimos tiempos. Fue ayudante de campo, DT interino y hasta candidato en las elecciones de 2019, donde se postuló como vicepresidenteprimeroen la lista del opositor Félix Britos, ex combatiente de Malvinas e histórico dirigente del gremio de los “canillitas”.

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“Siempre digo que lo importante es ser competitivo y tratar de pelearla, y eso se está logrando. Después se verá hasta dónde puede llegar el equipo”, añade el exdelantero, quien marcó 89 goles en 174 partidos en tres etapas diferentes vistiendo la camiseta albirroja.

Para recordar un Instituto que en la cancha despertara pasiones hay que remontarse a una década atrás. A la temporada 2011/2012, en la que el conjunto de Alta Córdoba peleó el ascenso “palo a palo” con River Plate, Rosario Central y Quilmes. Aquel equipo que dirigió Darío Franco sumó 70 puntos y quedó tercero, a tres unidades del ‘Millonario’, que completó con vuelta olímpica su primera y única participación en Segunda División.

Esa gran campaña del elenco albirrojo, que no pudo coronar con el ascenso al perder la promoción contra San Lorenzo, puso en las vidrieras a la última ‘Joya’ de la cuna de Kempes, Ardiles, Víctor Heredia, Corti, Dertycia, Klimowicz y “el Chino” Romero: Paulo Bruno Exequiel Dybala.

La “Joya” de la abuela

La posterior venta de Dybala al Palermo de Italia, cuestionada en su transparencia, fue el desencadenante de una crisis sin precedentes. La serie de eventos desafortunados empezó con la renuncia de Juan Carlos Barrera, el empresario al que el cordobesismo imaginó alguna vez como máxima autoridad del Palacio 6 de Julio y que en 2021 fue condenado por el delito de intermediación financiera fraudulenta en el llamado “Caso Bacar”.

Barrera asumió en 2008 como Mecenas y se fue cinco años más tarde siendo el principal acreedor. Completó su gestión Daniel Peralta y luego le sucedieron Ricardo Morelatto, Gastón Defagot y Roberto Castoldi. Defagot fue el único que completó su mandato de tres años, con un logro excluyente: haber acordado otra convocatoria de acreedores para evitar la quiebra. La continuidadinstitucional es una medalla que los parciales albirrojos se cuelgan para diferenciarse de sus pares de Belgrano y Talleres.

Morelatto anticipó las elecciones en 2016 y Castoldi renunció en mayo pasado, luego de gestionar ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia el procedimiento preventivo de crisis y de manifestar en reiteradas ocasiones que Instituto no era un club viable. Su alejamiento le dejó el camino despejado a Cavagliatto, quien se desempeñaba como vicepresidente segundo.

“Instituto es un hermoso desafío. Es un club que tiene una historia muyricay la chance de dirigirlo me tentó enseguida, me movilizó. Hay que despertar a un gigante y ponerlo de pie. No es sencillo, pero eso lo hace más atrapante”, sostuvo Bovaglio luego de su desembarco y antes del inicio del campeonato. “Los últimos años no han sido buenos y me gustaría revertir eso. Un buen punto de partida es que Instituto vuelva a ser protagonista, un equipo importante de la categoría”, añadió aquella vez el rafaelino.

“La Gloria” ya dio ese puntapié inicial. Muestra de ellos son las tribunas llenas, los rostros iluminados, los cánticosesperanzados y esamágica conjunción de humo rojo y serpentinas blancas que acompaña al equipo cada vez que entra a la cancha.En medio de semejante fiesta y después de tantos años de postergaciones, ¿quién se anima a “pincharle el globo”?

Puentes y galerías

Apenas asumió la presidencia de Instituto, el 3 de mayo de 2021, Juan Manuel Cavagliatto hizo pública su vocación de “tender puentes” con las máximas autoridades del fútbol argentino. “Queremos tener presencia en la AFA”, ratificó tras un encuentro que mantuvo con Claudio “Chiqui” Tapia para presentarle sus credenciales, cuando transitaba el décimo día de su gestión. El titular albirrojo volvería a visitar al mandamás afista un mes después, en los festejos por laobtención de la Copa América 2021.

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Las buenas migas que hizo en la porteña sede de la calle Viamonte -en especial con Marcelo Achile, titularde Defensores de Belgrano y hombre de confianza del actual dueño de la pelota-convirtieron a Cavagliatto en piezaclave del último desembarco del seleccionado argentino en Córdoba, el pasado primero de febrero, ante Colombia. El último botón de muestra del alineamiento político dela conducción de Instituto fue una gigantografía de“Chiqui” Tapia (besando el trofeo obtenido por Lionel Messi & Compañía el año pasado en Brasil) que se descubrió en dependencias del club, en una galería que completan las imágenes de Kempes, Ardiles y Dybala, tres ilustres “gloriosos”. La acción dividió aguas entre socios e hinchas.

El básquet marcó la cancha

Cuando Paulo Dybala daba sus primeros pasos en el fútbol grande con la camiseta de Instituto, el equipo de básquet de ‘la Gloria’ jugaba en la Liga Provincial. Fue Mario Cavagliatto, un empresario del rubro del trasporte de cargas y padre delactual presidente albirrojo, quien en aquel tiempo se hizo cargo de gestionar al deporte de los lungos en el club de Alta Córdoba. Tiempo después le dejaría la posta a su hijo Juan Manuel. La consagración como campeón del Súper 20, en octubre pasado, fue el pico más alto de un ciclo que incluyó ascensos al Torneo Federal, TNA y Liga Nacional, y dos subcampeonatos, uno en Liga Nacional y otro en Liga Sudamericana. En la última década, el básquetbol de Instituto se financió con recursos propios.

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