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¿Dónde nace la mariposa?

Mujer poema

Por Carlos Ruiz / @qarlos_ruiz

No hay nada que la Negra Sonia Lescano haga que no esté impregnado de dulzura y una impronta que se adivina ancestral. Dueña de una fuerza arrolladora de mujer salvaje, capaz de conmover con una ternura y una sutileza inolvidable. Es bailarina, tejedora, productora de dulces caseros y siempre escritora. Todo un combo originado quizás en el mismo origen chuncano de su ser.

Nacida en Traslasierra, Sonia Lescano vive hoy en Los Aromos, en el corazón del valle de Paravachasca. Atorada de poemas escritos en el acontecer cotidiano de una vida impregnada en el disfrute de la danza. Con la pandemia sucediéndonos, la Negra sintió que había llegado la hora de convertirlos en libro. ¿Dónde duerme la mariposa? fue editado por Cleta Ediciones, una pequeña editorial de Paravachasca que ya ha editado al cantautor José Luis Aguirre, otro vecino entrañable del Valle. El libro recoge el poemario de esta bailarina serrana y las ilustraciones de su hija Azul Fernández completan el carácter personal y único de la obra.

“Amo las palabras, desde niña. Me gusta jugar con ellas”, dice mientras habla con Marca Informativa, entre mate y mate, debajo de un enorme algarrobo, en su casa de Los Aromos. Adentro, las paredes muestran hermosos tapices que remiten al monte, con hilados y tinturas naturales, con ramas y raíces, en una urdimbre similar a la de sus poemas.

Sonia Lescano mamó desde chica la naturaleza agreste y brutal del campo. Nacida de padre jornalero y madre que hacía de todo, es la hermana del medio de una familia de nueve (cinco mujeres y cuatro varones). Criada en la humildad del rancho con abuelas tejedoras, dulceras y bailarinas, acostumbrada a sentir, a filtrar todo desde su sensibilidad de antena. A vivir, en definitiva, piel a piel con el entorno.

Con la timidez genética de la gente humilde, Sonia construyó su vida haciéndose preguntas y buscando las respuestas que sus antepasados cercanos y lejanos, duros como el quebracho, no alcanzaron a verbalizar. ¿Dónde duerme la mariposa? es un intento de responder a los interrogantes sobre su origen. O quizás sea también una indagación sobre su presente, que habla de sus luchas, amores e inquietudes. Todo parece adquirir una fuerza inusitada, un color, un aroma, un sentido profundo cuando pasa por el cuerpo, las palabras y la sensibilidad de la Negra Sonia.

“Me gusta aprender de la gente humilde, de las doñitas y los donsitos. Ellos son mis maestros. Me gusta verlos bailar, quiero bailar como ellos”, dice. Y es lo que transmite con sus movimientos. En dupla con Pancho Sparantino, otro gran bailarín de Paravachasca, ha recorrido los escenarios más importantes del país. Pero en su recuento de anécdotas siempre están los patios, las peñas y las fiestas patronales de los pueblos. “Me gusta todo lo que tenga olor a pueblo”, dice.

Además de ver bailar a las doñitas de Traslasierra, se formó escuchando a Los Olimareños. Violeta Parra significó un antes y un después en su vida. Luego vinieron Mercedes Sosa, el Dúo Coplanacu, Raly Barrionuevo, su amigo José Luis Aguirre. “Todos llenos de pueblo”, apunta.

Escribir fue una forma de expresión más para esa adolescente que venía del campo. Solía ir a la biblioteca de la escuela Magdalena T. de Charles de Villa Las Rosas a pedir diccionarios para coleccionar palabras. “Había un encuentro de poetas que se realizaba todos los años en Villa Dolores y tenía como un anexo en Villa Las Rosas, donde iban los poetas a leer sus obras. Yo estaba fascinada con ese mundo, los escuchaba leer en sus propias voces y me preguntaba “¿Cómo pueden soñar así?”, recuerda.

Como una mariposa, el libro circula en los valles. Recientemente se presentó en Córdoba, en el Centro Cultural Carena (Alvear 157). Rodeada de afectos la presentación fue muy emotiva. Contó con la presentación de su “hermano de la vida” José Luis Aguirre, la enorme coplera chileciteña Martha Chancalay, “que es como una madre”, y Elsa Flores, que leyó algunos de sus poemas. También estuvieron para leer y danzar Pancho Sparantino, Pao de Senzi, Silvia Majul y Tere Oliva, de la editorial Cleta.

El libro se puede conseguir en edicionescleta@gmail.com

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