Valentín Córdoba tiene sólo 12 años y es uno de los juveniles de la octava división de Argentino Peñarol. Es un jugador más del plantel, pero a su vez es el dueño de una historia muy especial: nació con una discapacidad auditiva y, tras algunas experiencias en otros clubes, encontró en su club un trabajo integrador que le permite jugar y desarrollarse con sus compañeros.
Valentín, el niño sordo que rompe barreras en Argentino Peñarol
Valentín Córdoba nació con una discapacidad auditiva pero con un trabajo integrador, se desarrolla y juega en las divisiones inferiores de Argentino Peñarol.
A pesar de su problema auditivo, nada le impide entrenar, desarrollarse y jugar al fútbol. Forma parte del plantel que compite por la Zona Bronce del torneo de Liga Cordobesa de Fútbol en la institución de barrio Argüello. A través de un trabajo conjunto entre coordinadores, profesores y sus compañeros, todos aprendieron algunas nociones básicas de lenguaje de señas para poder comunicarse con él, intercambiar experiencias e inculcarle nociones futbolísticas para su desarrollo.
El coordinador de Divisiones Inferiores de la institución, Cristian Troncoso, aseguró a Marca Informativa Córdoba que se trata de una medida integradora: "creemos que debernos capacitarnos nosotros para aprender el verdadero lenguaje inclusivo", a la vez que destacó la predisposición de la familia que pidió que se lo trate como "un niño común y corriente". A su vez, agregó que se lo trata en el campo "de acuerdo a sus capacidades motoras y futbolísticas" y no siempre integra el equipo titular de su categoría, si no que lo hace en función de las necesidades que cree conveniente el entrenador Arturo Argüello, que dirige la "división 2008".
A su vez, Agustín Tombessi y Arturo Argüello, también profesores del club, aseguraron que desde un comienzo se tomó como un desafío y se apoyaron tanto en Valentín, como en sus compañeros y en Natalia Paschetta, profesora de lenguaje de señas del joven futbolista.
Por su parte, Natalia, integrante del Centro "Pueblo Azul", conformado por un grupo interdisciplinario de profesionales para la Salud y la Educación, aseguró que a través de capacitaciones con los profesores, pudieron "ayudar a minimizar y a neutralizar las barreras que implican la comunicación con una persona sorda".

