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Desarrollaron un sistema por el que el docente da clases virtuales desde el aula

La Facultad de Ingeniería de Río Cuarto ya adaptó 10 espacios y el Rectorado está preparando otros 10 para extender la alternativa a más carreras.

La pandemia de coronavirus generó profundos cambios en lo que respecta a la educación. Hace un año, de la noche a la mañana, estudiantes y docentes dejaron de lado la presencialidad en los establecimientos y obligadamente tuvieron que zambullirse en las clases virtuales, pese a que no estaban (y no están) dadas todas las condiciones para afrontar semejante desafío. Si bien hoy se ha recuperado parte de la normalidad, muchas actividades se están haciendo de manera remota y se estipula que, más allá de que el Covid-19 sea superado, algunas quedarán instituidas. Con el objetivo de brindar una respuesta más efectiva, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto desarrolló un sistema que permite que el profesor pueda brindar su clase a distancia desde su aula, acompañado por los elementos necesarios para explicar y transmitir acabadamente los contenidos de su cátedra.

Julián Durigutti, vicedecano de la unidad académica, aseguró a Puntal que ya se han adaptado 10 aulas dentro de la Facultad y comentó que el Rectorado está trabajando para disponer de otros 10 espacios para que sean aprovechados por otras carreras de la casa de altos estudios.

“Queremos poner en conocimiento este sistema para que pueda ser tenido en cuenta por los otros niveles educativos de la ciudad. Se trata de una innovación en el proceso de virtualidad de muy bajo costo. Si bien no es la panacea ni la solución de todos los inconvenientes, el esquema resulta de mucha utilidad”, afirmó Durigutti.

Análisis

“A lo largo del año pasado, especialmente durante la primera etapa de la pandemia, analizamos el impacto que tuvo el no tener al docente parado frente al pizarrón. Los que sufrieron más las consecuencias fueron los estudiantes de primero y segundo año, ya que estaban más acostumbrados a interactuar con el profesor en el pizarrón. Hay que tener en cuenta que en ingeniería utilizamos mucho las ecuaciones y los gráficos para ejemplificar ciertos fenómenos físicos. En ese marco, el docente pone su impronta en el pizarrón para que sus alumnos puedan aprender. Por el aislamiento, ese hecho se perdió, por lo que decidimos avanzar en esta propuesta”, agregó el vicedecano.

Cómo funciona

El sistema funciona con el docente en el aula frente al pizarrón. La clase es tomada por una cámara y a través de plataformas como Meet y Zoom llega a los alumnos que están conectados desde sus domicilios.

Paralelamente, el profesor cuenta con una pantalla de 100 pulgadas en la que puede observar a los estudiantes que están siguiendo sus conceptos y explicaciones.

“Para el estudiante es como estar sentado en el aula, ya que puede ver el pizarrón con gran definición. Además, puede hacer preguntas de manera instantánea. El sistema permite la interacción entre el docente y el alumno, como sucede en las clases presenciales”, consideró Durigutti.

Otra de las opciones que brinda el método en cuestión es la de grabar las clases para luego ser cargadas en un aula virtual.

“Las clases quedan divididas en videos de 45 minutos con las interacciones y consultas que se generaron al momento del dictado y se ponen a disposición de los estudiantes en un aula virtual. Así, los alumnos pueden volver a escuchar la clase. Además, aquellos que por distintos motivos no pudieron participar tienen la posibilidad de recuperar dicha clase”, precisó el vicedecano.

A futuro

En Ingeniería entienden que de cara al futuro se debe instaurar un mecanismo mixto entre clases presenciales y virtuales para darles mayores posibilidades a los estudiantes.

“Tenemos la posibilidad de brindar de manera virtual hasta el 30% de las horas de nuestro plan de estudio. Incluso, se podría llegar a extender al 50%. Por eso, pensamos que el día de mañana se podría implementar un sistema mixto. Los padres de los chicos que no son de la ciudad hacen un gran esfuerzo para mantener a sus hijos durante 6 o 7 años en Río Cuarto, por lo que apuntamos a que dicha inversión se reduzca. Una alternativa es que los estudiantes tengan clases presenciales los primeros tres años y que puedan cursar el resto de la carrera desde sus respectivas localidades (en el caso de las clases teóricas y prácticas de ejercitación). Así, se podría coordinar todo lo que tiene que ver con actividades de laboratorio de manera presencial para dos semanas por cuatrimestre, lo que demanda un gasto menor. Entendemos que esto les abre la oportunidad a muchos estudiantes que no tienen posibilidades económicas de permanecer tantos años en Río Cuarto”, manifestó Durigutti.

Por Nicolás Cheetham

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